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Hospital de Cumaná cierra 2012 con carencia de médicos especialistas

Hospital de Cumaná / Martin Coronado

Hospital de Cumaná / Martin Coronado

Los requerimientos quirúrgicos y oncológicos son trasladados a otros estados por la incapacidad actual

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Salud en espera (VI)

NOMBRE: Hospital Universitario Antonio Patricio de Alcalá
LOCALIZACIÓN: Cumaná, estado Sucre
FUNDADO EN: 1789
CAPACIDAD: 453 camas
FUNCIONAN: Los cursos de pre y posgrado del estado

El Hospital Universitario Antonio Patricio de Alcalá finaliza este año en crisis porque la emergencia está colapsada; la sala de partos no tiene capacidad para realizar las cesáreas, que superan 18 por día; no se inauguró la Unidad de Terapia Intensiva y las intervenciones quirúrgicas se suspenden muchas veces porque los anestésicos no alcanzan para la gran cantidad de pacientes de Cumaná, Cumanacoa y Cariaco.

Rafael Peroza, presidente del Colegio de Médicos, explicó que el Huapa cierra en negativo porque se necesita otro hospital para descongestionar ese centro de salud. “Se requiere un presupuesto acorde con la atención que se presta, los insumos no alcanzan para la gran cantidad de pacientes que solicitan los servicios”.

En el nosocomio cumanés, la Unidad de Emergencia –que cumplirá casi 50 años– no ha aumentado el número de camas para atender a la población, que se triplicó. “La gente que va a la emergencia es muy numerosa porque los servicios privados son cada vez muy caros y van al hospital donde no hay una sala de observación”, afirmó.

Por lo general, en las salas de esperas se ven camillas, sillas y hasta personas tiradas en el suelo, sin discriminar sexo ni enfermedad. “Igual vemos un paciente infartado en una silla o en el suelo, al lado de un paciente con una infección”, agregó.

Otro de los servicios colapsados es la sala de maternidad porque hay alrededor de 50 y 60 cesáreas y partos diariamente, cuando la capacidad es sólo para 12 cesáreas. Algunas veces llegan hasta 18 cesáreas en un día, con sólo 12 cajas quirúrgicas.

“Cuando hay más pacientes, los médicos esterilizan las cajas quirúrgicas y piensan que los médicos están jugando. Sabemos que esa área colapsa porque a veces no hay camillas para transportar a los pacientes y colocan a dos en una cama”, relató.

En la sala de parto se necesitan entre cinco o seis camillas. Los servicios para la higiene personal también fallan porque los baños no tienen agua. Peroza dice que estos servicios son muy importantes porque la paciente ha dado a luz y necesita aseo personal.

La Fundación Regional para la Salud adquirió dos nuevas máquinas para atender las emergencias en los quirófanos, lo que solucionó parte del problema, pero lo que sí fallan son los medicamentos anestésicos, lo que ocasiona la suspensión de las intervenciones quirúrgicas.

Se buscan especialistas. Peroza señaló que los médicos del Huapa exigen que la falta de servicio se solucione, “porque es la única manera de dar lo que nosotros aprendimos a la comunidad”. Los médicos no sienten el apoyo de los pacientes porque no reclaman el derecho de un buen servicio, lo que hacen es agredir a los profesionales de la salud. “Cuando nos quejamos ante la dirección del hospital no obtenemos ningún tipo de repuesta”.
Una de las insuficiencias del centro de salud es la falta de médicos especialistas. Algunos médicos del área de pediatría se marcharon porque no los dieron un cargo fijo, en terapia intensiva hace falta doctores y en neurología también. “Con los médicos comunitarios se ha paliado la falta de médicos internos y residentes pero no es la solución definitiva. Lo que queremos es que otorguen cargos definitivos y no contratos”.

Único centro de referencia. Uno de los motivos del colapso del hospital universitario, a juicio de Peroza, es que es el único centro de referencia. El hospital de Cumanacoa en Montes que tenía un quirófano para hacer cirugías menores no funciona desde hace muchos meses; el hospital de Cariaco en Ribero tampoco presta el servicio de intervenciones quirúrgicas, el quirófano del ambulatorio de Brasil en Cumaná está desmantelado, el del ambulatorio Ayacucho tampoco funciona y sólo medio funciona el del Salvador Allende. “Entonces, con todas estas fallas, cómo se puede dar un buen servicio para toda la comunidad donde hay una rémula importante”.

A lista de deficiencias se suma la falta de dos focos en la unidad de oftalmología, donde se hacen intervenciones. En la Unidad de Radioterapia, los pacientes con cáncer no reciben el servicio de radioterapia desde mayo de este año porque están esperando unos repuestos de Argentina, “Este es sumamente importante porque el cáncer es una de las principales causas de muerte en nuestro estado; los pacientes los llevan a Barcelona en Anzoátegui cuando funcionan el servicio o a Porlamar en Nueva Esparta”.

Los médicos lamentan que no se haya inaugurado la Unidad de Terapia Intensiva este año. “Seguimos todavía con tres camitas aquí en terapia y dos para los niños, cuando este es un servicio muy buscado por la gran cantidad de accidentes; a veces los pacientes con patologías cardiovascular necesitan de estas unidades de terapia porque no hay una sala donde colocarlos”.

El Dato
El presidente del Colegio de Médicos dijo que el hospital también se ha convertido en un sitio de insalubridad. Sus alrededores son insalubres porque está lleno de basura, de aguas negras, no cuenta con un buen alumbrado y la inseguridad también reina, ejemplo de ello, es el robo de los tickes de alimentación de los trabajadores de Fundasalud

Hospital Bicentenario
En 1789 por el sacerdote cumanés Arcediano Don Antonio Patricio de Alcalá. Durante el año 1910 se le hicieron modificaciones de emergencias y fue entonces cuando se le dio el nombre de Hospital Alcalá en homenaje a su fundador. En el año 1978 recibe este recinto hospitalario el nombre definitivo de hospital Universitario “Antonio Patricio de Alcalá”, previo convenio formado entre el Ministerio de Sanidad y Asistencia técnica social y la Universidad de Oriente dando así inicio a los cursos de postgrado médicos en obstetricia, ginecología y anestesiología.

En 1987 se construyeron edificaciones para emergencia y observación tanto de adultos como pediátrica, ya que las anteriores resultaban imperantes para atender la gran demanda de usuarios.