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Historias de fe renuevan el milagro de La Chinita

Ulises Gutiérrez, arzobispo de Ciudad Bolívar, oficiará la misa en honor a la Reina Morena | Foto: José Moronta

Ulises Gutiérrez, arzobispo de Ciudad Bolívar, oficiará la misa en honor a la Reina Morena | Foto: José Moronta

En la plazoleta de la Basílica de Maracaibo esperan a más de 30.000 personas. El gobernador Pablo Pérez asistirá a los actos religiosos

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Isabel Perozo y Edith Silva, además de ser zulianas de nacimiento, tienen algo más en común: aseguran que fueron bendecidas con un milagro de La Chinita y no titubean en compartir su testimonio con el mundo, especialmente porque hoy se celebran 303 años de su aparición y 70 de su coronación canónica.
En estos tiempos, cuando la sociedad atraviesa problemas tan difíciles, ellas invitan a tener fe y a creer porque dicen que los milagros sí existen.
Silva quería ser madre y aunque lo intentaba, incluso con tratamientos de fertilidad, no lo lograba. En las cuatro paredes de un consultorio le diagnosticaron esterilidad. Salió de la clínica con su esposo Antonio Borjas deprimida y se preguntaba por qué tenía esa condición. Mientras estaban en una cola en el puente general Rafael Urdaneta, ella abrió la puerta del carro e intentó lanzarse hacia el lago: “A mí me agarró alguien y no fue Antonio. Después de eso, pedí perdón a Dios. Me sentía tan mal”.
Poco a poco encontró alivio y en 1998 adoptó a una niña, Mariela, y cuatro años después a un niño, Eduardo. Se dedicó a ellos, se sentía feliz y por cuestiones de trabajo se mudó a la capital. En 2005, se sorprendió mucho cuando supo que estaba embarazada: “Yo le decía al médico que era imposible, que tenía informes de infertilidad, pero el eco lo confirmó. Yo me cuidé mucho porque fue un embarazado de alto riesgo, y gracias a Dios mi hija nació sana. La bauticé María Chiquinquirá”.
Se la presentó a la Reina Morena y, en un acto de la bajada, antes del 18 de noviembre, le salió escarcha en la piel. Silva cree que su experiencia le enseñó que Dios existe y hace milagros a través de la Virgen: “Yo creía en Él, pero después del diagnóstico estaba molesta, tenía rabia y no la podía dominar. Entendí que no son los médicos que deciden, sino Él. A todos les digo que sus tiempos son perfectos. La persona que cree en milagros y pide con fe es escuchada”.
Devoción. Isabel Perozo se encomendó a La Chinita cuando su esposo Alexander Morales tuvo un accidente el 18 de noviembre de 2005.
Cuando sanó, visitaron la Basílica de Maracaibo y agradecieron por lo que ella dice fue un favor concedido. Cinco años después nació su segundo hijo José Andrés con problemas de hemoglobina e infiltrado pulmonar –una condición que se presenta durante la gestación–, y necesitaba transfusiones de sangre y cuidados.
El pequeño estuvo hospitalizado una semana y, uno de esos días, Perozo se acercó a la iglesia. “Yo le pedí a La Chinta por la salud de José Andrés. No le presté atención a la misa. Le prometí que lo traería cuando le dieran de alta y todos los 18 de noviembre de mi vida”. Al volver a la clínica, los valores del niño empezaron a normalizarse. Cuando salió del centro asistencial, los médicos le dijeron que no lo expusieran al aire libre y que se fueran directo a su casa. Eso la preocupó.
No tuvo más remedio que cumplir las instrucciones de los médicos. Pero cuando iba por el monumento de la Virgen de Chiquinquirá, en la Circunvalación 1, cerca de la vía del Metro de Maracaibo, el carro se apagó y no prendió más. “Le dije a mi esposo que no nos podíamos ir sin llevar al niño a ver a la Virgen. En ese momento, el carro prendió como si nada y nos fuimos a la iglesia. Subí al altar y le pedí disculpas. Hoy mi hijo tiene 2 años de edad, los cumplió el 11 de agosto y está en perfectas condiciones”.
Perozo dice que hay gente que no le cree y quienes sí lo hacen viven o vivieron una situación similar. En su casa no falta una imagen de la Virgen de Chiquinquirá: está en el frente de la vivienda y constantemente le rezan un rosario, incluso su primera hija Rebeca.
A todas las personas les envía su mensaje: “Crean, tengan fe, mientras sea de corazón y honestidad. Abran su corazón. A Dios yo no lo veo, pero sé que existe, igual que La Chinita. Hay que creer”.

La celebración. En la plazoleta de la Basílica de Maracaibo todo está listo para la misa que a las 5:00 pm oficiará Ulises Gutiérrez, arzobispo de Ciudad Bolívar. Asistirán obispos, 110 sacerdotes, 400 niños que celebran su primer año de catequesis y personalidades gubernamentales, diplomáticas y militares. Además, habrá 3.000 sillas para enfermos y ancianos, 3 pantallas grandes y 5 tarimas donde se realizará el servicio religioso central y cantará la coral del Banco Occidental de Descuento y las Voces Blancas de la Iglesia de Maracaibo.
A la eucaristía asistirá el gobernador del Zulia, Pablo Pérez, y sus homólogos Henrique Capriles Radonski del estado Miranda, Cesar Pérez Vivas de Táchira y Henrique Salas Feo del estado Carabobo.
Después del servicio religioso, los fieles pasearán la imagen de La Chinita en procesión por las calles Padre Añez y Providencia, así como por las avenidas Padilla nueva y vieja. El año pasado llegaron cerca de 30.000 personas provenientes de todos los rincones de la entidad y del país. Hoy se esperan aún más.

La historia
Se cuenta que una mujer que lavaba ropa a las orillas en la laguna de Coquivacoa –hoy lago de Maracaibo– se encontró una tablita de madera que llevó a su casa para tapar una tinaja de agua. Cuando vio una imagen religiosa en el retablo, lo colocó en una pared. En 1709, mientas estaba en otra habitación, apareció la Virgen de Chiquinquirá rodeada de una luz fuerte. “¡Milagro! ¡milagro!”, gritó en medio de la calle. La coronación canónica de la Reina Morena se realizó el 18 de noviembre de 1942 en el campo La Ciega de Maracaibo, y al acto asistieron el entonces presidente Isaías Medina Angarita, el nuncio apostólico monseñor José Misurata y el obispo del Zulia monseñor Sergio Godoy. El papa Juan Pablo II visitó a la Virgen de Chiquinquirá en 1985.