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En Guanare no se consiguen baterías para carros

Los anaqueles de baterías están vacíos en todos los locales de Guanare | Foto Daniel España

Los anaqueles de baterías están vacíos en todos los locales de Guanare | Foto Daniel España

La falta de acumuladores comenzó a notarse en diciembre pero se ha agravado en el mes de enero

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En Guanare se vienen presentando problemas de abastecimiento en distintos rubros desde diciembre del año pasado. Uno de los inconvenientes que se ha agravado es el que corresponde al suministro de acumuladores para vehículos. Los comerciantes explican que ha bajado la producción y, por ello, también se ha reducido el suministro que ellos reciben.

Juan Colmenares, propietario de un establecimiento de venta de baterías en la avenida Unda de Guanare, expresó que en los primeros días de enero los clientes no le han permitido colocar el producto en los estantes. “Cuando la gente ve que llega el camión, vienen y compran. El lunes llegaron 12 baterías y todas se vendieron mientras el camión distribuidor las descargaba. Antes yo compraba hasta 200 baterías al mes. Y todas se vendían. Ahora compro las pocas que me despachan”, explicó.

Agregó que no sabe cuándo llegará el producto nuevamente. “No hay regularidad en la distribución. El camión, ahora, puede tardar hasta 30 días para despachar”, refirió.

El argumento de los distribuidores sobre la escasez de baterías es que hay restricción de dólares y que, por ello, la producción ha bajado. Antes la distribución en Guanare era dos veces por semana, ahora es cuando haya batería. “Nos exigen entregar las baterías viejas para poder comprar nuevas, al que no tiene batería vieja no le venden”, reclamó un distribuidor que no quiso identificarse.

Luis Garrido manifestó que está desesperado buscando baterías porque la de su vehículo está fallando desde el 15 de diciembre. “Ando moviéndome lo necesario y sin prender el aire del carro para poder mantenerme y no tener que para el carro”.

Katty Moreno, por su parte, expuso que en todos los negocios que ha visitado buscando baterías le han dicho que debe estar pendiente cuando llegue el camión para poder comprar, porque se acaban en el mismo instante en que las están despachando. "Tendré que dormir en la puerta de algún local esperando el camión para poder resolver el problema”, comentó indignada.

El Aveo de Carlos Ortiz está usando una batería prestada mientras compra la suya. “Llevo un mes buscando batería por todos lados pero ha sido infructuoso el recorrido”, lamentó.


Sin jabón para lavar. En la capital de Portuguesa se ha hecho imposible ubicar en los supermercados diferentes productos de limpieza, principalmente jabón en polvo y lavaplatos. Las personas debían recorrer hasta cuatro supermercados para conseguir una bolsita de jabón genérico en polvo, esto porque los jabones de marcas reconocidas están desaparecidos. En el caso de los lavaplatos, solo se consiguen en presentación líquida porque el que es en crema desapareció de los anaqueles.

Ángel Yánez visitó 6 automercados de la ciudad y allí solo observó anaqueles vacíos en el área de productos de limpieza. “En mi familia, hasta el momento, hemos resuelto el problema vistiendo hasta el último pantalón y camisa que tenemos en el clóset para no tener que lavar. No sé cuánto tiempo más podremos aguantar”, afirmó.

Otros usuarios, como Roger Andrade, han manifestado que en estos primeros días del año han tenido que recurrir a las lavanderías para mantener la ropa de uso frecuente para acudir al trabajo. “Pero las lavanderías representan un gasto extra y significativo. Eso golpea aún más el bolsillo que ya viene afectado por la inflación del año pasado”, consideró.


OTRAS CARENCIAS
A la grave escasez de productos de limpieza se suma la falta de papel higiénico y harina de maíz en Portuguesa, artículos que originan largas colas para ser adquiridos en los comercios a los que llegan suministros.

Para la compra de papel, las filas normalmente son de una hora aproximadamente hasta que se acaba el producto.

Es frecuente también que los dueños de los negocios pidan custodia de las autoridades para venderlos y no correr el riesgo de trifulcas en las colas o a las entradas de los comercios, especialmente si la fila supera la mercancía disponible en ese local.