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Fallas eléctricas obligan a odontólogos a reducir jornada

La falta de luz ya es habitual en San Juan de los Morros. Marianna Posa es odontólogo y debido a los apagones no puede concluir los trabajos a sus pacientes 

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Marianna Posa es odontólogo de profesión y propietaria de un consultorio ubicado en el centro de San Juan de los Morros. La afluencia diaria de pacientes en el centro odontológico Coimp oscila entre 10 y 15 cada tarde, pero su desempeño se ha visto afectado debido a las fallas eléctricas, pues asegura que a diario se va la luz en la zona.

Posa confirma que todos los días la luz falla por una hora, casi siempre en la tarde, pero hay oportunidades en que el servicio se va por 3 horas, dificultando su labor. “He tenido que despachar a los pacientes porque la luz no llega y no puedo tenerlos ahí esperando, este es mi fuente de ingresos y se ha visto afectada porque no puedo atender a la cantidad de pacientes que quisiera por la falla del servicio”.

La doctora comenta que hay oportunidades en que se quedan a oscuras en medio de un tratamiento bucal. “Menos mal que el compresor sigue trabajando hasta que se le acaba el agua y eso me da chance de terminar el procedimiento, porque de lo contrario sería hasta contraproducente para el resultado del trabajo”, afirma.

La odontólogo también asegura que cada vez que se va la luz llaman a Corpoelec pero el teléfono suena como si estuviese descolgado. "Cuando corremos con la suerte de que atiendan, dicen que están solucionando. Pero no solucionan nada porque el servicio sigue igual de mal. Yo tuve que comprar luces de emergencia y lámparas especiales para aguantar cada vez que se va la luz y eso no me lo paga el gobierno”, dijo.

Historias múltiples

Otros sanjuaneros también comentan y manifiestan con incomodidad lo que significa padecer la oscuridad por la deficiencia de Corpoelec. Nerio González trabaja como ayudante de un negocio de fotocopiado y cyber café ubicado en el centro de la ciudad y afirma que cada vez que se va la luz se dañan los equipos, transformadores, fuentes de poder, lo que requiere un gasto continuo para poder estar al día en el trabajo. “La falla es a diario, y de paso la inseguridad, no podemos darnos el lujo de descuidarnos cuando se va la luz porque se alborotan los choros”, comentó.

Las quejas también están referidas a los apagones programados. Los residente de la capital de Guárico aseguran que el racionamiento de luz se hace diariamente por sectores, es decir, que cuando llega la luz al centro, la cortan en el este. Cuando llega en el este, la cortan al oeste y así sucesivamente. Los domingos dicen que son críticos porque el servicio es suspendido desde las 7:00 am hasta las 12:00 del mediodía en todo la capital guariqueña.

Jessie Flores, vive en el oeste de San Juan, y cuando se va la luz deben encerrarse como presos por la inseguridad. Señala que en su casa se han dañado electrodomésticos porque a veces la luz va y viene en instantes y las descargas eléctricas dañan los aparatos. "Cuando llueve es fijo que se vaya la luz en la ciudad, es inaguantable vivir así”.

Falta mantenimiento
Un gerente de operaciones de la subestación San Juan, quien prefirió mantenerse en anonimato, explicó que las fallas en la entidad guariqueña obedecen a la falta de mantenimiento e inversión en los sistemas que alimentan al estado. “Solo basta pasar por la subestación para darse cuenta de la cantidad de separadores que han colocado en las guayas para que los cables no peguen y eso es una muestra de deterioro, de mantenimiento y falta de adquisición de equipos. Guárico está en estado crítico”.

El gerente explicó que cuando hay caídas de tensión que duran entre 40 minutos y 1 hora, se trata efectivamente de racionamiento, pero cuando las fallas del servicio se extienden por horas es porque se han roto cables, cortacorrientes, transformadores y no hay material para sustituirlos. “Nosotros buscábamos material usado, recuperábamos material de las empresas contratistas, que ya no usan y lo reciclamos para hacer reparaciones eléctricas, porque no hay en los depósitos, ni tampoco hay la disposición de hacerlo”, explicó.

El especialista también comentó que muchas veces ellos debían colocar dinero de su bolsillo para reparar fallas, para adquirir equipos e incluso para reparar las unidades móviles, porque no habían recursos para la adquisición o reparación de vehículos. “Una vez hasta tuve que pagar de mi bolsillo por la reparación del  motor de un camión, ahorita lo que hay es un cementerio de unidades”.

“Dentro de la empresa hay demasiada corrupción, muchos recursos mal manejados por directivos que no tienen conocimiento técnico sobre los procesos y tampoco tienen la disposición de solucionar los problemas de la empresa.” comentó.
 
El Dato
Un consorcio alemán y otro chino estarían haciendo convenios para venderle energía a Venezuela en los próximos meses, como una manera de mejorar la situación eléctrica.