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Cultores creen que Carnaval se convirtió en mercancía

Las celebraciones de Carnaval en El Callao tienen matices y coloridos que cambian a medida que transcurren las horas / Francesca Commissari

Las celebraciones de Carnaval en El Callao tienen matices y coloridos que cambian a medida que transcurren las horas / Francesca Commissari

Las fiestas en este pueblo minero se viven en dos horarios: en la mañana las mujeres y los niños desfilan los típicos trajes de madamas, y en la noche llega el desenfreno que para algunos es simple desorden

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De la misma forma que el oro pasa del negro al amarillo después que se baña en ácido, las celebraciones de Carnaval en El Callao tienen matices y coloridos que cambian a medida que transcurren las horas.

Desde ayer y hasta el martes en la noche, las personas que se acercan a este pueblo minero para disfrutar el Carnaval verán que hay dos programaciones que se dan paralelamente durante las fiestas. Una rutina que no convence a muchos lugareños, pues consideran que de las originarias tradiciones sólo queda el recuerdo y que esta celebración se convirtió en una oportunidad para vender.

Mediopintos irreverentes

Como todos los años, el sábado a la medianoche salieron los mediopintos embadurnados de una tinta que llaman negro humo, para cubrir de melaza a los incautos turistas y locales.

De acuerdo con la costumbre, única de este carnaval, los jóvenes deben cubrir su cuerpo con una mezcla de papelón, miel, anís y con negro humo. Luego, deben salpicar a los caminantes con esa pintura. Tenían permitido hacerlo desde la 1:00 am; sin embargo, pocos minutos después de las 12:00 m ya habían comenzado su tarea. Con apenas 6 años de edad, Jefferson Chaurán lucía contento cuando se bañó con la mezcla, pero no todos los turistas comprendían la costumbre con la misma alegría.

René Oronoz es vocalista de Family Ground, uno de los cinco grupos musicales que tocan simultáneamente durante las noches de Carnaval. El domingo en la madrugada el grupo hizo varios llamados de atención para que los mediopintos respetaran el horario previsto. Al parecer fue inútil.

“Creo que debe mejorarse el trato al turista. Tendremos que pensar en capacitarlos y explicarles el sentido de la tradición. Hay que echarle un parao a esta situación. De verdad que nos preocupa”, dijo Oronoz desde el altar de la iglesia Nuestra Señora de El Carmen, donde ayer cantó temas especialmente dedicados a la liturgia que todos los años celebran en honor a las madamas.

Cultura no es desorden

Desde hace siete años, el párroco Giannino Prandelli oficia las misas que hace dos décadas institucionalizó el sacerdote Ramón Fajardo. Prandelli dijo que la celebración eucarística que realizan todos los domingos previos al Carnaval en honor a las madamas es de acción de gracias para que Dios acompañe a las mujeres que rememoran a las mujeres que hace más de un siglo llegaron desde las Antillas.

El sacerdote indicó que le preocupa que el carnaval deje de ser una manifestación cultural para convertirse en una peregrinación de personas que disfrutan sin conocer ni respetar los límites: “No se puede confundir la cultura con el desorden, ni tampoco se puede dejar las calles para que cada quien haga lo que guste sin ningún tipo de control”.

En la noche, los mediopintos y la comparsa de la agricultura cierran la jornada. Ayer en la mañana, la luz del sol brillaba sobre la tez azabache de las madamas. Desde niñas de un año hasta mujeres de la tercera edad vestían los trajes.

Mirna Harewood, heredera de la tradición desde antes de nacer por parte de ambos padres, estuvo en la liturgia pero, aunque muchos se tomaron fotos con ella para llevar un singular recuerdo a casa, Mirna admitió que no bailaría este año: “Esto se ha mercantilizado mucho. Antes había menos gente, pero uno podía moverse de lado y lado y bailar. Ahora uno no puede hacerlo”.

Para ella el Carnaval es cosa del recuerdo. Una tradición que habría que proteger si realmente se quiere mantener.

Maturín colorida

Como todos los años, Maturín se lució con sus carnavales. Las personas que visitaron la capital del estado Monagas pudieron ver el desfile de varias carrozas en la avenida Bolívar. Los habitantes de la entidad no escatimaron esfuerzos para hacer disfraces novedosos y llamativos. La fauna venezolana y la resistencia indígena fueron inspiración de algunas comparsas.