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Comunidades de Maturín siguen a la espera de agua por tubería

Eulogio del Pino, vicepresidente de exploración y perforación de PDVSA, informó que las aguas del río Guarapiche eran aptas para el consumo humano / Cortesia PDVSA

Eulogio del Pino, vicepresidente de exploración y perforación de PDVSA, informó que las aguas del río Guarapiche eran aptas para el consumo humano / Cortesia PDVSA

Cinco de las diez parroquias de la capital monaguense continúan con el suministro a través de camiones cisternas

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Al cumplirse un año del derrame petrolero en el río Guarapiche son muchas las comunidades de Maturín, en el estado Monagas, que esperan que se restablezca el servicio de agua potable por tubería.

El rescate del antiguo acueducto Amana-Maturín, el restablecimiento del funcionamiento de la planta del Bajo Guarapiche, que está ubicada en San Vicente, y todos los trabajos de limpieza en bombas y filtros, sólo han permitido que cuenten con el servicio de agua quienes viven en la mayoría de las parroquias de Maturín, pero al menos cinco de sus diez parroquias siguen teniendo problemas de abastecimiento y calidad del agua.

José Herrera, habitante del sector Las Palmeras en el centro de la ciudad, se quejó de la falta de resolución del problema. “Aquí continúan las fallas de aguas por tuberías. Y uno tiene que estar pendiente porque las cisternas no son constantes”.

Los consultados consideran que una de las fallas en la atención del problema es la información que les permitiría a los usuarios que dependen de las cisternas organizar su vida un poco mejor.

“Aquí pasaban las cisternas cuando el derrame. Ahora tenemos que cazarlas. Le pedimos a la Alcaldía de Maturín que por lo menos instale un pozo para atender a la comunidad”, destacó Nilda Gómez, habitante desde hace 35 años del sector Alberto Ravell, también localizado en el centro. Considera que todos los niveles de gobierno se desentendieron de la gente y por eso no hay respuesta.

Sectores críticos

El 4 de febrero de 2012 una rotura en un oleoducto de Pdvsa en la planta de Jusepín ocasionó un derrame de crudo en el río Guarapiche que abastecía la planta de agua potable responsable de dotar de agua a 80% de la población de Maturín.

Este suceso ocasionó la paralización de la planta por 46 días y, con ello, la suspensión total del servicio de agua para 7 de las 10 parroquias capitalinas, lo que afectó a 600.000 personas. Sólo lo sectores que contaban con pozos independientes de la planta de potabilización del Bajo Guarapiche mantuvieron el servicio.

En la actualidad, sectores como La Puente, La Muralla, Los Godos y Las Cocuizas siguen con problemas fuertes de abastecimiento, lo que afecta a 200.000 personas aproximadamente. No obstante, funcionarios de Aguas de Monagas, que prefirieron no ser identificados, señalaron que es difícil establecer cuál es el número de usuarios afectados. “En temporada de lluvias, cuando aumenta la turbiedad de las aguas porque las crecidas remueven los residuos del fondo, es necesario suspender el servicio en sectores que, regularmente, tienen agua”, destacó la fuente.

La empresa Aguas de Monagas ha señalado que, como medida, el bombeo de agua es distribuido en los sectores a diferentes horas del día para surtir a la mayor cantidad posible de habitantes. En varias comunidades se han quemado.

El alcalde de Maturín, José Maicavares, destacó que la alcaldía sigue atendiendo a las comunidades en sus requerimientos de agua mientras se lleva a cabo la anunciada centralización de Aguas de Monagas.

Recordó también que, en su momento, Pdvsa y el Ministerio de Ambiente permitieron la recuperación de la planta de Amana para ampliar de 20% a 50% la cobertura de la población que recibía agua por tubería.

“Todavía tenemos un promedio de 20 a 25 cisternas –entre propias de la alcaldía y alquiladas– que recorren a diario los sectores con problemas.

Paulatinamente se ha ido disminuyendo el número de afectados y mucha gente tiene agua directa otra vez”, afirmó Maicavares.

Coincide con Miguel García, habitante de la calle El Tamarindo cerca de la planta de potabilización, que destaca que los problemas parecieran estar resueltos. “Aquí todo está normal, yo no he visto irregularidades en la planta luego del derrame. Nosotros nos seguimos surtiendo de esta”.

La ex presidente de Aguas de Monagas, Gabriela Yánez, señaló que un problema adicional que influye en el abastecimiento lo ocasionan los frecuentes cortes eléctricos en la entidad que han quemado alrededor de 30 bombas localizadas en varias comunidades.

No es el abastecimiento, sin embargo, el único problema que hay con el agua. Su calidad ha sido cuestionada, incluso luego de que fuera reactivado el funcionamiento de la planta potabilizadora, con la advertencia de que la depuración total podía llevar hasta seis meses.

José Barreto, uno de los habitantes de la comunidad La Voz del Río, aledaña a la planta de tratamiento y ex trabajador en la limpieza del río, piensa que las labores han debido prolongarse más tiempo. “Se le ve unos restos de aceite cuando uno toma agua, pero igual la tomamos para el consumo”, expresó.

Otro de los pobladores, que no quiso ser identificado, mencionó que la última limpieza del río se llevó a cabo el 11 de septiembre de 2012, desde la toma de captación de la planta por un periodo de seis meses en los que solo recolectaban el petróleo que se observaba en las orillas.

Centralización

Una de las consecuencias del derrame fue la intervención parcial de la empresa Aguas de Monagas por parte del Ministerio del Ambiente, que requería de mayor control sobre la estadal para regularizar el servicio y supervisar las labores de limpieza de Pdvsa.

La transferencia definitiva al Gobierno central parece, sin embargo, estar próxima a concretarse. "Conversé con el ministro del Ambiente, Cristóbal Ortiz, y manejamos la posibilidad de centralizar Aguas de Monagas. También le pedí al ministro que me sugiriera un funcionario para dirigir la empresa mientras se completa", manifestó la gobernadora del estado Monagas, Yelitze Santaella, que destacó que la decisión de centralizar la empresa a mediano plazo no significa que el ejecutivo regional no se desvinculará de la prestación del servicio que están evaluando en estos momentos para resolver todos los problemas que tiene el servicio.

"La gobernación apoyará en lo que sea necesario, será un trabajo coordinado entre los gobiernos nacional y regional", indicó la funcionaria.

Caso cerrado para Pdvsa

Aunque Pdvsa utilizó como contratistas a las comunidades aledañas al río Guarapiche para hacer la limpieza hasta el 11 de septiembre de 2012, el 25 de febrero, a 21 días de ocurrido el derrame, Eulogio del Pino, vicepresidente de exploración y perforación de Petróleos de Venezuela, informó que, según los estudios realizados en las aguas del río, éstas eran aptas para el consumo humano.

“Para nosotros los niveles del Guarapiche están por debajo de los parámetros normales”, dijo el funcionario luego de beber un vaso de agua que recogió del río.

Estas fueron las últimas declaraciones oficiales que se obtuvieron de ese asunto. Ni Pdvsa Monagas ni la dirigencia nacional respondió las solicitudes de entrevista o información adicional.

Comisión de la UDO Monagas fue ignorada

Dos laboratorios de la UDO Monagas, así como especialistas, investigadores y científicos químicos de la Universidad de Oriente, núcleo Monagas, se pusieron a la orden de Pdvsa y de las autoridades para evaluar la posible contaminación del agua luego del derrame del 4 de febrero.

No obstante, este apoyo no llegó a concretarse, pues la comisión no recibió insumos para trabajar ni fue invitada oficialmente por parte de Pdvsa, empresa que se hizo cargo de la limpieza y de la planta potabilizadora y que debía proporcionar las muestras para evaluar la calidad del agua.

A principios de marzo de 2012 la comisión, constituida por especialistas de UDO Monagas, emitió dos comunicados, uno el 5 y otro el 11 de marzo, en los que resaltaban la importancia de evaluar constantemente las aguas hasta que estuviesen depuradas de los “componentes nocivos, volátiles y no volátiles, que contiene el petróleo”, e hicieron hincapié en la preocupación que sienten con respecto a “la propiedad mutagénica que tienen los hidrocarburos en contacto con el organismo y las enfermedades de carácter irreversible que pueden ocasionar”.

No obtuvieron ninguna respuesta

Al consultar en la UDO el destino de la investigación se supo que la mayoría de estos voluntarios se encuentran estudiando posgrados en el exterior después de haber lamentado que no se aceptara su contribución al problema.

Las Cifras
87 cisternas proporcionaba sólo Pdvsa para abastecer a la población

Entre 45.000 y 120.000 barriles de petróleo se derramaron