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Colas por gasolina se mantienen en los estados fronterizos

 Larga fila de viajeros y turistas para obtener el tag de la gasolina | Eleonora Delgado

Larga fila | Eleonora Delgado

Medidas como el chip y la libreta de racionamiento no han logrado regular el suministro ni detener la salida de combustible por los caminos verdes. Los habitantes de los estados turísticos como Bolívar y Táchira son los más afectados, pues en temporada alta las colas pueden extenderse desde cinco horas hasta tres días

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“El chip fue lo peor”, así lo afirma Rosalino Aranda, habitante de Guasdualito, comunidad que realizó protestas hasta lograr que, el 29 de abril de 2012, comenzaran a colocarse en el municipio Páez del estado Apure los dispositivos obligatorios para el suministro de combustible para todos los dueños de vehículos tanto de cuatro como de dos ruedas. Les habían dicho que el mecanismo contribuiría a evitar el contrabando y la escasez en la zona.

“Las colas continúan y nadie dice nada. Tengo 5 horas esperando para echar gasolina. Cumplí con los requisitos y todo igual”, afirmó. En general, los habitantes de esta zona fronteriza señalaron que el chip fracasó en el Alto Apure.

“Te racionan la gasolina y si agotas tu cupo te friegas”, refirió Fernando Espinoza, quien lamenta que se haya implementado la medida.

Jhon Guerrero coincidió con Espinoza. “Se te va el día haciendo cola. El chip fue una perdedera de tiempo”, señaló.

Por su parte, la alcaldesa del municipio Páez, Lumay Barreto, destacó que el problema de la gasolina es un flagelo que le ha robado la paz al Alto Apure. “Es imperdonable que la implementación del sistema del chip, que se creía iba a resolver el problema de la colas de la gasolina, fue un engaño para el pueblo de Guasdualito”.

Barreto propuso una solución para que no se generen colas extensas y de horas con el sistema de chip y es la creación de más estaciones de servicios de gasolina en el Alto Apure, pero con otra modalidad que permita mayor eficiencia y no genere malestar en los usuarios.


¿Y entonces?

En Táchira la principal acción implementada para tratar de frenar el contrabando de combustible hacia Colombia fue la asignación de un tag o código de barras en cada vehículo que circule por el estado, y un cupo de compra mensual de gasolina con base en las especificaciones del tipo de vehículo y su uso o servicio.

“El chip lo vendieron como la medida que acabaría con el contrabando de gasolina y las colas, y mire usted. Si bien es cierto que han bajado un poco las colas igual se siguen haciendo. Según el momento que se viva son de 20 minutos a 2 horas. Vaya para Cúcuta y vea a los pimpineros abarrotados de gasolina venezolana, ¿y entonces?”, relató Rubén Mora, conductor.

“Este es el único estado donde el ciudadano no puede comprar gasolina para poner full el tanque. Usted va a Barquisimeto o a Valencia y decirle al de la gasolinera que le ponga full al tanque es como sentirse en otro país. Aquí, ante la falta de acciones eficientes para atacar el contrabando, todos somos sospechosos de contrabandistas y nos meten por el embudo poniéndonos una etiqueta y restringiéndonos la gasolina”, reclamó Antonio Salamanca, universitario.

“Muchos dicen que no ha servido de nada el chip, pero para mí sí. Ya no hago tanta cola como antes y si usted se pone a ver, ¿en dónde no se hace cola hoy día?”, dijo Blanca Díaz, conductora


Zulia sigue sin chip

En los techos de las estaciones de servicio de Maracaibo continúan las pantallas de lectura de chip de gasolina, sin embargo, fuentes del Ministerio de Energía y Petróleo y de Petróleos de Venezuela indican que aunque la venta controlada fue suspendida, no se descarta que en algún momento vuelva a retomarse.

Fue en julio de 2012 cuando arreciaron las normas de litraje para cada unidad –carros por puestos y particulares–, pero su aplicación duró menos de 15 días. El gobierno las dejó sin efecto en vista del rechazo que tuvieron en Zulia y porque resultaba contraproducente por tratarse de un año electoral.

Aunque la implementación del chip –que es una calcomanía con un serial acompañado del logo de Pdvsa– continúa, ya no se observan las colas de 2012 cuando se estableció que su uso era obligatorio para el abastecimiento. Los puntos –Cuartel Libertador, Base Aérea Rafael Urdaneta y la Guarnición Militar– se ven vacíos.

Los marabinos siguen con el tag pegado en los vidrios de sus carros y manifiestan no estar de acuerdo con la venta controlada de combustible. “Eso no ha frenado el contrabando y tampoco creo que lo haga. Los militares son los primeros responsables de eso”, aseguró el habitante de Haticos, Juan Romero.

Fuentes de la Guardia Nacional Bolivariana y del Ejército indican que viene un rediseño de estrategias para evitar el contrabando. Es probable que se aplique principalmente en los municipios Mara y Guajira que es por donde transitan los llamados “bachaqueros” que se dirigen a Colombia. 


Desde el Delta a Guyana

Rafael Fino

Un tambor de gasolina, llamado también pimpina, de 200 litros, es colocado en la capital deltana por Pdvsa a un costo de 15 bolívares, pero ya en Curiapo, municipio Antonio Diaz, al lado de Guyana, se vende entre 5.000 y 6.000 bolívares.

El contrabando de extracción de combustible en Delta Amacuro se ha convertido en un negocio más rentable que el mismo narcotráfico y con menos riesgos.

“Cuando agarran a los pimpineros llevando gasolina para Guyana, lo más que hacen es quitarle los tambores, una detención previa y luego más nada pasa. Andar en el narcotráfico tiene más riesgos. Por eso se mantiene el contrabando. Con la gasolina las ganancias son mayores y tiene menos riesgos”, expresó un habitante de Tucupita que prefirió no revelar su identidad.

El posible aumento en el precio del producto, considerado como una medida que podría desmotivar el contrabando, ha sido rechazada por la mayoría de los pobladores.

“La mayoría del transporte se realiza en curiaras porque casi no hay caminos”, recordó Javier Martucci, dirigente regional de Primero Justicia, quien recordó que el pasado 7 de octubre la única vía de acceso nacional terrestre que tiene Tucupita quedó interrumpida por más de 8 horas, cuando grupos de indígenas waraos decidieron tomar la carretera en protesta por supuestas irregularidades en la venta de combustible.

En aquella ocasión los indígenas, en su mayoría pescadores o transportistas fluviales, exigían que se investigara por qué no se conseguía gasolina en los expendios oficiales. “El tambor de 200 litros que Pdvsa despacha a 14 bolívares, hay que comprarlo a revendedores en 800 y 1.000 bolívares”, señalaban los manifestantes.

Por su parte, funcionarios de la Guardia Nacional Bolivariana reconocieron que Destacamento Fluvial 911 mantiene sus operativos en todo el estado, pero que no es fácil vigilar más de 3.000 caños que desembocan en el océano Atlántico.


Medida antiturismo

Clavel Rangel

Al suroeste del estado Bolívar, en lo que el gobierno aspira sea la puerta al Mercosur, los venezolanos gastan horas en colas para surtir gasolina. Se trata de uno de los principales dolores de cabeza en la frontera con Brasil.

Las kilométricas filas son parte de la rutina de sus habitantes, pese a que en el 2012 el gobierno implementó la tarjeta de racionamiento que intentaba organizar el suministro y minimizar la venta ilegal de combustible.

Para la Cámara de Turismo la tarjeta de racionamiento no necesariamente ha minimizado el contrabando, pero sí reorganizó la distribución del combustible “aunque no te garantiza que te pongan el tanque full”.

Calculan que 100 litros de gasolina pueden costar hasta 3.000 bolívares del otro lado de la frontera, un negocio que se ha convertido casi en la primera actividad económica y el motivo de migración de cientos de personas que se aventuran a la venta ilegal.

La zona es, por tradición, minera y turística. Pero las temporadas altas son una pesadilla. En la Navidad de 2013, las 2 estaciones de servicio estuvieron congestionadas en Santa Elena de Uairén, contó la directora de la cámara, Mariluz Lorza.

Aunque el sistema de distribución distingue en colas distintas a turistas y residentes, Lorza señala que la que corresponde a los visitantes fue prácticamente tomada por la comunidad, lo que congestionó aún más la salida de los turistas de la Gran Sabana: hasta el 10 de enero aún intentaban cargar de combustible para salir de la región.

Hacia la frontera con Guyana las trabas para acceder a la gasolina han limitado el desarrollo. El alcalde del municipio Sifontes, Carlos Chancellor, hizo este planteamiento al presidente Nicolás Maduro en la reunión que sostuvo con gobernadores y alcaldes.

“Hemos solicitado la revisión del horario de las estaciones de combustible en Tumeremo, no existe excusa alguna válida para frenar a este municipio”, dijo.

El horario en las 2 estaciones administradas por el Frente Francisco de Miranda es limitado, de 7:00 am a 5:00 pm. La petición del pueblo es que, al menos, se active una de las bombas las 24 horas como se hace en otros municipios.

Para ampliar el horario requieren del apoyo de seguridad y alumbrado para las estaciones, sin embargo, el problema comienza desde la promulgación del Decreto 8.413 con Rango, Valor y Fuerza de Ley Orgánica, que reserva al Estado las actividades de estatización, exploración y explotación del oro y que no solo criminaliza a todos los mineros del sur del país, sino que abre cancha para la ilegalidad.

 “Ese decreto está lejos de un plan de gobierno, lejos de un plan sustentable, no es un camino para el futuro, menos en un municipio minero por excelencia”, agregó Chancellor.

Además de Tumeremo, otros poblados en el kilómetro 88, hacia San Isidro y en El Dorado, sufren la misma calamidad de pasar hasta 3 horas de cola esperando suministro.


Las Cifras

20 y 120 minutos

Pueden demorar

Los usuarios

De Táchira

Para comprar

Gasolina


800 y

1000

Bolívares se compra

A revendedores

200 litros de

La gasolina

En el Delta


5.000 y

6.000 bolívares,

Cuestan 200

Litros de gasolina

en Guyana