• Caracas (Venezuela)

Raquel Gamus

Al instante

Vientos de fronda

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El reciente viaje de Obama a Cuba y Argentina además de reparar, aunque sea tardíamente, el  prolongado y tan criticado abandono a Latinoamérica ha servido para concretar el cambio que su gobierno se había propuesto  dar a la odiosa imagen de Estados Unidos como gendarme del mundo, con una novedosa forma de acercamiento apartada de las imposiciones, para aproximarse más a sugerencias vinculadas a su visión de un mundo libre en lo económico y lo político y su esperanza, como explicitó en su discurso en La Habana, de que sean los jóvenes cubanos quienes decidan promover los cambios, se entiende que más allá del meramente económico iniciado por  la gerontocracia 

Aprovechando el cambio radical que representa la elección de Macri en Argentina, con respecto a los largos 12 años  de la retrógrada era Kirchner, da  un largo salto hacia el Sur priorizando la relación con este país con la intención de impulsarlo hacia un liderazgo regional, en especial ahora que los traspiés de la economía brasileña se ven agravados por el tsunami de los escándalos de corrupción arrojados por  las investigaciones de lava jato que derriban al gigante Lula de su pedestal, y salpican a la presidenta  amenazada por un impeachment que de concretarse, conduciría a un  decisorio cambio político.

También soplan vientos de cambio en  Bolivia con el resquebrajamiento de la hegemonía de Evo Morales al perder el referéndum para un mandato indefinido, salpicado también por escándalos de corrupción.

En el medio de los golpes sufridos por sus aliados y los nuevos amoríos de Raúl,  la revolución venezolana está viviendo su peor momento en 17 años. Empecemos por  la abrumadora derrota en las elecciones parlamentarias como consecuencia de una acumulación de errores gubernamentales y de una acertada política unitaria de la alianza opositora. que le permitió a obtener la mayoría calificada en la Asamblea Nacional y la consecuente autonomía para controlar y legislar, potestad cercenada por la complicidad entre el gobierno de Maduro y el poder judicial que ha traspasado las fronteras de lo aceptable en materia de violación de las reglas del juego democrático.

Este zarpazo va acompañado por el progresivo agravamiento de las penurias económicas, la creciente inseguridad y descomposición social y las escandalosas evidencias de la inmoralidad de las altas esferas gubernamentales con un alto nivel de impunidad, que lleva a 70%  de venezolanos a inclinarse por una pronta salida de Maduro; circunstancias que condujeron a la MUD  a buscar una salida constitucional para su reemplazo. En lugar de seleccionar una, le dio el visto bueno a todas, lo que al entender de muchos, entre los que me encuentro, resta eficiencia al objetivo, pero aún más preocupante resulta no observar un esfuerzo mancomunado por impulsar ninguna. 

Si las fuerzas democráticas no logran ponerse de acuerdo para salir de esta situación tan  asfixiante e invivible corremos el riesgo de bajar un escalón en la confianza generada dentro y fuera del país, así como de ser sorprendidos por oscuras e indeseables salidas oscuras e indeseables.