• Caracas (Venezuela)

Ramón Hernández

Al instante

Un par de flores al borde del precipicio

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En un aviso publicado a toda página en varios diarios –un hecho público, notorio y comunicacional– 63 venezolanos de alta figuración en la política, las funciones del Estado, la actividad artística y la carrera militar solicitaron a la Asamblea Nacional que investigue si el ciudadano Nicolás Maduro Moros, de padre y madre colombianos, tiene doble nacionalidad.

El asunto no es nuevo. Ha sido tema de conversación desde que fue designado vicepresidente ejecutivo y los menos distraídos advirtieron la jugada adelantada que se telegrafiaba. Como una cachetada tapa la otra, el punto quedó relegado al aplicarse la “continuidad administrativa” del vicepresidente, a pesar de que había finalizado el gobierno que lo nombró; un disparate tan grueso como la práctica judicial en la que los suplentes sustituyen a los principales si a estos últimos se les vence el periodo, obviando que fueron elegidos para el mismo período y terminan sus funciones el mismo día.

El historiador Walter Márquez anunció el 14 de marzo de 2014 que tenía en su poder el documento debidamente apostillado y certificado que demostraba que Maduro nació en Bogotá, de padre y madre colombianos. Márquez, que entonces era diputado, declaró que en los próximos días iba a solicitar la nulidad de la elección. Se desconoce si Márquez cumplió su palabra, nada lo demuestra.

Dada la persistencia de la duda razonable, y la alta traición que significaría, 63 venezolanos encabezados por Enrique Aristeguieta Gramcko le solicitaron al Parlamento que investigue: “Los venezolanos merecen saber si Maduro es ‘venezolano por nacimiento, y sin otra nacionalidad’, o si está usurpando el cargo; en cuyo caso debería ser destituido de inmediato, y activarse el procedimiento de remplazo”. Casi a los minutos Pablo Medina y algunos de sus copartidarios reiteraron la petición. Ninguna ha aparecido en la agenda de debates, pero apenas han pasado cinco días.

Cuando algo similar ocurrió con su nacionalidad por la publicación de una partida de nacimiento falsa, Carlos Andrés Pérez fue el primer interesado en aclarar la duda; Barack Obama hizo mismo. Existe el caso de Luis Tascón, que nunca negó su nacimiento en Colombia, y teniendo negado el despacho en Miraflores como culminación de su carrera política jugó duro y sin medir las consecuencias, con los ojos cerrados, y hasta sus compañeros lo traicionaron y vilipendiaron: le pusieron su apellido a la lista que inventó y aplicó Chávez contra el país que solicitó el revocamiento de su mandato. Vendo papel sellado y lacrado.