• Caracas (Venezuela)

Ramón Hernández

Al instante

El muro que empezó como una tapia andina

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Fruto Vivas, que sigue siendo un arquitecto muy bien ponderado, tanto por sus trazos como por sus ocurrencias, contaba una vez que su primer acercamiento a la construcción fue con las tapias, esas paredes de barro y paja que se amasan con los pies y que con paciencia y a pleno sol levantaban en los Andes cuando él todavía no había dejado las teta.

No creo que sea Vivas el arquitecto que diseñe y coordine la construcción de un muro desde Castillete hasta la Piedra del Cocuy, una obra que, no cabe dudas, será encargada sin licitación y sin protesto a un consorcio encabezado por alguna de las empresas que manejan los militares cubanos y en el que también participará con privilegios especiales la firma Odebrecht, además de sus similares rusas, bielorrusas, iraníes, chinas y de los Estados miembros del Alba. Las dimensiones del proyecto y la complejidad de su realización, casi tan inmenso como aquel gasoducto que iba a llevar el gas de Paria hasta la Patagonia, permitirán que sean muchos los que se beneficien.

Pero será un pensador, con vínculos no solo con la ciencia formal sino también con la alternativa, el que haga los primeros cálculos y determine la viabilidad de la obra. Le bastará un marcador grueso y un mapa nuevecito como los que dañan en las cadenas presidenciales. Siendo el carácter del muro preventivo y no represivo –evitar la entrada de indeseables y no la salida del talento venezolano–, la intelligentsia del PSUV ha reconocido que el muro, al contrario del propuesto por Donald Trump, será costeado por los venezolanos. Se trata de salvaguardar los valores, riquezas e historias, además de la paz y el amor, que ha fluido en estos tres lustros de revolución bobita.

Otro ilustre de la construcción que podría participar sería Farruco Sesto, quien en los papeles que emborronó mientras hablaba Hugo Chávez en las reuniones de gabinete en Miraflores tiene diseños irrealizables en cantidades tan grandes que combinarían perfectamente con cualquier derroche, sin importar cuán irracional sea. Jorge Giordani, su hermano Mario, hijas y sobrinas, que tienen experiencia en albañilería, con un poco de ayuda podría superar los inconvenientes que atraviesan con el registro de contratistas y reanudar sus servicios al Estado. Jorge delineará el argumento ideológico para que la militancia acepte el muro como una herramienta para sostener el socialismo en un solo país, la tesis de Stalin que István Mészáros desenterró y que empieza a entender el militante del Comando Bolivariano de Telecomunicaciones Sergio Bronstein. Vendo dos ladrillos, ideales para cabezas cuadradas.