• Caracas (Venezuela)

Ramón Hernández

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El viejo periodismo de Beria

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A los opositores del régimen comunista cubano, bajo cuya máscara supuestamente ideológica se ha ocultado más de 50 años una dinastía que volvió polvo cósmico cualquier sueño de progreso y de igualdad, los funcionarios del régimen los denominan “gusanos”, “terroristas”, “apátridas”, “contrarrevolucionarios” y un montón más de descalificaciones y dicterios de toda ralea. Poco dados al debate, a la confrontación de ideas y negados a considerar a los otros seres humanos, tan pronto como escuchan la palabra “cambio” o “democracia” sacan la pistola o empuñan el AK-103 que heredaron de Stalin.

Cuando Eleazar Díaz Rangel todavía coqueteaba con los progresos de la isla y “creía” como los demás ingenuos que todo lo que se decía de la revolución cubana era verdad, no solo sobre educación, deportes y salud, sino también sobre periodismo, escribió una monografía en la que comparaba el “Nuevo Periodismo” con el periodismo que estaban obligados a pergeñar los comunicadores sociales. Eleazar partía de la equivocación de que los cubanos habían dado un salto hacia adelante en su periodismo, que contaban con todas las libertades y recursos para ejercer el oficio, escarbar en la sociedad, en la burocracia, en los manejos de los funcionarios para denunciar malas conductas y desviaciones de fondos, y que siendo tan «avanzados» podrían superar con creces todos esos trabajos que se enarbolaban como grandes hitos al combinar herramientas de la literatura, de la ficción, con las herramientas informativas. Iluso. Su acercamiento solo le sirvió para que los isleños los llamaran “ideólogo burgués”.

Los cubanos ya sabían que ahí no estaba la nuez del periodismo “revolucionario” y no se aventuraron a explicárselo. No se atrevieron a decirle que su asunto no era la verdad, sino mantenerse en el poder. Ahora, Díaz Rangel lo está aprendiendo en la dirección de un pasquín de alta circulación, que más que informar distrae la atención de los asuntos importantes y que asume el lenguaje de la burocracia oficialista en los textos informativos. El “nuevo periodismo” de Eleazar es llamar “escuálidos” a los opositores y “gusanera” a quienes han combatido la dictadura de los hermanos Castro. Decía Díaz Rangel que “la tecnología no tiene ideología”, tampoco la tiene el martillo que le fue tan útil a Stalin para aplastarles los dedos a los periodistas que se atrevieron a señalar su gran fracaso económico, el que ahora se trata de imponer en Venezuela con su total simpatía.

En la respuesta a sus críticos cubanos, insistía en mantener un debate profesional, la oportunidad que él no da a los periodistas que cuestionan su estilo de mano de acero en el manejo de la redacción, estilo coronel Beria. Vendo basurero lleno de ideales.