• Caracas (Venezuela)

Ramón Hernández

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Horas hombre desperdiciadas de exportación

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Las técnicas convencionales de mercadeo aconsejan que los países exporten lo mejor de su producción. Por antonomasia se habla de calidad de exportación cuando el producto que se ofrece reúne la mejor calidad, además de contar con la presentación y el empaque adecuado.

Ninguno de los catorce motores “en marcha” para poner a producir al país y sacarlo de la crisis en la que está sumido –por la aplicación de un modelo económico que solo genera corrupción y miseria–, ninguno toma en cuenta el término productividad, pero la consigna “eficiencia o nada” se mantiene viva en los discursos del funcionariado. Aunque sociólogos albanos y rumanos que gozan de mucho prestigio entre los teóricos del régimen demostraron que no es posible modificar mediante un decreto la ley de gravedad, los hermanos Flores –Gabriela, Andrea y Daniel– podrían acudir al TSJ para que mediante un recurso de interpretación redactado por el magistrado Arcadio Delgado Rosales, quede sin efecto la ley de la oferta y la demanda.

La jumentocracia que no cede en su obcecación en esperar resultados diferentes a partir del mismo procedimiento considera, y así lo decretó, que se acabó el rentismo petrolero; que no se seguirá usufructuando esa riqueza natural no renovable y que desde ya se deben exportar productos terminados. Para acelerar el proceso empezaron con lingotes de oro. Su manipulación y procesamiento es poco complicado, a pesar de su alto valor: basta sacarlos de las bóvedas del BCV y mandarlos en avión a Andorra.

El Ministerio del Trabajo, empujando en esa misma dirección, debería proponerle al ministro de Finanzas y de Producción la exportación de horas hombre desperdiciadas, una “actividad” en la que nadie supera a Venezuela, ni siquiera los ejecutivos españoles afines a Podemos que cultivan los almuerzos hasta medianoche.

No necesitan estudios de mercado. Ahí están las seis horas que necesitó el jefe del Estado para anunciar el aumento de la gasolina, y que con todo el blablablá se equivocó y confundió el precio que asignó a la gasolina más barata el precio iba a tener el gasoil y dejaron de tres bolívares por litro. También están los colectivos de más de cien personas que barren la Autopista de Prados del Este, que a pesar de contar con dos motobarredoras se tiran hasta una semana en quitarles las hojitas. Si son tres kilómetros lineales, a cada uno le toca barrer seis metros diarios, mientras miles de vehículos gastan gasolina, ensucian el ambiente y otro miles de funcionarios no llegan a su trabajo a tiempo, a seguir generando ideas para superar la renta petrolera. Vendo materia gris.