• Caracas (Venezuela)

Ramón Escovar León

Al instante

El primer día

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El primer día es el título de la novela del escritor mexicano Luis Spota que narra la vida de Aurelio Gómez-Anda, un presidente latinoamericano que es derrotado y que padece las penurias y la soledad de la derrota. Ese primer día es crucial para el político que pierde el poder: la gente deja de llamarlo, reflotan los rencores en su contra y, lo más doloroso, sus aduladores van abandonándolo. Aunque la novela se refiere a la vida de un presidente que ha perdido el poder, se puede aplicar a cualquier gobernante que, luego de un mandato que se ha desarrollado como un esperpento, se enfrenta a las consecuencias de una derrota política.

Probablemente, lo que le ocurrió al personaje de Luis Spota es lo que le va a ocurrir con el presidente de Venezuela a partir del lunes 7 de diciembre, el primer día luego de su derrota electoral y, en este caso, de la pérdida de parte importante del poder. Serán los chavistas quienes le imputarán las responsabilidades al presidente que ha fracasado y vendrá un proceso de reacomodo interno que tiene que abrir las puertas a la rectificación. Ante este esquema, el presidente tendrá dos opciones: cumplir con sus promesas de gobernar con una junta cívico-militar y salir a la calle; o reconocer su derrota y someterse al proceso de cambio que se iniciará a partir de ese primer día. A riesgo de pasar por inocente, comparto la opinión de Moisés Naím, expuesta en su artículo “Nicolás Maduro, el demócrata” (El Nacional digital, 29/11/15, disponible enhttp://tinyurl.com/zdrc7pv), quien estima que esta última es la opción más probable. Y creo que esto es lo que va a ocurrir, porque no solo estamos ante un presidente sin auctoritas, sino que ahora la comunidad internacional se ha dado cuenta de lo que ha venido ocurriendo en Venezuela a partir de 1999.

De lo que se trata ahora es de desmontar este esquema totalitario, lo cual se puede hacer democráticamente amparado en la mayoría que tendrá la oposición en el parlamento. Desde luego que una mayoría de las dos terceras partes del parlamento haría más fácil el camino hacia la (re)composición de los poderes, aunque, aun sin ella, se puede lograr, porque la oposición dispondrá de suficientes recursos políticos para anular las designaciones de los integrantes de los poderes públicos que se han hecho burlando la Constitución. En este sentido, El Nacional (23/11/15) publicó un informe elaborado por la ONG Un Estado de Derecho que explica los mecanismos constitucionales para recuperar los poderes públicos, todo ello dirigido a designar unos poderes Judicial, Ciudadano y Electoral confiables e independientes de los intereses del grupo que saldrá derrotado en las urnas el 6-D, porque en las designaciones efectuadas en diciembre de 2014 “se demuestra la flagrante violación de normas de procedimiento (de postulación, evaluación y designación de los integrantes de esos poderes) y normas sustantivas (no se cumplió con los requisitos exigidos por la Constitución para ocupar esos altos cargos, en especial con el requisito de ser independiente e imparcial respecto del gobierno y los demás poderes), lo que vicia de nulidad absoluta las designaciones hechas tanto por la Asamblea Nacional como por la Sala Constitucional, nulidad que se agrava por los actos violatorios de derechos constitucionales que luego de sus designaciones esos poderes han dictado o avalado”. En efecto, si la moribunda Asamblea Nacional elige nuevos magistrados antes de que asuma la nueva Asamblea, todas esas designaciones podrán ser anuladas, porque no se ha cumplido con los pasos previstos en la Constitución como, por ejemplo, la integración del Comité de Postulaciones de manera imparcial, y porque no se ha vencido el período de quienes firmaron las “jubilaciones anticipadas”. En consecuencia, la nueva Asamblea Nacional debe proceder a declarar la nulidad de estos nombramientos e iniciar el proceso constitucional para escoger poderes independientes y así honrar la Constitución. Igualmente, la nueva Asamblea Nacional puede revisar aquellas designaciones hechas con anterioridad al año 2014, para determinar si quienes fueron escogidos como magistrados cumplían con los requisitos constitucionales, como la no militancia política y los títulos de posgrado emanados de universidades existentes. Entonces, quien renunció al PSUV para ser designado de inmediato magistrado padece de una designación nula, por ser producto de una burla a la Constitución.

Asimismo, la primera tarea de la nueva Asamblea Nacional debe ser promulgar una Ley de Amnistía para dejar en libertad a los presos políticos. En adición a ello, se impone revisar todas aquellas leyes que fueron hechas de manera autoritaria, sin hacer las debidas consultas a las universidades, academias y colegios de abogados, como ocurrió con el Decreto con rango de Ley Orgánica del Trabajo que contiene una serie de disposiciones de carácter ideológico que nada tienen que ver con lo laboral. Esta ley consagra, en su artículo 16, literal h, que son fuentes del derecho del trabajo: “La equidad, la igualdad y el ideario bolivariano, zamorano y robinsoniano”. Esta declaración contradice el literal “a” de la misma norma que proclama como fuente del derecho del trabajo la Constitución, que por ninguna parte admite como fuente del derecho estos valores ajenos a lo jurídico. Además, deben ser anuladas todas aquellas leyes que se han dictado y que les dan participación a las juntas comunales en los procesos judiciales, como lo hace el artículo 10 de la Ley Orgánica de la Jurisdicción Contencioso Administrativa y Ley Orgánica de la Jurisdicción Especial de la Justicia de Paz Comunal (artículos 1 y 2). Lo mismo ocurre con la Ley Orgánica de Precios Justos, que es una combinación de control con represión. Mención aparte merece el proyecto de reforma del Código de Procedimiento Civil, el cual no puede ser aprobado mientras mantenga postulados ideológicos socialistas en su normativa y mientras no sea sometido a una amplia consulta democrática.

Todo lo descrito debe cambiar con la nueva Asamblea Nacional y el presidente puede ser bien un factor de obstáculo de este proceso de cambio democrático y constitucional, o bien puede reconocer el triunfo de la oposición y respetar la decisión de los venezolanos, lo que sabremos el primer día, luego del 6-D. El personaje de la novela de Luis Spota, Aurelio Gómez-Anda, quedó sumido en la soledad y en el abandono luego de la pérdida del poder por haber mantenido un gobierno signado por la falta de controles, el amiguismo, la arbitrariedad y el fracaso, porque este, y no otro, es el destino de este tipo de gobiernos.

 

Twitter: @rescovar