• Caracas (Venezuela)

Ramón Escovar León

Al instante

La lingüista se retracta: ¡Leopoldo López debe ser liberado!

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“La verdad está en camino y nadie la detendrá” es una de las demoledoras frases que plasma Emile Zolá en su campaña escrita de denuncias contra los militares franceses que movieron el juicio contra el capitán Alfred Dreyfus, pese a la inocencia de este último. La inspiración de lo que podría haber sido un error judicial fue el antisemitismo de un sector militar de Francia. Esta campaña de Zolá adquiere relevancia con la carta que dirigió al presidente de ese país titulada “Yo acuso”, publicada en enero de 1898, y que resalta un juicio amañado seguido contra un inocente. De de las “pruebas” que se esgrimieron contra Dreyfus pueden mencionarse las experticias grafológicas sobre un documento que demostraría el “delito” cometido por él. Por esta razón, en su carta Zolá dijo: “Acuso a los tres peritos calígrafos, los señores Belhomme, Varinard y Couard por sus informes engañadores y fraudulentos, a menos que un examen facultativo los declare víctimas de ceguera de los ojos y del juicio”.

En el caso de Leopoldo López se encuentran semejanzas con el de Dreyfus: un tribunal parcializado; una posición de intolerancia contra un sector de la sociedad (Dreyfus por ser judío y López, opositor); y una prueba de experticia (para determinar la escritura en el caso de Dreyfus y para evaluar los rasgos lingüísticos, en el caso del discurso de López). Todo para justificar la condena a un inocente.

Pero como “la verdad está en camino”, el pasado 15 de julio, El Nacional (http://tinyurl.com/h8376oz) recogió las declaraciones dadas por la lingüista Rosa Amelia Asuaje al diario español El Mundo (http://tinyurl.com/j7kpzec). En la entrevista, la lingüista explica el contenido de su informe y concluye: “La juez Barreiro manipuló mi declaración para inculpar a López… Mi informe describe las características de Leopoldo López como orador político. En los vídeos que analicé tiene un discurso confrontacional e iracundo, pero ninguno de ellos prueba que López hizo llamados expresos a la violencia y mucho menos que dio las instrucciones para que fueran asesinadas 43 personas”.Más allá de que la lingüista hubiese tenido que declarar esto antes, sobre todo porque su opinión sirvió de fundamento para condenar a quien no cometió delito, el mismo tiene que producir consecuencias en el juicio que se le sigue a López: su liberación inmediata y determinar las responsabilidades de quienes enviaron a la cárcel a un inocente.

Los efectos de esta nueva posición de la lingüista no pueden pasar inadvertidos, pues sus argumentos se tomaron como base fundamental para juzgar a López. Debe tomarse en cuenta entonces la revocación, que significa “dejar sin efecto” una decisión anterior, como ocurre con frecuencia en materia testamentaria. Si el testador se arrepiente, simplemente revoca su testamento inicial y hace uno nuevo. Es lo que ha ocurrido con la lingüista que elaboró el dictamen que sirvió para enjuiciar a un inocente. Sin embargo, lo más grave es que ese libelo lingüístico nunca probó que López hubiese cometido delito, como tuve la oportunidad de explicarlo en dos artículos publicados en El Nacional el 11-12- 2014 y el 10-09-2015 titulados, respectivamente,“Lingüística y Derecho: el caso de Leopoldo López” y el “Proceso a Leopoldo K”.En estos textos expuse las innumerables fallas de ese informe (vale la pena recordarlo);entre ellas la falta de correspondencia entre el marco teórico que emplea la autora y las conclusiones derivadas del análisis. Es decir, en su “experticia” la lingüista expone un análisis lingüístico que termina con conclusiones jurídicas, lo que entraña algo inédito en el foro venezolano y trae consigo una enorme amenaza contra el discurso de los hablantes, independientemente de que pertenezcan o no a la esfera pública. En esa oportunidad, la lingüista se adentró en el terreno de la interpretación constitucional, ámbito ajeno a su especialidad. Fueron muchos los errores cometidos en el informe de Azuaje, para lo cual me remito a los dos artículos antes citados. En vista de que la experta se ha arrepentido y explica que su informe no supone que López haya cometido delito, lo que se suma a las denuncias del ex fiscal Franklin Nieves, quien afirmó que recibió presiones y que las pruebas usadas en la acusación eran falsas, se demuestra la inocencia de López. 

Actualmente se habla de un diálogo entre gobierno y oposición. En el marco de este eventual espacio de encuentro, los mediadores propuestos por Unasur están inclinados hacia el gobierno. A pesar de esta parcialidad, deben entender que hacer justicia en el caso de López es fundamental para demostrar que el diálogo no es para ganar tiempo y evitar el  referéndum revocatorio. Por eso la presencia del Vaticano en este asunto es fundamental para que este “diálogo” proyecte algo de confianza entre quienes aspiran a la libertad. En este contexto hay que evocar al gran Albert Camus cuando proclamó: “La miseria crece a medida que disminuye la libertad, y viceversa”. Es lo que ha ocurrido en Venezuela: ha aumentado la miseria y disminuido la libertad.  De lo que se trata es de invertir la ecuación.

@rescovar