• Caracas (Venezuela)

Ramón Escovar León

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Francisco López Herrera

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El pasado sábado 26 de septiembre, en la misa celebrada con ocasión del primer mes del fallecimiento del maestro Francisco López Herrera, se leyó una semblanza en la que se resaltaron las características de López Herrera como esposo, padre y abuelo, pues fue un venezolano con un sentido profundo de la familia. Se casó con Mercedes Fonseca el 19 de enero de 1953 (62 años de matrimonio), y de dicha unión nacieron 6 hijos y, además, 17 nietos y 4 biznietos. En la mencionada semblanza se destacó que López Herrera fue un esposo dedicado, un padre exigente pero, al mismo tiempo, con una relación de amistad muy profunda con cada uno de sus hijos; y que fue un hombre con buen gusto, que sabía disfrutar la vida. Viajaba, practicaba deportes al aire libre, trabajaba como abogado, como escritor, como profesor, como banquero, era un lector voraz pero, por encima de todo, disfrutaba lo que hacía. 

Desde la mirada del amigo, puedo decir que desarrollé una estrecha amistad (muy enriquecedora para mí) con el maestro a partir del año 1999, con ocasión de un arbitraje del que formamos parte, de cuyo tribunal el doctor López era presidente. Ese arbitraje, así como otro posterior, me permitió aprender sobre el manejo de situaciones conflictivas dentro del tribunal arbitral en asuntos jurídicos complejos. Para mí, esa experiencia fue una enseñanza invalorable en materia de arbitraje. Aprendí a apreciar en él a un jurista que reflexionaba con serenidad sobre los asuntos del Derecho y que siempre tenía una opinión propia sobre los temas que se le consultaban. Tenía un estilo que me hacía evocar a Henri De Page y a José Puig Brutau, pues era de los civilistas que despliegan una prosa clara y sencilla, sin palabras rebuscadas y adjetivos inútiles. 

Posteriormente, y con ocasión de un juicio donde se discutía la validez de unas capitulaciones matrimoniales en la ciudad de Nueva York, en el cual ambos rendimos testimonio como testigos expertos sobre Derecho venezolano, uno de los abogados contrincantes de la parte que me había promovido, me preguntó si yo reconocía al doctor López Herrera como una autoridad en materia de Derecho de Familia venezolano. Mi respuesta fue directa y clara, afirmé: “El doctor López Herrera no es una autoridad en Derecho de Familia, el doctor López Herrera es la autoridad en Derecho de Familia y un civilista sólido. Además, es un venezolano con valores republicanos, un esposo y  padre de familia ejemplar, jurista de probidad comprobada, un humanista de sólida formación, respaldado por una obra jurídica caracterizada por la originalidad de su pensamiento”. Añadí que sus obras La nulidad de los contratos en la legislación civil de Venezuela; Derecho de Familia; El régimen legal de la Adopción en Venezuela; Derecho de Sucesiones y Estudios sobre Derecho de Familia respaldaban la autoridad y prestigio del autor. Según me han contado sus hijos, el doctor López Herrera relató en reuniones familiares esta experiencia de vida que compartimos en el tribunal de Nueva York.

Luego de lo reseñado anteriormente, adquirí como costumbre visitar a López Herrera en su casa a un pulso de dos veces al mes, lo que me permitió conocer aspectos de su vida como su cultura literaria y su pasión por la lectura. Además de todas sus virtudes, hay otra que quiero destacar: fue un caballero y un hombre elegante en los distintos aspectos de la vida. Afirma José Ortega y Gasset que: “Elegante es el hombre que ni hace ni dice cualquier cosa, sino que hace lo que hay que hacer y dice lo que hay que decir”. Y este concepto orteguiano de elegancia describe la personalidad de López Herrera, un hombre excepcional que fue llamado por Dios el 26 de agosto de este año para ir al lugar donde van las almas nobles.

El pasado 6 de octubre, la Academia de Ciencias Políticas y Sociales declaró la vacante del sillón número ocho que ocupaba Francisco López Herrera, momento en el cual presenté esta semblanza. De esa manera honramos la memoria de un maestro y de un amigo que siempre será recordado porque amaba lo que hacía, y por eso hacía bien lo que emprendía.


Twitter: @rescovar