• Caracas (Venezuela)

Rafael Rodríguez Mudarra

Al instante

Rafael Rodríguez Mudarra

De la vigencia del espíritu del 23 de Enero

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La solicitud hecha al Creador por el presidente de la república, Nicolás Maduro, en ayuda para reparar los desaciertos en que ha incurrido el gobierno militar cívico, donde la pobreza, la inseguridad, la inflación, el desabastecimiento, la falta de capital por ser actualmente Venezuela un país pobre; la falta de ocupación de los profesionales en diferentes ramas, muy a pesar de la capacidad de adiestramiento logrado por estos, formados en universidades nacionales de excelencia excepcional, por carecer actualmente el país de empresas industriales y productivas; la inaudita liquidación del agro, antes exportador; en virtud de que los ministros del ramo, procedieron a la expropiación de estas unidades productivas, entre los que podemos significar como actor al filosofo de la “revolución”, Elías Jaua, quien durante cinco años de pasantía burocrática al frente del  Ministerio de Agricultura y Cría, órgano de la administración pública centralizada, no dispuso de otra ocurrencia revolucionaria, que no fuere  el convertir nuestra autonomía alimentaria en una economía de puerto, para satisfacción entre otras de las necesidades del gobierno cubano. Dilapidaron tan importantes bienes, por lo que el Supremo maestro del universo con acuse de recibo al peticionario le declara su imposibilidad  inmediata para tan difícil milagro; a la vez que ruega facilitación del tiempo necesario que le  pueda permitir inteligenciar sobre tan difícil e inoportuna complacencia.

La imposibilidad del Dios para proveer tan interesada y personal súplica, según aserto del ciudadano común no consultado, ni privilegiado en el disfrute sensual de la función pública, reservado en especial para un grupo no perteneciente al sector civil ,tiene como causa y consecuencia el resultado de un gobierno autoritario, ineficaz, corrupto inadecuado, donde la impunidad es regla, por cuanto los poderes públicos distan mucho del comportamiento moral que le es exigido por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, lo que hace inveterado, la tristeza amoral de observar una Asamblea Nacional, carente de autonomía legislativa, al servicio de un militar activo, que se ha empeñado en dividir a los venezolanos entre perseguidos y perseguidores, constituyéndose la actual situación definitivamente en causa  de una administración despilfarradora, volviéndose tal depredación pública atractiva para los que han hecho del latrocinio un permanente instrumento para el enriquecimiento ilícito. La abundancia de los hoy escasos recursos, privativa de un reducido grupo advenidos a la prerrogativa contractual del régimen, ha llegado a conformar una élite conocida con el nombre de “la boliburguesía” de excepcional impunidad.

En artículo publicado en este diario, hube de referirme al comportamiento  de Nicolás Maduro, expresando: “Los venezolanos nos encontramos urgidos de exigirle a tan alto representante de la función pública el más riguroso y escrupuloso respeto constitucional. El presidente Nicolás Maduro, sin temor a equivocarnos no tiene liderazgo para tomar las urgentes medidas que exige la nación, que son imperativas: la imposición heredada de su benefactor militar, lo hace débil sin respaldo alguno que le justifique  sus impertinencias de mando”.

Habida cuenta, que la fecha de la publicación del presente artículo será el próximo pasado de la conmemoración del 23 de Enero de 1958; y como quiera que por el avance democrático, económico, social y de respeto a la soberanía que tal gesta constituyó, se conquistó el reinicio de la restauración de la democracia en Venezuela, lográndose por voluntad patriótica de todos los sectores participantes en la gesta la instauración de un gobierno civil de respeto, que facilitó la consolidación del Estado de Derecho, con riguroso apego a la Constitución, conocido como: “El  espíritu del 23 de Enero” se encuentra hoy presente, sin perder vigencia, con posición de lucha, alerta frente a las arbitrariedades representada y dirigida por la consolidación de una élite que viene sustituyendo la sociedad civil con privilegios de casta, a los que se encuentran enfrentados los muchachos perseguidos y encarcelados mediante el empleo de la fuerza por reclamar derechos consagrados en la Constitución; la mujer irrespetada en sus derechos; los obreros sindicados sin poder a través de la contratación colectiva hacer justa reclamación de sus derechos, los que padecen de mengua por las falta de medicinas; por ausencia de centros de salud; por represión de la libertad de expresión y el clero protegiendo, como es su deber todo lo que nos fue dado por Dios, sin debilitamiento alguno.

El gran conglomerado que hoy se asida en trincheras humanas para el respeto institucional, son homólogos de los que ayer rindieron su vida por la conquista de la libertad.

Estos sectores conformados por partidos políticos, gremios, sindicatos, colegios de  profesionales, mujeres, desempleados, ancianos, estudiantes, jóvenes, son contumaces en la defensa de las conquistas logradas por los ductores del 23 de Enero, para ello se pronuncian por la participación del conglomerado nacional en forma masiva en el ejercicio del voto universal directo y secreto para  la obtención de una mayoría parlamentaria que reduzca el poder arbitrario que actualmente le es propio al actual régimen intransigente y sectario; para ello la factibilidad de la conformación de un gran Frente de Unidad Nacional, de integración  plural pero irreductible en los objetivos propuestos, debe tener como reto enfrentar la crisis manteniendo y afirmando las instituciones democráticas para preservar la libertad y la paz.

Un frente unido que respete la independencia y autonomía de sus integrantes, por cuanto es obvio que los dirigentes políticos interesados solo en sus convenciones personales o de grupo no podrán captar la importancia de lo que está en juego, la unidad es de necesidad vital, por lo que la vanidad y el capricho de dirigencia, ha de apartarse.

El frente unido debe tener objetivo comunes por ejemplo luchar por la reforma constitucional que impida la reelección presidencial. La MUD debe ser considerada como estatutariamente está concebida, como agrupación conformada por grupo de partidos minoritario que han redactado reglamento para la escogencia de sus candidatos, hasta con el derecho de participación censitaria. Los otros integrantes con el derecho de  actuación en conformidad a la reglamentación que pueda establecerse en la conformación de otras alianzas.

Por razones de principios resulta negada que conformaciones representantes de una parte minoritaria del gran conglomerado electoral opositor, inmersas en posiciones de liderazgos  partidistas o personales pretenda extender normas de conducta a un gran número de venezolanos acreedores del derecho de disentir.