• Caracas (Venezuela)

Rafael Rodríguez Mudarra

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Rafael Rodríguez Mudarra

De la concentración abusiva de poder

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Con la entrada en vigencia de la actual Constitución quedó abolida la  Cámara del Senado, existente desde la primera Constitución de 1811.

A partir de entonces, la elaboración de  las leyes dejaron de ser  producto de la discusión del órgano colegislador (Cámara del Senado, Cámara de Diputados) para transformarse  en una actividad  unicameral, en razón de  su  conformación estructural bajo el nombre de Asamblea Nacional, perdiéndose así el que una de las cámaras pueda disentir de la otra, que tardando mas en el debate, se lograba como efecto de la contraposición   una mayor y positiva discusión en la aprobación de las leyes a considerarse.

Para el desarrollo de los principios constitucionales y los derechos de participación política de los ciudadanos en la escogencia  de los diputados a integrar la Asamblea Nacional, debe regirse cumpliendo con los principios  de democracia, soberanía, responsabilidad social, colaboración, cooperación, confiabilidad, transparencia, imparcialidad, personalización del sufragio  y representación  proporcional.

El Consejo Nacional Electoral es el órgano rector del proceso electoral, ejerciente de la suprema  dirección y supervisión de las elecciones a realizarse este año para que los ciudadanos procedan a votar por los diputados y diputadas que van a integrar al la Asamblea Nacional. Todos esperamos la fijación de fecha para  el ejercicio del sufragio, que de manera   soberana, libre e independiente  nos permita la participación política, en tan fundamental evento.

El notorio  deterioro  del gobierno cívico-militar, la escasez, la falta de  producción, la caída de los precios del   petróleo, la corrupción, el fracaso en creer que el desarrollo del diagnostico “comunista –castrista” sería  prospero; la inflación galopante; la inseguridad; la violación al debido proceso; la corrupción que traspasa nuestra frontera, el deleite  saudita  de ex funcionarios públicos, con riquezas no investigadas;  el debilitamiento  del bolívar; la emisión de dinero inórganico; la evidencia   de morir, en cualquier lugar como depositario de un tiro en la  “yugular”,  nos hace pensar que  para revertir la situación institucional que nos permita superar la crisis.

Por tal razón, los sectores adversos al régimen,  debemos  inducir al ejercicio del sufragio a todo aquel venezolano   que de buena  fe cree en un cambio de conformidad a lo previsto en la Constitución, por lo que abstenernos de hacerlo,  el no votar, podría facilitar el camino para  la perpetuación en el poder de los que no han tenido la capacidad para gobernarnos.

Al concurrir  a las urnas debemos  plantearnos conseguir una mayoría parlamentaria para  la transformación del ineficaz sistema de control  legislativo, hoy sometido a los caprichos de la voluntad abusiva   de dirección  obediente, que le es impartida  por  Maduro y  Diosdado Cabello. Si alcanzamos la mayoría lograremos que esa institución de representación popular sea  mas consonante con las aspiraciones democráticas del  venezolano en cuanto al ejercicio del  control sobre la administración pública y afianzar  la incompatibilidad entre las funciones ejecutivas y legislativas, como reza el principio  constitucional:“ El gobierno de Venezuela  y las entidades  que la componen es y será siempre democrático, participativo, electivo, descentralizado, alternativo, responsable, pluralista  y de mandatos revocables”. 

Los parlamentarios que mayoritariamente van a resultar electos,  tienen la obligación de luchar intransigentemente  por el imperio constitucional y político  de control de la Asamblea Nacional sobre el desempeño de la administración pública, de hacer que la comparecencia  al hemiciclo de los funcionarios de la administración pública  se cumpla para la rendición de cuentas, constituyéndola  en    costumbre inveterada.

La Asamblea Nacional no puede seguir brindando  el triste y lamentable espectáculo  de encontrarse  dominada por la voluntad  autoritaria del presidente Maduro, ni sometido a las arbitrariedades sin responsabilidad  alguna, que a diario escenifica  el señor  capitán Diosdado. La misión de la Asamblea tiene que  ser la de controlar y depurar la obra de  la administración.

La  evidente incapacidad del régimen, el anhelo de cambio  democrático  para la conducción del país,  que permea el espíritu de la colectividad, presagia un triunfo  parlamentario  satisfactorio para el conglomerado opositor. Todo parece inclinarse por éste camino. Sin embargo,  es sano señalar, que el asunto primordial  para el triunfo deseado no es la complacencia  a grupos ciertos grupos, sino centrarse en las verdaderas preocupaciones de los venezolanos.

Me encuentro entre los venezolanos que se permite el derecho a disentir sobre la manera en que la MUD ha escogido las candidaturas El peligro de  la “bestia” moribunda no es otro que su último aletazo. Mucho cuidado.


rodriguezmudrra@cntv.net | 1rodriguezmudarra@gmail.com