• Caracas (Venezuela)

Rafael Rodríguez Mudarra

Al instante

Sistema de gobierno que no funciona

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El hecho, como se evidencia de encuestas realizadas con la mayor seriedad  científica conocida por los ciudadanos gracias a la información percibida a través de los medios de comunicación independientes, de “que en Venezuela   cerca de 65% de personas que busca un empleo dejó la escuela antes de cumplir los 15 años; que 100.000 niños con edades entre los 6 y los 11 años  no están escolarizados, y otros 350.000 en edad de acudir a los liceos, entre  12 y 17 años, está fuera de los planteles; que existe una iniquidad en la educación universitaria, que solo 20% de los más pobres permanece activo en el sector; que un total de 3 millones de personas no prosiguieron su educación”.

Como si esto fuera poco las encuestas indican también que al menos 11,35% consume dos o menos comidas diarias; y siendo verosímil que un trabajador con ingresos mensuales de salarios mínimo sin carga familiar alguna no puede ingerir una empanada diaria ni tomarse un café, dado que el costo de los renglones mencionados no lo hace asequible para tal fin; que los pacientes deben esperar la instauración del sistema de registro para comprar medicinas; que los alimentos sin aviso de ninguna especie aumentan a diario de manera  exponencial.

Por otro lado, las mediciones plantean que los bienes subsidiados por el Estado con facturación del Instituto Nacional de Nutrición están muy por arriba de los que son mercadeados por el sector privado; que la madre de la  corrupción es ejercitada de manera consuetudinaria por militares y civiles de notorio coturno en el desempaño de los puestos claves de la administración; que Nicolás Maduro y voceros del régimen señalen la guerra económica como causante del acaparamiento de los bienes de primera necesidad y el contrabando de extracción, sin otro fin que pretender paliar la intranquilidad que sufre la población haciendo que en forma complaciente la Asamblea Nacional con extensión mayor a la solicitado, sancione leyes habilitantes para delegar con rango de valor de ley el establecimiento de directrices y propósitos que a bien tenga ocurrírsele el mandatario nacional.

Las consecuencias que se derivan de lo expresado consagra el aserto común, de que la pobreza sentida y padecida por los venezolanos es el resultado de un gobierno ineficaz e irregular, donde el latrocinio observado a diario goza de impunidad encubierta, y el sector productivo innecesariamente expropiado se hace inexistente.

La pobreza se incrementa sin solución de continuidad como consecuencia del fracaso de la llamada profundización del proceso, abriéndole paso a la depredación pública. La pobreza convierte la tarea de supervivencia diaria en lo más inmediato. Las causas de esta ostensible miseria contrasta con el desarrollo sostenido durante los mandatos precedentes a la llegan de los gobiernos militares, los que desaparecidos a partir del año 1958, con la caída de la que se llamó la última de nuestras dictaduras, se entronizan de nuevo con el ascenso a la Presidencia de la República de Hugo Chávez, militar golpista indultado por la generosidad del expresidente Caldera.

Durante más de 15 años de la instauración del presente régimen de estirpe mayoritariamente castrense, los venezolanos soportamos la presencia de un país carente de capital para su desarrollo, sin adiestramiento, capacidad y experiencia, que va rumbo a la pobreza crítica; sin acumulación del dinero excedente de los ingresos petroleros. Los discursos de Maduro, sin contenido alguno, han dejado de consagrar audiencia. La intención de la conformación de un ensayo comunista ha probado hasta la saciedad que fracasó, la pérdida constante del otrora respaldo popular es más que elocuente.

Las tensiones y conflictos constantes, sistemáticamente determinados que han traído como consecuencia el desprendimiento de las filas del PSUV de un gran número de sus afiliados, que rechazan la inclusión de los que se desempeñan como ministros y funcionarios de la administración pública en las listas que ha de presentar el partido oficial al electorado para la escogencia de diputados y diputadas a la próxima Asamblea Nacional, anuncia un cielo encapotado que evidencia tempestad.

La calamitosa situación política, económica, social y de otra índole imposible de enumerar en el presente escrito, si en verdad presenta por ahora difícil  solución; ello no quiere decir que no estén dadas en forma virtual las condiciones objetivas para tal fin; para ello el sector opositor actualmente mayoría real frente a las ya menguadas simpatías del oficialismo, tiene en su manos la gran oportunidad que le exige el pueblo: la de revertir la democracia como sistema político que le suministre a los venezolanos la oportunidad  constitucional para el rescate de los valores supremos del Estado.

Tal oportunidad nos las señala  nuestra vigente Constitución, la cual no es otra que la de la concurrencia a las próximas elecciones parlamentarias, para derrotar en forma contundente al gobierno hoy convertido en un equipo electoral dirigido sin escrúpulos de ninguna especie por el presidente de la República y por Diosdado Cabello, empeñados, ambos, en no entender que el principio de la pureza democrática de las elecciones radica en la no intervención de altos funcionarios ejecutivos en tan delicado evento,  negándose a admitir que la democracia es más segura que los regímenes autoritarios, por cuanto las democracias se hallan sujetas a la ley y los mejores ciudadanos detentan el poder, por fuerza de imposición del pueblos. 

Me pregunto si ¿serán capaces los que fungen como dirigentes de la oposición entender que, para lograr el triunfo deseado en las próxima elección parlamentaria y lograr que la civilidad se imponga sobre el  autoritarismo, hoy en funciones de dirección en la actual Asamblea Nacional, serán capaces de cumplir con  imperativo deber, la necesidad de conformar un gran frente de integración nacional desprendido de protagonismos necios? ¿Habremos tomado en consideración que desde el año 2000 la actual Asamblea Nacional ha funcionado como dependencia del Poder Ejecutivo?

Como posdata a lo expresado, transcribo lo dicho por  Miguel Henrique Otero, en el acto  de solidaridad que le fuere ofrecido el 25 de abril de 2015: “Lo que a menudo nos separa de la unidad está en relación con nuestro rechazo, como amantes de la pluralidad, a aceptar que hay un solo camino para hacer las cosas. Los demócratas, en nuestro fondo, somos enemigos de lo único. Nuestra visión del mundo se fundamenta justo en lo contrario: en la comprensión, que ha sido tantas veces probada y comprobada en las sociedades, de que es en la convivencia de lo diverso donde se produce el surgimiento de lo creativo, del progreso y del bienestar para las personas y las comunidades”. Fin de la cita.

 

*Abogado, político, presidente de URD.