• Caracas (Venezuela)

Rafael Rodríguez Mudarra

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Rafael Rodríguez Mudarra

Revertir la democracia

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Revertir la democracia para que la misma en conformidad a la interpretación  constitucional, como organización del Estado y poseedora  de la titularidad del poder social sea perfectible, para que en forma tanto directa como indirecta que confiere legitimidad a sus representante; para hacer de esta institución una instancia de convivencia  social en  la que las personas son libres; y nuestros nacionales no sean objeto de maniobradas palaciegas para su interdicción e inhabilitación; que se garantice los derechos políticos como privativos de los venezolanos y venezolanos; que la convivencia social se convierta en regla que permita a los ciudadanos el derecho a ser sin distingo alguno libres e iguales en cuanto el ejercicio de mecanismos que faciliten los acuerdos de la convivencia pacífica; que el Estado venezolano ejercite los fines esenciales en la defensa y el desarrollo de la persona humana y el respeto a su dignidad; que nuestros funcionarios militares activos y civiles hoy al servicio del llamado proceso respeten el principio inviolable de que los órganos que ejercen el poder público están sujetos a la Constitución; que la soberanía reside intransferiblemente en el pueblo, que se ejerce a través del sufragio como dueño del poder constituyente originario; que se entienda que la democracia participativa tan necesaria es un modelo de práctica que permite a los ciudadanos facilitación de asociación y de organización para ejercer con vigor sus pareceres en la preservación idónea en las decisiones, mediante su protagonismo en el ejercicio de su soberanía, en lo  político: la elección de cargos públicos, el referendo, la consulta popular, la revocatoria del mandato, la iniciativa legislativa, constitucional y constituyente; es una obligación que le corresponde a la inmensa mayoría de los venezolanos   afrontar para decidir sobre el particular, para ello, por ahora no hay más que un momento, irreversible si se quiere como debe ser la concurrencia en forma masiva, unitaria a la votación universal directa y secreta para la escogencia de diputados y diputadas a la Asamblea Nacional, con una visión de patria que nos haga posible la permanencia de un Estado democrático, social de Derecho y de justicia.

La hoy República Bolivariana de Venezuela tiene un gobierno presidencialista, y su Constitución establece un poder público, integrado por los poderes clásicos con el añadido del  Poder Electoral y el Poder Ciudadano; el llamado Poder Ejecutivo se ejerce por el presidente de la república, el vicepresidente ejecutivo y ministros, siendo evidente que todo está concentrado en el presidente, los demás son designados y destituidos por éste.

El presidencialismo es típico de los gringos, pero muy del gusto del que detenta el poder en Venezuela, la autoridad presidencial es única. En la Constitución Nacional de la República de Venezuela promulgada en 1961, Constitución de gran importancia en América Latina, considerada en  Europa, en especial en España para la instauración del gobierno de transición habida con motivo de la muerte de Franco, se atemperó  mediante las atribuciones del llamado Congreso Nacional de la República el poder unipersonal que mediante dictaduras militares ostentaba el que ocupare la Presidencia de la República por lo regular, para entonces militares, disponiendo, que: “Quien haya ejercido la Presidencia de la República por un periodo constitucional o por más de la mitad del mismo, no puede ser nuevamente presidente de la república ni desempeñarse en dicho cargo dentro de los diez años siguientes a la terminación de su mandato”.

A partir del año 1958, fecha de la caída de Marcos Pérez Jiménez, la institucionalidad democrática hubo de desempeñarse con apego a la Constitución, la escogencia de los integrantes al entonces Consejo Nacional Electoral se hacía de manera  plural, los integrantes a la Corte Suprema de Justicia se designaban de conformidad con su idoneidad jurídica y con opinión favorable de los sectores más estimados de la vida pública nacional; el fiscal general de la república, su nombramiento, fue objeto de largos e interminables debates con el fin de llevar a esas posiciones hombres de intachable conducta, entre los que con honra permito nombrar al académico, parlamentario, profesor universitario y digno representante de la literatura hispana José Ramón Medina, quien tuvo la ocasión de ocuparlos con toda la diligencia que le fuere menester.

El autoritarismo fue frenado, el Poder Legislativo adquirió creencia, sus actuaciones se respetaron con debido civismo, el principio de separación de los poderes se hizo visible. La incompatibilidad fue la regla, el autoritarismo la excepción. El Congreso de entonces enjuicio Carlos Andrés Pérez, la acusación penal contra este funcionario fue incoada por fiscal electo entre otros por parlamentarios de su partido; y por miembros  de la Corte Suprema de Justicia integrada por magistrados electos con su aquiescencia. Rafael Caldera, quien indultó a Hugo Chávez, gobernó sin mayoría parlamentaria, no se cayó la república ni con precios mínimos del barril de petróleo.

Pedro Palma economista de alto grado de creencia haciendo referencia  al comportamiento de la economía venezolana, expresa: “El notable agravamiento de los desequilibrios que se viene padeciendo desde hace varios años en el ambiente fiscal, cambiario, monetario y financiero, petrolero y real debido a la irresponsable inacción gubernamental, a la continua implementación de políticas públicas erradas, y al desplome de los precios del petróleo que se han materializado desde mediado de 2014, permiten un cuadro muy aciago para el año que se reinicia”; y Luis Ugalde, en escrito más de contenido político, dice: “Lamentablemente, el gobierno dio señales opuestas a la sensatez y con hechos dictatoriales, se apropió descaradamente de los poderes públicos haciendo ostentación de que el Estado venezolano no es de todos, sino exclusivamente de ellos, porque  circunstancialmente tienen el presupuesto y las Fuerza Armada”.

Con la llegada al poder del movimiento militar auspiciado por el desaparecido presidente comandante Hugo Chávez, se produce un retroceso institucional: la reelección del presidente de la república y de otros funcionarios; por enmienda de la Constitución lograda se hace de manera continua, sin escrúpulos de ninguna clase y bajo el amparo de la Fuerza Armada Nacional, la independencia de las instituciones republicanas han pasado a ser dependientes del presidente, el derecho de la Cámara de Diputados de enjuiciar al presidente de la república y a sus ministro es inexistente, todo lo decide un capitán en servicio activo advenido del  ejército, en su condición de presidente de la Asamblea Nacional, se ha incrementado el autoritarismo del Poder Ejecutivo en debilitamiento del Poder Judicial y del Poder Legislativo, llegándose a el caso que el presidente Nicolás Maduro ocupa todo el espacio político, limitándose la Asamblea Nacional a defender los intereses del Ejecutivo.

¿Será fácil revertir la situación al Estado lograr una Asamblea Nacional autorizada para proponer enmiendas y reformas de la Constitución; ejercer  control sobre la Fuerza Armada, del gobierno y de la administración pública nacional? Claro que sí. Lo primero para tal fin es impulsar fe en la gente; hacerla creyente de contar con una dirección unitaria, desprendida de intereses particulares y grupales capaz de los mayores sacrificios para el logro de los objetivos propuestos, cual no es otro que obtener la mayoría parlamentaria para impulsar los cambios reclamados por la colectividad. Los que se dicen sin cualidad alguna ser representantes de los anhelos de más de 60% adverso a la política oficial, están obligados a demostrar que son legítimos.

Para URD, la MUD se niega a entender lo que significa la conducta unitaria, a las profundas y publicitadas diferencias personales suscitadas de manera continua entre los liderazgos personales que la conforman, se le suman criterios exorbitantes que ponen en duda la respetabilidad de su gestión. La posición manifiestamente excluyente respecto a la escogencia  de los candidatos mediante la estimación de los resultados electorales, para unos los de las elecciones de 2010; y para otros los resultados de 2012, no es más que una decidida posición sectaria, que debilita las posibilidades  del triunfo mayoritario, lo que obliga a una gran porción de venezolanos a identificarse con otro tipo de alianzas progresistas y más entendidas de la situación nacional. El genial Mario Moreno “Cantinflas”, al enfrentarse a un adversario, le decía: “Cómo quiere que hablemos, como lo que somos o como lo que debemos ser”.

 

Abogado, político, presidente de URD