• Caracas (Venezuela)

Rafael Rodríguez Mudarra

Al instante

Reconocimiento de la voluntad popular

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La inmediación de las elecciones para la escogencia  de las diputadas y diputados a integrarse  para constituir el Poder Legislativo Nacional, concentrado actualmente  en  una sola cámara,  dado que el Senado,  cual nunca hubo de perder justificación propia; de importancia fundamental,   en nuestro  hoy  irrespetado  Estado de derecho, por cuanto una  cámara podría controlar a la otra, además de haber sido   una institución tradicional, de indiscutible  valor ético en la política venezolana, con existencia desde la primera  Constitución de 1811, que en la Constitución derogada se elegían por votación  universal y directa dos senadores por cada Estado, más los  Senadores adicionales que resultaren de la aplicación del principio de la representación  proporcional de las  minorías;  también  no previsto en la actual, constitutivo de fuente  de garantía para el ejercicio parlamentario  de los que pudieran haber  sido elegidos de conformidad a tal precepto, evitándose la imposición arbitraria  que los que sustenten   la mayoría legislativa, dejen sin audiencia  a grupos de gran valor  social y político y de opinión  fundamental en cualquier país democrático del mundo.

El Senado  cuya restitución  se  hace indispensable, tenía entre otras atribuciones, dentro del para entonces poder colegislador que ejercía el Congreso  Nacional de la República de Venezuela,  el autorizar  el empleo de misiones militares en el exterior; autorizar el ascenso de  de oficiales  de las Fuerzas Armadas; autorizar al Presidente de  República para salir del territorio; autorizar, por el voto de la mayoría de sus miembros, el enjuiciamiento  del Presidente de la República, previa declaratoria de la Corte Suprema de Justicia de que haya merito para ello. Si el Senado existiere, hubiese sido  imposible que el presidente de la Asamblea Nacional, en éste caso el capitán Cabello en forma personal e inaudita  convirtiera   tan importante  institución en el “patio trasero”  del Poder Ejecutivo, al cual lamentablemente  se encuentra subordinado.

La elección para la Asamblea Nacional, en reemplazo de la actual, por disposición del CNE, supuestamente  ha de celebrarse el 06 de diciembre de 2015, como lo ha  afirmado  la Presidente de éste organismo, actualmente  cuestionada  por importantes  sectores de oposición  al considerar  como   probable:  que el gobierno  pueda no reconocer el triunfo de la voluntad del pueblo, en virtud   del dicho  radio difundida por  Presidente de  la República al afirmar: “el triunfo   del gobierno, sea como sea”,   además de  de anunciar advenimiento de “Masacre”, en caso de no obtenerlo, sin que el Poder Electoral haya hecho consideraciones sobre tan contumaz  advertencia. El primer periodo de las sesiones ordinarias de la Asamblea Nacional, sin convocatoria  previa, será el cinco de enero  del año 2016.

La realización de las elecciones parlamentarias, ha de efectuarse, sin  resistencia  contraria  de criterio  de validez alguna que  pueda sustentarse, dentro  de un cuadro  económico y social con los peores indicadores que nos identifican como una nación acosada por una inflación que excede de toda ponderación en cuanto al  decrecimiento, con abultada deuda   y la configuración  de una crisis que ha empobrecido  a la población, sin capacidad para emplear la fuerza laboral  abundante, sin producción de materia prima alguna; así como la carencia  de experiencia técnica de los que  han pasado por los ministerios de producción  sin ningún otro mérito que el de haberse dado a la tarea  de  de acabar con el sector productivo del país , divulgando una falsa guerra económica , que ni sus mismos autores le dan credibilidad, siendo notorio  por ahora, el aumento de la Canasta básica  familiar a 97.291, 86 bolívares.

Si la celebración de tan importante  evento se celebrará dentro  del  cuadro de la situación  económica de pobreza critica referida; en el aspecto político, la “diarquía”  conformada sin solución de continuidad por los que  integran el poder ejecutivo nacional y  legislativo,  a imitación  del que fuere  ministro de propaganda del Nazismo   alemán, Goebbels han  madurado y  emprendido la idea  de provocar incendios   a edificios públicos; de perseguir la disidencia; de prisión a los lideres naturales de las regiones; de usurpar la Constitución haciendo imputaciones  fraudulentas, mediante  adulteraciones procesales, con violación al debido proceso y  a los derechos humanos; para mantener en prisión  a través de pruebas manipuladas  y fraudulenta  entre otros, a dos dirigentes de prestigio nacional:  Leopoldo López y Manuel Rosales,  no obstante la confesiones  conocidas por todos, emitidas por  el fiscal Franklin  Nieves en el caso López; y la  autenticada de  Aponte  Aponte  en lo concerniente a Manuel Rosales.  Las emitidas por el fiscal, se calcan: “Si a mi me juzgan, también deben juzgar a Maduro, además del presidente  de la República, en el forjamiento de pruebas para condenar al líder opositor han intervenido el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello y la fiscal Luisa Ortega”.

El evento electoral  presume  la concurrencia masiva del electorado, cuya concienciación  le impone el deber nacional  de asistir a las urnas, para votar por los candidatos  del Frente Opositor, expresando sus voces destinadas a regularizar la vida futura del Estado, logar la concordia nacional; el regreso de la civilidad haciendo que se cumpla la Constitución nacional, pidiendo  con energía  la libertad de los presos políticos, como el regreso de los exiliados , la vuelta al sistema colegislador para reafirmar con el triunfo  electoral la fe  de su valor deliberante;  hacer realidad la Unidad Nacional como meta de la lucha cívica  que nos lleve a la conformación  de una política  de Integración y Concordia ; la de impedir la reelección presidencial; la de  que el ejército , nuestra ejercito, “tenga puesto su interés y el corazón  más en el porvenir  de la instituciones que en el goce  de privilegios contrarios  a la igualdad republicana” ; que los poderes que integran el Poder Público Nacional  sean autónomos e independientes, no subordinados a los caprichos del poder ejecutivo;  que  el petróleo, el hierro, nuestras industrias básicas, hoy fuente de enriquecimiento ilícito se desarrollen en conformidad  a los intereses fundamentales de la Nación.

El descontento contra  el fracaso  del gobierno  de  mayor integración  militar  que se haya conocido en nuestra  accidentada vida republicana, es sin duda manifiestamente  ostensible, no puede ponerse en duda, lo que induce   a prejuzgar  la  victoria  del pueblo, reflejada en la  intención del voto referida en los estudios hechos por  todas las  encuestadoras de opinión; empero la certeza  de triunfo, debe obligarnos a manteneros en pié de lucha, con ojo avizor,  no descuidar el empeño  Unitario que impone la  acción revolucionara  para la preservación del triunfo. El último aletazo de la bestia  herida es harto peligrosa”.

Merece consideración de juicio, lo argumentado por muchos estudiosos de la política, quienes han llegado a afirmar   que una vez, conocido el resultado de  las elecciones del 06 de diciembre, el  Oficialismo no reconocería ese triunfo del pueblo, con base  de  razonamiento: que el  descartado  triunfo opositor, fue impulsado por los sectores de la Derecha, con el financiamiento del Imperio gringo, asentando con  fundamente de análisis  símil, el desconocimiento, que la dictadura militar dirigida por  Marcos Pérez Jiménez, hizo  del triunfo obtenido por  partido Unión Republicana Democrática, liderado  por Jóvito Villaba  en   las elecciones realizadas para la   Asamblea Nacional Constituyente el 30 de noviembre de 1952.

El 30 de noviembre de 1952, de patriótico deber comentar, impulsó  el triunfo del pueblo, con una Unión, que al decir de  Mario Briceño Iragorri: “fue tal la unión del pueblo en la lucha contra el Gobierno, que los testigos urredistas de las mesas se ausentaban de éstas confiadas  en que quedaban debidamente representados  por los testigos copeyanos”. La lucha era del pueblo contra el Gobierno. La directiva de URD, al conocer el triunfo, la propia noche  del histórico 30 de noviembre, “declaró enfáticamente que el resultado de las elecciones no era un triunfo del partido, sino el testimonio veraz  de que  en el seno de la opinión popular no existía ninguna corriente política  exclusivamente  mayoritaria  o hegemónica”; y Jóvito Villaba  repetiría  en el destierro “como el  triunfo logrado por su partido  no era el triunfo de URD, sino el triunfo de un pueblo  que anhela libertad y busca justicia”

 A manera de alerta; y consciente  que el triunfo  del pueblo unido el 06  de diciembre, no tendrá  los resultados del 30 de noviembre de 1952,  a manera de ilustración, transcribo el razonamiento expresado por el general Marcos Pérez Jiménez: Caracas 2 de diciembre de 1953, DEP.00:05hora: 3ª.m, Doctores Ignacio Luis Arcaya y Jóvito Villalaba. Caracas.

 “No basta el desmentido categórico del grave hecho del acuerdo con partidos en la clandestinidad y antinacionales que a ustedes se le imputa, para probar la buena fe de las aseveraciones  que ustedes hacen. Las ideas expuestas por oradores de  de URD en diferentes  mítines y la votación de los comunistas  y los de accióndemocratistas  por la tarjeta amarilla, ha venido a corroborar el hecho señalado. La Institución Armada, tan escarnecida por ustedes , no está dispuesta a admitir  que por acuerdos torvos se  vaya a lesionar el prestigio y el progreso de la nación, seriamente  comprometida  por el triunfo electoral de Acción Democrática y el Partido Comunista, que URD ha propiciado. Atentamente. Marcos Pérez Jiménez. ¿Se podrá repetir  el hecho fraudulento narrado?  Amanecerá y veremos.