• Caracas (Venezuela)

Rafael Rattia

Al instante

Dos poemas

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Una bandera negra

 

Este impasse perenne

Que lastima cruelmente

Mis días de oscuro claustro

Este desasosiego que subsume mi ánimo en

Mieles de angustia

Estos grilletes de mi desesperanza

Que aprietan las coyunturas de mi ser

Atormentado por los garfios de

Mis llagas sangrantes

Camino lerdo y desanimado

Por senderos escépticos y bebo

De los pozos profundos donde abrevan

Los orates internos desahuciados de los

Hospicios clausurados por la desdicha

Del rebaño igualitario

Yo también era la lepra incurable y

Supurante de la incredulidad

La bandera negra de la derrota definitiva

El remero del adiós que viajaba

Al país de nunca jamás

Era el mar tembloroso e invisible y

La llanura dormida esquizofrénica de

Mis yoes escindidos eviccionados

Del paraíso decrépito.

 

 

Aquellos besos que me diste

 

Aquellos besos que me diste

En mi boca ebria de teluria

Pasada la tormenta de los ojos inquisidores

Se los llevó la corriente salobre del olvido

En tu casa de viuda atormentada

No queda recuerdo alguno

Adónde fueron tus besos clandestinos

De posada barata y hostería escondida

En cuáles paredes pintarrajeadas

De hoteles de paso, de la mala muerte

Quedaron escritos tus labios carmesí

De promiscuo olvido

Busco tus besos carnestolendos de

Bambalinas y Steel Band en los pliegues

Oscuros de mi memoria y no se repiten

Tus besos de medio siglo y de aquelarres

Tus besos de eclesiástica culpa y cambulé

Extraviados entre los antifaces fluviales

A orillas del malecón con músicas celestes

Que vibraban en las caderas de tus cómplices

Hermanas de profesión indomable

Adónde fueron a parar tus enigmáticos besos

De náyade proscripta de la nave del fervor

Prohibido por nuestros hijos huérfanos

Qué se hicieron los besos que nunca me diste.