• Caracas (Venezuela)

Rafael Rattia

Al instante

Cierre de fronteras

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

El cierre progresivo de las fronteras venezolanas por el flanco occidental del país y la indiferencia gubernamental con respecto a la problemática fronteriza con la fachada atlántica (Delta Atlántico y Guyana) confiere a la hipótesis del carácter político del cierre fronterizo o “torniquete”, como ha denominado la semántica oficial, una suspicacia adicional en cuanto a la etiología de la crisis económica que los personeros gubernamentales le atribuyen al llamado contrabando de extracción.

Los estados Táchira, Zulia y ahora Apure han sido testigos privilegiados de la alharaca publicitaria que en cadena nacional y por el sistema de medios públicos lleva a cabo el gobierno para intentar inútilmente “esconder debajo de la alfombra” el gravísimo problema binacional que representa el abierto desafío por parte del gobierno de Guyana a nuestra integridad geopolítica y territorial con las evidentes actividades exploratorias y minero-extractivas que lleva adelante el gobierno del vecino país que comparte fronteras con nuestra nación por la línea Esequiba o la franja territorial denominada “Zona en Reclamación”.

Analistas internacionales, de reconocido e inobjetable prestigio en el campo de las ciencias políticas y en el área de estudios internacionales han sugerido que una de las razones por las cuales el gobierno venezolano procedió a cerrar las fronteras con Colombia tiene que ver con la deserción en masa de grandes contingentes de cubanos que vinieron a Venezuela como parte de los convenios estratégicos de asistencia médica del gobierno cubano a la “revolución” bolivariana. Pues, cada día que pasa en la Venezuela de la escasez crónica y del desabastecimiento creciente que asuela todos los órdenes de la economía nacional es más frecuente ver los módulos de lo que un día se denominó “Barrio Adentro” (o lo que queda de ellos) vacíos y, en el mejor de los casos, cerrados y sin presencia de los tristemente recordados “médicos” cubanos. Obviamente, la aún no determinada cifra de cubanos “fugados” y autoexiliados hacia territorio colombiano huyendo de la terrible escasez e insostenibilidad de la vida cotidiana en Venezuela debe ser un dolor de cabeza para la nomenclatura dictatorial cubana. La emigración de los llamados “médicos cubanos” hacia Colombia revela el estruendoso fracaso de la bolivariana revolución. Los cubanos destacados en Venezuela como “destacamento de apoyo y solidaridad internacional” saben que la bolivariana es una revolución que vive sus últimos estertores; en consecuencia, hacen lo que el sentido común les dicta en una circunstancia histórica como la actual.

El hampa ha cobrado ya muchas vidas de “compañeros” internacionalistas que sobreviven con menos de dos o tres dólares diarios y que no le ven futuro a la anémica y destartalada promesa de construir el socialismo en la patria de Bolívar. Muchos de los mal llamados “médicos” cubanos al llegar a Colombia piden asilo en la embajada de Estados Unidos hastiados de tanta demagogia y sufrimiento que la ilusoria y ahora fantasmagórica revolución continental bolivariana les ofreció en los pródromos de su construcción. De comprobarse la verosimilitud y certeza de la hipótesis que asoman los estudiosos y analistas que referimos, no cabría duda de que Venezuela estaría ante la desgracia de ser un vergonzoso “enclave neocolonial” de nuevo tipo en las relaciones interamericanas al servicio de la peor dictadura que jamás haya tenido nación alguna en América Latina en las últimas décadas desde la creación del (TIAR) o Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca, en 1947, también llamado Tratado de Río, pacto de defensa mutua interamericano firmado el 2 de septiembre de 1947 en Río de Janeiro para defender y blindar a las nacientes democracias latinoamericanas de las acechanzas y asedios de las tentaciones totalitarias y militaristas de la época.

Twitter @rattia