• Caracas (Venezuela)

Rafael Quintero López

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Respuesta del embajador de Ecuador a Danilo Arbilla

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Ciudadano

Miguel Henrique Otero

Director Editor del Periódico El Nacional

Presente

 

De mi consideración:

En referencia al comentario suscrito por el señor Danilo Arbilla, titulado “Correa está nervioso” que nos recuerda a otro publicado por un periódico ecuatoriano de derecha intitulado “Correa nerviosito”, publicado en la sección de Opinión de su portal web el día 31 de marzo del año en curso, y en ejercicio del derecho a réplica establecido en la legislación venezolana, me permito realizar las siguientes aclaraciones.

El señor Arbilla parte de la situación compleja que vive Brasil para sugerir que los gobiernos progresistas de Venezuela, Brasil, Bolivia y Ecuador están “en retirada”. Frente a esto, me permito sostener todo lo contrario: los gobiernos progresistas y de izquierda han abierto una nueva fase en la historia de cada uno de nuestros países correspondiente a transformaciones hacia un nuevo tipo de sociedad, que marcarán las historias nacionales y la de nuestras regiones, latinoamericana y caribeña, de aquí en adelante, que ninguna fuerza social y política lúcida podrá ignorar.

De hecho, más allá de los grandes líderes y lideresas nacidos en esta coyuntura regional extraordinaria, están los proyectos políticos de estas fuerzas materializados en programas de gobierno que, como en el ecuatoriano, han impulsado cambios en favor de las grandes mayorías excluidas por los gobiernos oligárquicos. Los cambios impulsados por el Gobierno de la Revolución Ciudadana (2007-2016) han sido no solo reconocidos, sino alabados y puestos como ejemplos a nivel internacional por las Naciones Unidas, la Cepal, el Banco Mundial y otras agencias y programas cuya consulta sugerimos al señor Arbilla para que se exprese con propiedad, objetividad y respeto por el proceso ecuatoriano. Solo la ignorancia y la mala fe pueden calificar como “bancarrota” a nuestro proceso político y afirmar que es el “aparato de propaganda” el que impide ver esto.

El nerviosismo, entonces, no está en el Presidente Correa, ni en ningún presidente progresista y de izquierda de nuestra región. Está en la derecha continental que se expresa esta vez en la voz de Arbilla. ¿Cómo no van a estar nerviosos los defensores de la exclusión, la concentración de la riqueza, la corrupción delirante, el entreguismo al imperialismo, de que nuestros pueblos ya hayan experimentado la posibilidad de salir de la pobreza, de acceder a la educación superior, de tener una mejor calidad de vida, de participar políticamente, de protestar democráticamente y, sobre todo, de ejercer derechos históricamente negados por las oligarquías? ¿Cómo no van a estar nerviosos, si a pesar de todas sus tremendas conspiraciones en Venezuela, Bolivia, Brasil, Ecuador, los pueblos han salido y siguen saliendo en defensa de sus gobiernos progresistas y revolucionarios o resisten movilizados los embates de la derecha y el imperialismo? ¿Cómo no van a estar nerviosos si de aquí en adelante la palabra socialismo, imperialismo, dominación, revolución, nunca van a ser malas palabras para nuestros pueblos, sino, por el contrario, palabras que les proporcionan un norte, un sentido a sus vidas, a sus sociedades y a su futuro?

A través de los medios de comunicación mercantilistas, la derecha tiene en esta coyuntura de transformaciones de Nuestra América, la consigna de invertir la realidad. pero, en ese juego, cae en su propia trampa, como lo ha hecho el señor Arbilla con sus afirmaciones falsas; su distorsión de la información en torno a la Ley Orgánica de Comunicación (LOC) del Ecuador, que lo que ha hecho es democratizar el acceso a los medios de comunicación y garantizar el respeto a los derechos ciudadanos por parte de éstos, algo que irrita a los que históricamente se creyeron dueños de la opinión; su listado de aparentes “insultos” sacados fuera de contexto y en los que mezcla categorías de análisis de la realidad con adjetivos, que lo único que buscan es desesperadamente deslegitimar y desprestigiar a nuestro Presidente Rafael Correa Delgado, que con su gestión ha alcanzado un reconocimiento no solo nacional, sino regional y hasta mundial por el extraordinario cambio impulsado en Ecuador, país que en menos de una década ha alcanzado logros que en cien años los gobiernos oligárquicos ni siquiera los propusieron. Es justamente esta vieja estrategia de desprestigio utilizada por Arbilla la que delata el nerviosismo de la derecha, pues evidencia su ausencia de proyecto histórico para nuestros pueblos y su carencia de medios lícitos de lucha que delatan, a su vez, su total vacío de legitimidad política.

Como justo derecho a la réplica, espero que esta comunicación se publique completa para el conocimiento de sus lectores y lectoras.

Sin más nada que agregar, aprovecho la oportunidad para expresarle mis sentimientos de alta estima y consideración

Dr. Rafael Quintero López

Embajador del Ecuador en la República Bolivariana de Venezuela