• Caracas (Venezuela)

Rafael Palacios

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Examen post-mortem y resurrección de Pdvsa (I)

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Pocos mencionan que en 1.914, año en el que arranca la industria petrolera nacional a través del descubrimiento de la empresa anglo-holandesa Shell del primer gran campo productor de petróleo “El Zumaque” en el Estado Zulia, fue el magnate armenio Calouste Sarkis Gulbenkian conocido como “Mr. Five Percent”, el fundador de la industria del petróleo de Venezuela. Gulbenkian quien fuera ingeniero, empresario y uno de los pioneros en el desarrollo petrolífero del Oriente Medio, obtuvo una concesión por parte de la dictadura gomecista. Más tarde Gómez otorga a las empresas internacionales condiciones favorables, como por ejemplo la importación de bienes conexos a la industria, sin aranceles. Gómez sostuvo una relación sólida con Henry Deterding (Presidente de la Shell). Todo ello ocurría en medio de la falta de experiencia y la enorme necesidad que tenía el país de relacionarse con grandes empresas para hacer operar la industria.

 

Se ha llegado a afirmar que Gómez contribuyó decisivamente al incremento del patrimonio global de Shell y de Esso (hoy en día Exxon). Se ha afirmado que esto le sirvió a Gómez para obtener los ingresos fiscales necesarios y sanear las finanzas públicas. En 1.930 (año en que se conmemora el centenario de la muerte del Libertador) se logró el pago casi total de la deuda externa venezolana. No menos importante, fue el inicio de la llamada “política de carreteras”, con la que se contribuyó a la integración nacional y a la ruptura del aislamiento de las regiones del país.

Así las cosas, Venezuela se convertiría en 1.929 en el segundo productor de petróleo del mundo. Fue con el descubrimiento en 1.922 del campo “Los Barrosos II” en el Edo. Zulia, una vez que durante nueve días estuvo bombeando petróleo descontroladamente, lo que genera la mayor atención de las empresas transnacionales para operar en el país. Inicialmente arribaría la empresa estadounidense Esso para las actividades de operación, a través de su filial Creole y luego las empresas Mobil, Chevron, Texaco y Amoco, entre otras.

En 1.943 el gobierno de Medina Angarita reformaría la Ley de Hidrocarburos, ya antes reformada cuatro veces por Gómez y también dos veces en el gobierno de López Contreras. Durante el gobierno de Medina se intenta darle un marco legal homogéneo a  las actividades operativas de las empresas internacionales, las cuales hasta entonces ejercían enorme influencia en las decisiones gubernamentales, logrando así promover las reformas de la Ley de Hidrocarburos de acuerdo a su conveniencia. Muchos historiadores coinciden en que esta acción de Medina le costó el golpe de estado efectuado contra su gobierno y el cual dio paso a la Revolución del 45. Posteriormente, durante el Trienio Adeco se acentuaron los controles estatales a las empresas petroleras transnacionales. Esto comienza a cambiar nuevamente a partir de 1.948 cuando el gobierno de Delgado Chalbaud decide liberalizar la economía.

La actuación en 1.956 del líder egipcio Gamal Abdel Nasser para bloquear el Canal de Suez, el posterior bloqueo de la vía del Golfo Pérsico y los problemas de Europa en medio de su  reconstrucción por la escasez de suministros del petróleo, hace que Venezuela aumente las concesiones a un mayor número de empresas internacionales. Se consolidaba así el llamado “Puente Petrolero” con el que Venezuela y los EE.UU. lograban abastecer a buena parte de Europa. En 1.958 con la nueva llegada al poder de Acción Democrática se profundizó la intervención del Estado en la economía y se rompe con las estrategias de seguir dando concesiones. Esta decisión fue una combinación de posturas nacionalistas con la necesidad de reaccionar ante la situación de los bajos precios del petróleo.

Más allá de los intereses que hayan tenido las empresas transnacionales, es con la nacionalización de la industria petrolera en 1.976 cuando se logra descubrir la influencia histórica de estas empresas en la construcción de la capacidad operativa y tecnológica endógena existente. Y es así como se crea, entre otras fusiones con pequeñas empresas, Lagoven (antes Creole), Maraven (antes Shell), Boscanven (antes Chevron) y Llanoven (antes Mobil). Hasta ese entonces nadie podría negar que ese proceso logró sentar las bases para la evolución de la industria petrolera en manos de PDVSA. Para finales de la década de los noventa sólo llegaron a existir tres grandes filiales: Lagoven, Maraven y Corpoven.

Más tarde - tal y como hoy continúa ocurriendo - se daba en el mercado energético internacional una ola de fusiones entre grandes empresas. Exxon se fusionaría con Mobil, BP con Amoco, Conoco con Phillips, Texaco con Chevron, YPF (Argentina) con Repsol (España) entre otras. PDVSA reacciona del mismo modo fusionando Lagoven, Maraven y Corpoven y las transforma en PDVSA Petróleo y Gas. Lagoven pasaría a ser PDVSA Servicios, Corpoven sería PDVSA Exploración y Producción y Maraven se constituiría en PDVSA Manufactura y Mercadeo. La estrategia le sirvió a PDVSA, con su entonces Presidente Luis Giusti, para enfrentar los precios bajos del petróleo. Asimismo para engranar de forma más eficiente las actividades operativas, plantear grandes planes de desarrollo de la empresa, aumentar la capacidad de producción y fortalecer los conocimientos científicos y tecnológicos de sus trabajadores.

Este contexto histórico – aún con los errores que se hayan cometidos - marca el antes y el después del manejo de la industria petrolera en Venezuela. Antes de 1.999 y en medio de la tan criticada apertura petrolera, la industria energética nacional y PDVSA lograron como pocos en el mundo, aprovechar buena parte del capital y la tecnología foránea para su fortalecimiento.

El anterior artículo “El país que una vez llegamos a ser” (El Nacional, 24/05/16) ha servido como introducción a esta serie de artículos que publicaremos en lo sucesivo. Aprovechamos para corregir la “errata” hecha en ese artículo respecto a las reservas actuales de petróleo. Las mismas se calculan en más de 300 millardos de barriles.