• Caracas (Venezuela)

Rafael Palacios

Al instante

Escoger entre líderes políticos o visionarios

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Venezuela ha quedado atrapada por una inusual polarización política durante estos últimos 17 años. Al comienzo el gobierno optó por la confrontación permanente para mantenerse en el poder y hoy lucha por sobrevivir en él. La oposición y la sociedad venezolana toda han gastado ese tiempo en la diatriba política. No se percataron que el mundo caminaba más rápidamente y hoy el país está a las puertas de 2020. A estas alturas y para los ojos del mundo, no es precisamente la "revolución socialista" lo que describe al país, pero sí lo es la "caridad".

"Caridad" fue lo que existió en África rodeado de desastres naturales, epidemias, golpes de estado y terrorismo. África ha sido muy pobre, subdesarrollada y altamente dependiente de donantes al presupuesto nacional. Más de 500 millones de africanos siguen siendo pobres. Se trata de países que durante siglos han dependido de las economías avanzadas a pesar de la inmensa cantidad de recursos naturales que poseen. El ébola afectó a la economía a tal nivel que provocó perdidas de 140 mil a 200 millones de dólares. África produce 75% de todo el cacao del mundo y recibe sólo 2% de sus ingresos por esa vía. Es un país que aún teniendo grandes reservas de recursos minerales consume muy poco de ellos, la mayor parte la exporta con poco o ningún valor añadido. El continente se hizo altamente dependiente de la exportación de productos básicos y del petróleo. Y como si fuera poco la mala gestión, la corrupción y los flujos financieros ilícitos fuera del continente causaron pérdidas de 60.000 millones de dólares (fondos perdidos). Reportes recientes muestran como en el África Subsahariana es la región más afectada por los ilícitos financieros, los mismos promedian 6,1% del PIB. Lavado de dinero alrededor de 35% y actividades delictivas como el tráfico de seres humanos han marcado por largo tiempo la agenda de noticias.

¿Y por qué África ahora está mejor que Venezuela?

Aunque ningún país de África haya recibido como en Venezuela la suma demás de 960.589 millones de dólares entre el período 1999-2014, la economía en el África Subsahariana logró un crecimiento real en los últimos 15 años promediando alrededor de 5% por año en comparación con 2% por año en el período 1980-1990. Desde el 2005 hasta el 2015 hubo en África un prolongado crecimiento económico. Según datos recientes de la OCDE la economía africana aumentará 3,7% en el 2016. Etiopía (África Oriental) viene experimentando desde el 2005 un crecimiento de dos dígitos y se espera que en 2016 este crecimiento se expanda más, dado el impulso que se le está dando a la inversión pública y privada. Países del África Occidental como Guinea, cuya economía en crecimiento fue claramente afectada por el brote del ébola se estabilizarán en el 2016. Aún con los precios bajos del petróleo no existe mayor escepticismo en países como Angola y Nigeria, allí se prevé un crecimiento moderado. No así es el caso de Guinea Ecuatorial, quien se mantendría en recesión. De la misma forma existen dudas sobre el crecimiento en Sudáfrica a causa de la época de sequía y la escasez de energía.

Como en Venezuela, la economía africana particularmente en Nigeria y Angola están siendo afectados por los bajos precios de la materia prima en el mercado mundial. Los exportadores de productos básicos no energéticos (Ghana, Suráfrica y Zambia) también han sido afectados por la caída de los precios. No menos importante lo es la desaceleración de la economía China, la cual ha generado efectos negativos en estos países. Las exigencias presupuestarias producto de la crisis alimentaria originada por las sequías están generando presiones adicionales en los presupuestos nacionales en países como Etiopía, Malawi y Zambia. De manera que, son evidentes los factores económicos externos e internos que presionan a muchos de estos países.

Aún en el contexto de este conjunto de presiones ha sido más que evidente los esfuerzos que los países africanos vienen realizando para fortalecer un conjunto de estrategias que buscan enfrentar la crisis económica actual y también profundizar el plan político y social iniciado ya antes del período de crecimiento. De allí que se pueda hablar de crecimiento económico en 2016 y 2017.

En África se reduce la pobreza, se aumenta la productividad y el empleo, se atrae a sus científicos y al capital humano y se fortalece el sistema de educación e investigación científica. África promueve las inversiones internacionales, crea las condiciones para la economía del conocimiento y la innovación transformando y adaptando los centros de investigación, integra nuevos actores económicos y fija con estrategias de largo plazo la bisagra gobierno-sector privado.

La tecnología se ha transformado en el centro del escenario político y económico y así lo demuestran los esfuerzos recientes en Kigali, Nairobi y Lagos donde el espíritu empresarial ha surgido como uno de los potenciales más importantes para atender las necesidades socioeconómicas. Las energías renovables surgen como el nuevo patrón de crecimiento por excelencia para atender en mediano y largo plazo las demandas energéticas del sector productivo e industrial, buscando con ello transformar la economía. Ya Kenia se ha convertido en un productor líder mundial en energía geotérmica, Etiopía desarrolla un proyecto hidroeléctrico de 1.870 MW y Marruecos aspira a convertirse en el país con la mayor planta solar del mundo con la construcción del Complejo Quarzazate que reduciría en 2,5 millones de toneladas de petróleo la dependencia de combustibles fósiles.

Reportes recientes indican que en África la política y la economía están siendo cada vez más invadida por el conocimiento experto, el cual se formó mayormente fuera del país a partir de la década de los noventa; ciudadanos de carne y hueso nacidos en países que conocieron los códigos del "desastre", ciudadanos que ahora en lugar de ser simples lideres políticos han preferido optar por la "política de los visionarios".