• Caracas (Venezuela)

Rafael García Peña

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La línea Schomburgk 1841-1842

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Punta Barima, 13 de mayo de 1841: “Puedo colocar una marca limítrofe en la orilla oriental del río Wainía como testimonio del derecho de posesión de su Majestad. Igualmente otro punto más al oeste, en el río Amacuro, como límite occidental de la Colonia Británica. Para ello me acompañaron seis indios warao, remando toda la noche, para alcanzar Punta Barima al amanecer. Una vez allá, acampamos no muy lejos de la boca del Barima para hacer un registro sobre el lugar...Y así nos hemos tomado la libertad de nombrar como ‘Punta Victoria’ al punto limítrofe en el Amacuro, donde se ha plantado el poste”.

Tras haber explorado entre 1835 y 1839 el hinterland de la Guayana para la Real Sociedad Geográfica de Londres, Robert Schomburgk regresa a la Guayana inglesa como comisionado de fronteras, tras haber sido recomendado en 1839 por el gobernador de la Colonia Británica en Georgetown, sir Henry Light. Ya en abril de 1839, durante su viaje de regreso a Georgetown para partir hacia Londres, Robert Schomburgk había quedado muy impresionado por la persecución de indios caribes y arawacos en el río Rupununi por parte de grupos brasileños armados, esto para ocuparlos en trabajos diversos. Como caso particular el explorador alemán señaló muy claramente al representante del comandante para Asuntos Militares y Civiles del Alto Amazonas, el señor Pedro Ayres, quien al frente de un destacamento militar ocupó una comunidad indígena Macuchí en el río Pirara, uno de los afluentes del Rupununi. El caso nos refiere a una porción de la denominada “Zona en Reclamación”. Y tal situación dio pie para que el gobernador en Georgetown, sir Henry Light, opinara que sería conveniente que el destacamento brasileño debía ser obligado a retirarse de Pirara, por lo que “se hacía necesario hacer acompañar a la expedición comandada por Robert Schomburgk con presencia militar, para retomar el lugar”. 

Robert Schomburgk inicia su determinación de límites en el Delta del Orinoco. Y parte desde Georgetown el 19 de abril de 1841 en la goleta “Home” hacia la desembocadura del río Wainía. En esta ocasión, coincidencia que se le debe a Alexander von Humboldt, va acompañado por Richard Schomburgk, un joven hermano de Robert, botánico al servicio del rey prusiano Friedrich Wilhelm IV. Su función concreta es de agregado científico para procurar muestras botánicas, faunísticas y geológicas para los museos de Prusia, y para el jardín botánico de Berlín. Un acote que sirve para resaltar que Richard Schomburgk, como resultado de sus investigaciones, nos legará una impresionante descripción sobre la Guayana, especialmente sobre la Gran Sabana. Asunto que merece otro espacio.

Ya parado en la boca del río Wainía, Robert Schomburgk elige una playa de arenas blancas y conchas de bivalvos para acampar y fijar la posición geográfica, así como para conocer la navegabilidad del río. Pasa del Wainía hacia el Barima a través del caño Mora, el canal natural que comunica a ambos ríos. Anota que aunque tedioso para los buques de vela, por sus innumerables meandros y corriente contraria, el Barima es navegable para embarcaciones de tamaño considerable.

Días más tarde recibe la visita del jefe de la comunidad warao en el río Kuniaballi, un tributario del Wainía. Anota que los warao no se sienten seguros frente a la constante eventualidad de ser obligados por los venezolanos a trabajar en Angostura, o en otras partes de Venezuela.

Paso seguido la expedición anglo-prusiana se dirige aguas abajo, hacia el río Amacuro, buscando el afluente Tokamabo. Localiza un asentamiento arawako. El jefe de la comunidad dice llamarse Jan, y este le expresa sus quejas sobre la crueldad de los venezolanos o españoles, como también son allá conocidos, y que son numerosas. Ellos, alega Jan, llegan al sitio y toman nuestros plátanos, casabe, hamacas, remos, etc., sin pagar por ello. Y en Awarra, el asentamiento warao vecino, fue sorprendido hace unos meses atrás por un número de venezolanos para ser conducidos hacia Curiapo, el puesto venezolano más próximo.

Junio sorprende a la Comisión de Límites con sus lluvias extremas, factor que detiene el estudio del Amacuro y sus raudales. A medida que avanzan encuentran que sus orillas son más elevadas y adornadas con árboles nobles. Las hermosas flores de la Brownea racemosa y Gustavia angustifolia le parecen a los hermanos Schomburgk, ambos botánicos, muy abundantes, cosa que al parecer realzan la belleza del paisaje selvático.

“Más allá de su unión con el Curiapo –anota Robert Schomburgk–, no se reportan otros habitantes en las orillas del Amacuro, ni en sus tributarios, por lo que regresamos el 5 de junio a Assecuru y un poco más allá, justo en la unión del Yarikita con el Amacuro, donde elegí uno de los árboles en su margen izquierda para grabar las iniciales de su Majestad, como marca de límite. Para quienes se interesen, agregamos acá que estas marcas se deben ubicar muy cercanas a las coordenadas 8°1'60" N; 60°1'0" W”.

El trayecto continúa hacia el río Cuyubiní para regresar de nuevo al Amacuro. “Y era tarde cuando llegamos a Punta Victoria, en la desembocadura del Amacuro. Y nos hizo muy felices ver que el punto límite plantado allí el 13 de mayo seguía en pie”.

La temporada de lluvias se había instalado, las provisiones reducido y hubo privaciones de muchas comodidades, y sin embargo se perseveró para continuar el estudio del Cuyuní. Robert Schomburgk estaba dispuesto a continuar desde el río Barima hacia el Barama, cuando un mensajero indígena llega avisando que un grupo de venezolanos encabezado por el comandante del Orinoco habría derribado las marcas limítrofes erigidas en Punta Barima y en el Amacuro. Cunde el pánico entre los warao en la creencia de que aparecerán embarcaciones armadas, y huyen hacia la selva.

Robert Schomburgk no los detiene y procede a contratar a un grupo de indígenas akawaio del río Manari para continuar hacia el Barama. Sin embargo, el temor se mantiene y obliga a comunicarles por medio de un intérprete el objeto de su misión: “Ir hacia el Cuyuní... y si encontrara a algún venezolano allí, prometo todo esfuerzo para impedir que crucen a esta parte del territorio”. Varios de los porteadores y guías declinan a continuar más hasta allá. Desde el afluente Kariakau, en el Barama, son cuatro días de travesía hasta el Cuyuní, aun así el trayecto continuó rumbo oeste-suroeste, cruzando a las 10:00 de la mañana el río Aunama por última vez.

El 17 de julio ascienden sobre una cresta de pequeñas colinas extendidas en sentido suroeste, y se encontraron parados en el ramal occidental del Acarabisi, en las estribaciones de la sierra de Imataca. “De modo que habíamos alcanzado el punto más elevado entre el Cuyuní y el Barama, y entrado en otro sistema de ríos...”. Esas crestas de los cerros le parecen a Robert Schomburgk de importancia para la determinación de límites, bajo el principio de división natural. Decide en consecuencia tomarlo como referencia para formar el límite desde las fuentes del Amacuro, trazándolo en sentido suroeste hacia las fuentes de los ríos Barima y Barama, y continuando esa línea en tal dirección hasta encontrar la referida cresta. Anota en su libreta: “Señalo así la margen derecha del río Acarabisi como parte del límite occidental de la Guayana Británica, línea que se extiende desde allí a través del Cuyuní por su margen derecha o sur, y que se continúa aguas arriba hasta sus fuentes, por lo que marqué varios árboles a lo largo de su curso con las iniciales de su Majestad”. En ello, afirma, han recorrido más de 700 millas, determinado astronómicamente 21 puntos y adquirido conocimiento sobre los cursos de los ríos Wainí, Barima, Amacuro, Barama y Cuyuní, además estimado en unas 2.500 almas la población indígena residente en esos ríos.

“Y ahora nos enteramos de que los rumores sobre unos españoles que llegaron al Cuyuní tenían su fundamento en dos individuos que habían llegado desde las vecindades de Angostura al Cuyuní, con el propósito de ver, como posteriormente entendí, la forma posible de llevar ganado desde las sabanas cercanas al Caroní hacia la colonia británica”.

Al año siguiente, en enero de 1842 continúa con su labor demarcadora. Tras continuos retrasos debido a la falta de provisiones para partir hacia el río Mazaruni, y para esperar a una expedición militar que lo acompañaría para recuperar a Pirara, aun en poder de los brasileños. Robert Schomburgk en su posición de comisionado de límites se había manifestado en contra de una operación militar, pero el gobernador Light se impuso y la comisión de límites se vio obligada a esperar a la fuerza militar.

El 11 de enero de ese año el Primer Regimiento de las Indias Occidentales partió desde Georgetown con tres oficiales blancos y cuarenta y dos hombres de color. El 12 de febrero la comisión dirigida por Robert Schomburgk y la fuerza militar se encontraron en Pirara, donde ambas partes británicas se instalaron para esperar la llegada de las máximas autoridades brasileñas en la región. Estas últimas venían en camino desde el Fuerte São Joaquim, en el río Branco. Y la reunión tuvo lugar a finales de febrero, y no fue sino hasta comienzos de marzo que los brasileños acordaron retirarse de Pirara bajo protesta. Robert Schomburgk había comprobado que no habría ninguna objeción de la parte brasileña si los británicos reconocían que sus marcas eran meramente científicas y no limítrofes. Así, Brasil y Gran Bretaña acordaron la neutralidad de la región de Pirara hasta definir la línea fronteriza, y con ellas la orden para el retiro del destacamento militar. Y ella fue establecida sin considerar los intereses de  Venezuela en esa porción del Esequibo.

Resuelto el problema territorial con Brasil, ahora el objetivo de Robert Schomburgk es continuar la línea limítrofe detenida en el Cuyuní en julio del año anterior. Estimaba que el monte Roraima y las otras montañas de arenisca en la vecindad eran de importancia, por lo que se justificaba una corta estadía para determinar un punto con precisión geográfica. Y la cima del monte Roraima le pareció el punto culminante entre ese grupo de montañas, ya que allí nacen los afluentes de los tres grandes ríos del norte de Suramérica, el Amazonas, el Orinoco y el Esequibo. Con ese fin, así como para determinar los linderos en el río Takutu, Robert Schomburgk y sus acompañantes parten desde Pirara el 11 de septiembre. Navegan aguas arriba por el Cotinga y el 4 de octubre pasan por su unión con el Surumú, para luego entrar a pie en una cadena de montañas marcada en los mapas como la Sierra Pakaraima. Agrega: “...Encontramos gran escasez imperante entre las indios de estas regiones, en parte debido a una sequía poco común, en parte a una disputa interna entre los Arécunas [sic] donde hubo varios muertos”.

El 24 de octubre ascienden la empinada ladera de la sierra Pakaraima. Mientras Robert Schomburgk continúa con sus protocolos para las autoridades británicas, Richard Schomburgk, el agregado científico enviado por el rey de Prusia, se dedica a realizar descripciones pormenorizadas sobre la geografía y su gente, el clima, la vegetación y la fauna de la Gran Sabana. Lo mismo hizo durante cada trayecto que emprendieron a través de la Guayana. El agregado científico nos lega en detalle informaciones climatológicas, botánicas y muy descriptivas sobre los paisajes ondulados y las montañas que encuentran a su paso en la Gran Sabana, que aún hoy nos deberían interesar.

Robert informa: “Seleccioné como sitio para nuestro campamento principal una orilla izquierda del Cuquenan, a unas quince millas de distancia del Roraima”. Richard por su parte escribe: “Elegimos un punto pintoresco para nuestra estancia en la ribera izquierda del Kukenam [sic], que aquí serpenteaba entre y sobre una cantidad de jaspe y bloques de cuarzo, y donde se eleva, desprovisto de todo arbusto y árboles, el cerro Sabana, al oeste del Maturü pau ta” [2].

El 17 de noviembre la comisión continúa su rumbo hacia la base del Roraima, permanecen allí hasta el día 22. El 4 de diciembre Richard Schomburgk regresa sobre sus pasos hacia Pirara, descendiendo la sierra Pakaraima. Por su parte Robert Schomburgk parte al día siguiente en dirección opuesta, rumbo noroeste para trazar el curso de los tributarios que el Mazaruni recibe desde el occidente, y para hacer el trazo de la fila de montañas que dividen las cuencas, hasta llegar de nuevo al Cuyuní, donde encontrará el punto marcado el día 17 de julio del año anterior.

A modo de corolario, tras completar la línea que debía separar a la Guayana Británica de Venezuela, Robert Schomburgk propone que el límite con Venezuela debía correr desde las fuentes del Amacuro, pasando hacia el sureste, por las fuentes de los ríos Barima y Barama y continuando en esa dirección hasta la cresta marcada en el Acarabisi. Del Amacuro, por tanto, la vertiente norte de las colinas más elevadas pertenece a la Colonia Británica de Guayana. La vertiente sur, hacia el oeste del río Acarabisi, y a lo largo de los arroyos que fluyen hacia el Cuyuní pertenece a la Guayana de Venezuela. Hacia el sur, esa línea debía correr desde el punto marcado en el Cuyuní, por sobre la divisoria de aguas formada en las elevadas montañas de la Gran Sabana, hasta alcanzar su punto culminante en las alturas del Roraima. Y esa es la disputada línea limítrofe entre la Guayana Británica y Venezuela conocida como “Línea Schomburgk”. 

Al sur del majestuoso tepuy, los límites fueron arreglados entre Brasil y Gran Bretaña por el curso del río Takutu.