• Caracas (Venezuela)

Rafael García Marvez

Al instante

Un gobierno despavorido

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Antes de entrar en materia, me siento en la obligación de agradecerle al diario El Nacional, y de manera muy particular al doctor Elías Pino Iturrieta, que me hayan permitido plasmar en esta página un buen número de letras, un viernes sí y otro no. 

Efectivamente, este gobierno altanero y amenazante, de conducta perturbada, lleno de incongruencias, tiene razones para vivir en ese estado de pánico tan intenso, “catastrofista” digamos, para dar una visión más científica que bíblica de sus males.

El régimen está comprimido por estanterías vacías de alimentos y de medicinas, de megabandas que agrupan a más de 600 delincuentes que superan en pericia y armamentos a las fuerzas públicas encargadas de garantizarles la vida a los venezolanos. Esas son solo algunas debilidades que afectan más directamente al oficialismo.

Pero de un tiempo a esta parte, las carencias de recursos económicos, de dólares fundamentalmente, la inflación que funde los aumentos tradicionales de los primeros de mayo, el narcotráfico y la corrupción que andan sueltos por los pasillos de Miraflores, el revolcón del 6 de diciembre, han hecho que el miedo  perfore lógicamente al gobierno.

En este momento, entra a jugar duro y sin mayor discreción la Iglesia Católica. Por otra parte, se reducen los apoyos en la política internacional de países que hasta hace poco hacían causa común con la satrapía “revolucionaria”: Argentina; Brasil, que no tiene tiempo de ocuparse de patrias ajenas; Ecuador, por diferentes razones; Bolivia, últimamente muy maltrecha de respaldo popular, y Cuba, que mide mejor sus pasos luego de su amancebamiento con el imperio del Norte.  

Es evidente la creciente preocupación en el resto de los países del mundo por la violación de los derechos humanos, los presos políticos y la severa crisis que sucede en una nación que hasta hace poco era dueña del maná petrolero con precios sobre los 100 dólares el barril, lo que le permitió hacerse de amigos en todas las latitudes; esto, hoy, prácticamente no existe.

Es el caso que los enfrentamientos se tensan día tras día, que de seguir por ese rumbo de sordera nos conducirán inevitablemente a una cruenta lucha, si es que antes no nos sentamos a una mesa para buscar la solución a un hecho definitivo, que no es otro que la salida del gobierno que preside Nicolás Maduro.

El régimen con sus artimañas podrá prolongar solo unos meses más su defenestración por su grave condición palúdica. Así lo registran todas las encuestas del país, incluyendo la del militante del PSUV Oscar Schemel, quien coincide en que cerca de 80% de los venezolanos, por ahí oscila, desea que Maduro se despida este mismo año de Miraflores.

Un hecho valioso, por ejemplo, es la visita al país del canciller Gallagher, del Vaticano, que históricamente se corresponde con una diplomacia que ha demostrado mucha eficiencia en escenarios altamente conflictivos.

Finalmente, es de subrayar que la estadía de este canciller en el país es coincidente con las declaraciones del cardenal Jorge Urosa Savino, quien, la semana pasada, recomendó públicamente la realización del referéndum revocatorio.