• Caracas (Venezuela)

Rafael Díaz Casanova

Al instante

¡Qué vergüenza!

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Venezuela transita por caminos indeseables, catastróficos, inmerecidos, incongruentes. Nos había llegado el rumor. A la barbarie que significa el que los hospitales públicos se estén cayendo, su planta física está al borde del colapso, sus ascensores no funcionan, los quirófanos, no sólo están altamente contaminados sino que sus médicos, miserablemente retribuidos, no cuentan ni con los equipos, ni con los instrumentos, ni con los insumos adecuados e imprescindibles para aplicar su ciencia. En las habitaciones se hacinan enfermos con pacientes que esperan por actos quirúrgicos y los acompañan quienes ya han sido atendidos con la magia de la urgencia y la buena voluntad. El Estado ha olvidado y se ha apartado sus obligaciones.

En el largo párrafo anterior anunciábamos otro mal. Decíamos que nos había llegado el rumor. Hoy, nuestro amigo hertziano, César Miguel Rondón entrevistó a una inteligente galeno, la doctora Moraima Hernández, quien preside la sociedad de médicos de la otrora famosa Maternidad Concepción a Palacios, el nombre de la madre del Libertador, quien denunciaba la tragedia que se desarrolla alrededor de la alimentación de las pacientes y del personal del sitio donde se recibe a los futuros ciudadanos de Venezuela. Escuchamos que los galenos, parteros y pediatras “aspiran” a que las parturientas reciban UNA comida por día. Hoy...se mueren de hambre. Desde el Hospital Militar, les envían cien raciones, una vez al día, para una población mucho más numerosa.

Minutos más tarde, en el mismo y estupendo programa, César Miguel y sus colaboradores, entrevistaron a los cocineros Francisco Abenante y David Akimin, fundadores y motores de la Fundación “Barriga llena, corazón contento”, quienes han asumido la responsabilidad de suministrar diariamente, al Hospital J. M. de los Ríos, donde se debe cuidar la salud de los niños venezolanos, muchos de los cuales nacen en la Maternidad Concepción Palacios, doscientas raciones de suculentas sopas que ellos elaboran en sus restoranes y que financian con las contribuciones de amigos y relacionados.

No vamos a ocupar el tiempo de nuestros lectores con el análisis de las acciones que adelanta esta oportuna fundación. Vuestro tiempo lo emplearemos en algunas conclusiones...no pretendemos que sean todas.

En primer lugar tenemos que resaltar que el régimen que nos destruye ha renunciado, deliberada y conscientemente, a atender obligaciones a las que está obligado por disposiciones expresas de la Constitución Nacional. Por lo tanto, debemos llegar a la conclusión de que son enemigos de los ciudadanos, en estos casos, de dos de los sectores más vulnerables de la sociedad, mujeres parturientas y sus hijos.

En segundo lugar debemos justificar el título de estas líneas. Nos resulta inaceptablemente vergonzoso que Venezuela, un país que en los últimos tres lustros ha recibido el ingreso per cápita más grande de todos los países de la región, tenga que estar recurriendo a la mendicidad ante sus ciudadanos propios y ante gobiernos e instituciones amigas a quienes el régimen les impide ejercer sus posibilidades.

Por último, queremos anteponer la inaceptable e intolerable actitud de las llamadas autoridades nacionales que han abandonado, a la buena de Dios, la atención de las parturientas, los recién nacidos y los niños venezolanos. La calificamos como una actitud delincuente y culpable de daño de lesa humanidad, imprescriptible. Decíamos, la anteponemos, porque de la otra mano encontramos la corrupción desbocada y la actitud dadivosa en extremo, para financiar las economías cubana, boliviana, nicaragüense y de otros amigos y los proyectos iraníes, chinos y de otras naciones con las que nunca hemos tenido afinidad.

Venezuela, para su reconstrucción, necesita de venezolanos de verdad verdad, a carta cabal, leales y dispuestos a entregar todos sus esfuerzos en beneficio de nuestra ciudadanía.

rafael862@yahoo.com

@rafael862