• Caracas (Venezuela)

Rafael Bello

Al instante

La tragedia del poder prepotente

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Cuando el río suena es porque piedras trae. Sin abundar en detalles porque eso está en manos del Departamento de Justicia de Estados Unidos, que por cierto, proveniente de donde proviene, es noticia de fuentes inobjetables, lo que evidencia el clima descompuesto en el que se desenvuelve el régimen y, que por lo demás, tiene connotaciones en las informaciones que recoge la gran prensa internacional: implicaciones con el narcotráfico del presidente de la Asamblea Nacional.

Es un hecho sumamente grave y, en consecuencia, los días precedentes serán abundantes en noticias sobre tan intrincado asunto, más cuando el país que está en la línea directa de esta investigación es, nada más y nada menos, que el gobierno de Estados Unidos de Norteamérica. Los periódicos más influyentes del mundo registran lo que está ya en manos de la Fiscalía General y la Agencia Antidrogas (DEA).

Toca entonces, vista la magnitud de la denuncia, asumir con elementos a toda prueba libre de señalamientos contrarios a lo específico de la denuncia que bien podría derivar en desvirtuar la esencia misma de los procedimientos que adelanta una organización gubernamental de notable seriedad ante tal situación. La  contundencia del señalamiento coloca en entredicho a quien ha sido señalado de manera tan directa con pruebas que la primera potencia del universo tiene en sus organismos de tanta envergadura como lo son: la Fiscalía Federal, el Departamento de Justicia y la Agencia Antidrogas de Estados Unidos de Norteamérica. Hay que esperar el desarrollo de los acontecimientos, mientras tanto la lucha en Venezuela no cesa por la libertad y la democracia.  

Así las cosas en este mundo del que no se sale de una para entrar en otra, cobran notoriedad inusitada hechos de grueso calibre. De grueso calibre por cuanto están en el ámbito de lo que la ley persigue en todas latitudes.

Los acontecimientos siguen su curso y la vida se vuelve calvario cuando el poder se desborda en hechos que dejan perplejos a los más fanatizados del romanticismo inquisitorial. Pero nada sorprende cuando vemos lo que pasa en Venezuela donde las precariedades dejan profundas dolencias en el grueso de la población. Hambre en un país petrolero pero comprometida gravosamente su base de sustentación económica.

Allí están en el diario acontecer hechos que revelan la magnitud del clima de descomposición en el que está sumergida la vida venezolana. La notoriedad que refleja este estado de descomposición del que no puede sustraerse el accionar político en la orientación y conducción del ejercicio gubernamental.

Y es tal la dimensión de hechos de notoriedad delictual que obliga con la premura que se aconseja actuar con la determinación que la naturaleza del desastre nacional impone. En ello hay que proceder en concordancia con la relevancia que representa la orientación y conducción del ejercicio de gobierno,  para que el país encuentre los canales idóneos de la cordura y la estimación de valores y principios en el marco de la legalidad institucional democrática que reordene el ámbito de la sociedad en sus más diversas manifestaciones.

El régimen está en la premura de su liquidación. Está acorralado ante situaciones que van en desmedro de la paz ciudadana. Venezuela se ha convertido en un escenario de violencia delictiva que crece vertiginosamente. Así mismo, el accionar represivo contra estudiantes y trabajadores que asumen derechos en función de las soluciones que toda Venezuela requiere dentro de un marco de vigencia de las libertades públicas. El gobierno de Estados Unidos, actúa con la ley en la mano.

bello.rafael@yahoo.es