• Caracas (Venezuela)

Rafael Bello

Al instante

Y el revocatorio va

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Los días siguen su curso y el acontecer marca el accionar del ser humano. La vida allí con el tiempo en horas, minutos y segundos. En la catedral al punto del mediodía el anuncio del tic tac es preciso y el andar se aligera porque el tiempo no tiene regreso. Ya declina el azaroso momento que va al encuentro de lo que no tiene después porque el tiempo nada ni nadie lo detiene. Es así en su incesante premura de la existencia, que nos muestra la necesidad de aprovechar eso que está allí mismo con su tic tac, que no es otra cosa, más que la vida en el azaroso transitar de los días. En lo que solo tiene una actitud positiva nada detiene la marcha de la democracia en la Venezuela de nuestros días. 

Un día hoy… y otro mañana. Así transcurre la vida y los hechos se suceden unos y otros sin que muchos lo perciban en su justa dimensión de lo posible. Esos quienes están prevalidos de la prepotencia del poder, quisieran romper para siempre los designios que están allí con indelebles letras eternas, pero es imposible. Quisieran hacerlo, pero no pueden. Porque hay un día tras otro. Y el acontecer responde a la actitud del ser humano ante la vida en su valor existencial: la libertad. Letras de sabiduría y pensamiento elevado en la acción afirmativa del cambio y el porvenir progresista.   

Entonces, el tiempo no deja para después lo que está escrito y ha de cumplirse sin demoras. Y es por lo que, en ese acontecer que nos envuelve, la lucha de esta Venezuela por la libertad del hombre, por lo que estamos en el trance de lo que avanza indetenible: es  el revocatorio que va con ese tic tac… que desvela, preocupa y deja en los hechos, la verdad del acontecer que millones de seres humanos cumplieron con su mandato inequívoco en afirmativa disposición del derecho ciudadano.

Y el revocatorio va. No lo pueden detener porque representa la voluntad de millones de ciudadanos que asumieron el compromiso ineludible del derecho supremo de la libertad. Ese sentimiento expreso de patria libre y soberana que está acendrado en la conciencia de los ciudadanos en el derecho existencial soberano, capaz de sobreponerse del sufrimiento de la mentalidad del odio en su determinación destructiva.

La actitud de conciencia democrática levanta el espíritu nacional con la afirmación de elementos que perviven en la conciencia del hombre libre. De la condición inextinguible del ser humano en sus derechos existenciales que le dan razón de vida y lucha. El ser humano en su condición de ser pensante con valores y principios que lo comprometen en la lucha social. En ello el ideal democrático fundamenta esa razón de lucha en toda la dimensión de lo posible.

Esta lucha de los venezolanos en afirmación de valores democráticos demuestra la capacidad de fuerza colectiva en razón de los ideales privativos de la sociedad democrática. Por ello, la voluntad de los venezolanos en la defensa de sus derechos democráticos nadie, por más poder que exhiba con armamento bélico, jamás podrá vencer el sentimiento legítimo de un pueblo libre. De allí que los venezolanos estemos en las calles con el accionar democrático para la paz y la convivencia social con un gobierno legítimo, de representatividad eminentemente democrática, en fiel cumplimiento con el ordenamiento jurídico venezolano. Eso es lo que buscamos con el revocatorio.

Entonces: el revocatorio va. Y habrá de cumplirse de acuerdo con lo que estipula la ley. Votará el pueblo venezolano y en afirmación de nuestra voluntad soberana, centraremos nuestro esfuerzo venezolano en la reconstrucción del país. La democracia avanza en la lucha de un pueblo que no renuncia a sus derechos. Es la Venezuela del siglo XXI en libertad y democracia.