• Caracas (Venezuela)

Rafael Bello

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Rafael Bello

Es reclamo y no aplausos

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No hay vuelta atrás en una nación con una población que no está en actitud de sucumbir en sus derechos que le imprimen su condición inequívoca de una nación libre y soberana. Esa es la nación venezolana que con sus fuerzas decisivas de cambio, que la sustenta el derecho supremo de la libre manifestación de la vida del venezolano en el hacendoso hacer de sus inquietudes y actividades, es capaz de enfrentar y derrotar las intenciones antinacionales del totalitarismo ajeno a la razón de ser del venezolano. Somos una nación libre y así lo entiende el pueblo en la actitud valiente y decidida de su juventud que lucha en la calle con heroísmo ejemplar.

Que no lo vea ni lo entiendan quienes están en la MUD, poco importa por cuanto la lucha por la soberanía nacional está planteada y no necesita de acólitos que se arrinconen en su manifiesto interés electorero. Frente a esa actitud complaciente está un pueblo que tiene muy presente la actitud desprendida y valerosa de sus muchachos asesinados en las calles en lucha valiente y que, desde el cielo, acompañan esta lucha determinante de libertad y paz.      

Voces de la Venezuela del presente y el porvenir, en actitud del llamado a la conciencia cívica, se manifiestan con la fuerza de la valentía de una población que no sucumbe ante la violencia inaudita totalitaria. Es Venezuela que en su corazón lleva impreso el sentimiento supremo de la libertad. Y es que este es un gran país con una larga tradición de lucha soberana. Así se dejó constancia en páginas indelebles de los tiempos con la fuerza indomable de hombres y mujeres de la independencia. Por eso Venezuela lleva en el alma el espíritu de libertad con sus siete estrellas de gloria en el tricolor nacional.

Esta es la Venezuela que no se arredra en las calles cuando la abominable miseria criminal de la barbarie deja muertos y heridos que, como único delito, llevan en su actitud de gloria nacional en la plenitud de sus años, la conciencia ejemplar de sus sueños de una Venezuela libre y digna.

Y es que el pensamiento de cambio hacia la democracia tiene asidero en ese espíritu creciente que no se doblega. Que está allí en  la acción libre de los venezolanos y siempre estará activo donde menos lo imagina la pretensión dictatorial totalitaria desfasada en el tiempo. Contra esa manifiesta actitud del terror que se disfraza en la condición de una sociedad en la plenitud de los derechos humanos, millones de seres humanos la enfrentan con todas las fuerzas inimaginables de su espíritu de lucha. De esa conciencia democrática que se abriga en la condición del pueblo libre que privilegia la condición de sociedades en plenitud de derechos y condición del bienestar posible. En esta perspectiva estamos los venezolanos que entendemos y hacemos nuestra la condición plena y existencial de la libertad en la condición inextinguible del derecho humano.

Frente a las violaciones sistemáticas del derecho de millones de hombres y mujeres que ha sido paciente ante hechos que violan sus derechos fundamentales, que es el derecho a la vida, cuando sufren carencias sin razón de ser, más en lo esencial en un país petrolero que, no por obra y gracia del espíritu santo, ha visto como el manto tenebroso del fatalismo  totalitario del personalismo exacerbado del la miseria, no tiene más que vocerío vacuo ante las exigencias de derechos que no son lamentos, tiene una actitud valiente y decisiva en el ámbito democrático. Son actitudes de soberanía nacional.

Son las  voces que vibran en la conciencia de millones de hombres y mujeres en su espíritu y condición de independencia nacional. Voces de la Venezuela que defiende el derecho superior de la libertad y la democracia.

 

bello.rafael@yahoo.es