• Caracas (Venezuela)

Rafael Bello

Al instante

El fracaso agónico

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Edificante el pensamiento democrático de un pueblo que asume su papel trascendente en la historia de los derechos sagrados del ser libre de ataduras e imposiciones lacerantes. Repugnante la condición huérfana del bandalaje, en lo que es puramente antinacional. Entonces, admirable y relevante en el presente, que los estudiosos de la historia han de tomar en cuenta, la actitud valiente de los estudiantes que asumen su responsabilidad inequívoca ante las acciones contundentes de libertad de los venezolanos. Heroica la fortaleza de la mujer venezolana que, en la justa medida de su condición de lucha, está en las calles y asume su papel en el compromiso insustituible del pensamiento libre, con la fortaleza de la fe republicana de una Venezuela decidida en su determinación para el cambio democrático.

El cambio democrático es una actitud superior de soberanía nacional. Esta actitud de los venezolanos es admirable en la lucha valiente de sus estudiantes. De los jóvenes varones y hembras que no le temen a la barbarie. De la juventud que hace suya la reconstrucción del país y que llena de ejemplo venezolano la gloria de La Victoria de 1814. Esta es la Venezuela que vibra en el corazón de sus estudiantes, así como de los trabajadores en actitud de vanguardia libertaria en la defensa de los derechos sociales, de su condición clasista democrática.

Este es el pueblo venezolano que se afirma en su condición de pensamiento y actitud libre. Del ciudadano que aprendió a saberse dueño de su voluntad y condición como ser humano, digno y perseverante en la lucha por el desarrollo del país. Y es por ello que avanza con la actitud decidida por una sociedad democrática en la plenitud de la soberanía nacional. Ese es el espíritu de lucha persistente que despierta en el mundo libre la admiración por la consistencia de los valores que defiende la sociedad democrática venezolana frente al terror que deja ya cientos de víctimas en las calles donde se erige en gloria la independencia. 

No cesa la actitud de la defensa del país en los derechos que enaltecen la condición de nación libre y soberana. Y esas víctimas de la lucha de la libertad están activas en el pensamiento de quienes también compartieron su coraje y fe republicana. De esos estudiantes que tan solo estaban armadas con el Tricolor Nacional Siete Estrellas. Los jóvenes que dejaban oír sus voces en reclamo de una vida digna al amparo de la legalidad democrática. Esta es la Venezuela que protesta y que avanza con la firmeza de su juventud, de los trabajadores, de las amas de casa, de los profesionales e intelectuales de convicciones y principios, del pueblo que no se ausenta de sus derechos fundamentales. De un pueblo que se afinca cada día en la razón de la libertad y la democracia que lleva en el alma.

Esta es la lucha de los venezolanos ante el fracaso que condena a la miseria. Es la presencia de un pueblo en actitud de legítima defensa en la preservación del derecho a la vida. La presencia de los ciudadanos de una Venezuela unida, férreamente unida en sus conquistas de soberanía y el esfuerzo perseverante del trabajo y el estudio en la concreción de condiciones de vida superiores. Eso es lo exigente. Es la agenda deseable y constructiva. Esta nación pudo desarrollar medios de excelencia en el saber y el conocimiento dignos de elogio en el mundo desarrollado. Ahora el atraso es la maldición de la ignorancia. A ese estado ajeno al sentimiento de millones de habitantes de este gran país, que ahora se le hace frente con espíritu de unidad y fortaleza en los valores y fundamentos de las libertades públicas.     

Los venezolanos hicimos nuestra la democracia como sistema de gobierno para asumir con eficiencia la administración de sus recursos y posibilitar medios de crecimiento económico y social destinados a la satisfacción de una población en uso de todos sus derechos.

E-mail: bello.rafael@yahoo.es