• Caracas (Venezuela)

Rafael Bello

Al instante

En familia unión y paz

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Lo que tanto se desea, que se traduce sobre todas las cosas de este mundo de Dios, en la ventura de la familia y todos quienes hacen vida común en el bien, se hace presente en el encuentro de estos días que abren espacios en la convivencia y la paz. Aspiración que no cesa en el trajinar de la existencia por lo que significa algo más que una costumbre. Es así, porque se corresponde con aspiraciones que se renuevan cada vez, tanto más que se evidencia en estos días cuando todo parece diferenciarse de lo demás en el tiempo.

Algo tiene lugar en estos azarosos momentos y es lo que nos permite encuentros con lo que marca la diferencia de lo cotidiano por representar un sentimiento que acerca, que une y abriga actitudes de comprensión y paz. En ello están presentes las acciones para el sosiego, tanto más en la familia como en la población en sentido general. Y ello se muestra sin lugar a dudas cuando las luces titilan en los hogares y el entusiasmo copa la atención de las personas. 

Ello se vive en ese algo más que lo marca indudablemente los días precedentes de la navidad. El ambiente de la Navidad, pese a los pesares, está allí entre nosotros en anhelo de soluciones perentorias y paz. Lo expresa, marca y distingue el motivo de fraternidad, porque permite encontrarse con todo lo bueno que hay en el ser humano. Es un sentimiento de acercamiento en todo cuanto representa el deseo del bien.

La bondad que nos llena de motivos extraordinarios en esa hermosa posibilidad de la vida. La Navidad es un encuentro permanentemente existencial que acerca, alegra y fortalece el espíritu. Una aspiración que va más allá del ocasional deseo, por cuanto se manifiesta permanente en la grandeza de la bondad. Es todo lo edificante que nos convoca y fortalece el espíritu. La Navidad es un encuentro divino que llama la conciencia de lo que siempre tiene sentido y motivos para el bien.  

La familia es una fuerza inagotable que siempre convoca en santa comunión con ese formidable espíritu de fe. Hace suya la fraternidad con el vigor permanente para los buenos propósitos por sobre todas las cosas. Es eso, una excelente manera de propiciar encuentros de familia y amigos. Todo ello en ese espíritu de convocatoria renovadora en el tiempo, en virtud de lo cual se hace notable, darle sentido a la vida, en correspondencia con los elevados sentimientos que expresa la Navidad. Que ahora más que nunca sea posible la fortaleza en el venezolano de todo cuanto anima la esperanza del cambio para la convivencia y la paz.    

Esta es una oportunidad para abrir senderos de nuevas oportunidades en la convivencia social dentro de un clima de valoración humana y responsabilidad en el ámbito social. Está en el ambiente ese llamado de millones de venezolanos para la grandeza espiritual y la convicción de una sociedad asentada en valores y principios profundamente humanos dentro de un marco exigente de legalidad. Esto es fundamental para que Venezuela vuelva a transitar por vías de armonía, paz y eficiencia a toda prueba.

Hagamos posible estos momentos para compenetrarnos en esos valores que concuerdan perfectamente con los anhelos de millones de seres humanos que aman la unión y la paz, por sobre todas las cosas.

bello.rafael@yahoo.es