• Caracas (Venezuela)

Rafael Bello

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Los días y el descontento

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Las miradas se cruzan y el silencio anuda la garganta. La sangre hierve en las venas y el corazón pulsa incontenible cada latido de inquietud venezolana. El corazón del venezolano fortalece su latir porque tiene que llenarse de fortaleza para no abandonar la lucha de la libertad. Y esas miradas expresan el sentimiento de rechazo contra la ignorancia alzada en uso y abuso del poder, para dejar claramente establecido que Venezuela es una patria libre y soberana, en absoluta determinación de su condición democrática.    

El país se une en resguardo de su integridad frente a un estado de ingobernabilidad que avanza, destruye y crea situaciones extremadamente peligrosas. Porque hay escasez de los productos esenciales para la vida. Una población sometida a carencias de lo que solo la mentalidad del atraso con ínfulas prepotentes del poder absoluto es capaz de hacer posible sin medir en la justa proporción de los hechos la funesta realidad que deja a su paso.

Esa situación de hechos que van contra la estabilidad de la familia venezolana, que producen situaciones lamentables por las graves carencias que se viven a diario, gravita enormemente en la armonía social. Hay un estado de desasosiego que abraza la población en general. Hay hambre en Venezuela y, hay también, una actitud que crece persistentemente de rechazo general a un régimen antinacional que empobrece la nación y deja comprometido por décadas el ingreso nacional.

Eso pasa en Venezuela por lo que los habitantes de pueblos y ciudades están en una actitud de desobediencia civil que crece y se enfrenta con valentía al terror que, con armas largas, dejan ya muertos y heridos que tan solo con el vigor de su espíritu de lucha y defensa de la razón de vivir en la patria que los vio nacer, son ya los mártires que para la eternidad, son ejemplo imperecedero de una Venezuela que le ha tocado vivir lo que jamás imaginaron sus hijos.

Hay descontento en el país y ese descontento tiene su razón de ser por cuanto una nación encaminada a niveles importantes de desarrollo está en penosa situación tanto económica como en el ámbito social. Empobrecimiento de la población venezolana latiguea en la conciencia nacional ávida de cambio en todos los sentidos. En todos los sentidos con apremio de un gobierno democrático capaz de enderezar la economía de la nación y recomponer la situación económica para crear un estado de armonía social que haga posible la recuperación nacional.

Estamos en la necesidad imperativa de un gobierno democrático. Desde hace casi tres quinquenios todo ha representado retroceso hasta el sol de hoy que campea la miseria en todo el territorio venezolano. Ese cuadro terrorífico de empobrecimiento de una población ávida de una manera exigente y honrada de conducción política y administrativa capaz de mantener niveles de vida apropiados, demanda la acción coherente, decidida, valiente, inteligente y vigorosa, para que Venezuela comience a transitar por la vía democrática, de paz, desarrollo sustentable que haga posible la Venezuela de la prosperidad.

 

E-mail: bello.rafael@yahoo.es