• Caracas (Venezuela)

Rafael Bello

Al instante

Perentorio es el cambio

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Expreso y decidido ha de ser el compromiso del cambio por cuanto la situación que vive Venezuela es muy grave. Hambre campea en todos los ámbitos de la nación y desde hace tiempo ya, situaciones de violencia dejan muertos y heridos en largas y penosas colas del hambre. Empobrecimiento se hace sentir en densos sectores de la población de esta, la Venezuela petrolera, con una pesada carga ya de endeudamiento externo producto de la manifiesta irresponsabilidad de los insaciables depredadores del erario nacional.

No imaginaron los prototipos de la riqueza a flor de piel que las circunstancias que envuelve esa riqueza de los desafueros del poder sin límites los llenara de delitos por la apropiación indebida de bienes públicos. Esa riqueza a manos llenas con los dineros y bienes de todos los venezolanos, más temprano que tarde, los pondrá irremisiblemente, de cara a la justicia ordinaria.

Dando bandazos anda el país en una situación de descontento generalizado que, sabrá Dios, cual habrá de ser su desenlace ante la premura de satisfacer necesidades existenciales y atender urgencias fundamentales de los sectores que carecen de los medios indispensables de subsistencia. Es lo que está allí entre el dolor y la impotencia. Pero también frente a la ignorancia ignominiosa que se hace llamar gobierno, en perversión irrefrenable de la mala maña con los fondos públicos, hasta el punto del indolente estado deficitario del presupuesto nacional. 

El ingreso nacional deficitario que nada importa. Y nada importa el sufrimiento de los que no encuentran cómo atender las emergencias de salud. Emergencias de salud del venezolano: bien sea mujer, bien sea hombre. Que sea joven o mayor. Pero ante lo que se vive se apegan a la fe para que sus familiares puedan encontrar los medicamentos y con ello poder atenuar sus dolencias.

Esta nación no puede continuar en ese estado de dolencias persistentes. De actitudes prepotentes de la más despiadada manera de aprovecharse del poder para el exhibicionismo rastrero con los dineros públicos, mientras que millones de seres humanos de todas las edades sufren las calamidades de lo que jamás debió ser. Eso en una nación donde la valoración humana es un sentimiento de solidaridad, pero que además, representa la imperativa necesidad de la ayuda, de la humanidad.  

Es la hora de poner a valer los instrumentos que la constitución prevé para resolver una situación lamentable de graves dificultades a millones de venezolanos. Frente a este estado perturbador de la paz en Venezuela hay que actuar para evitar un estado de violencia fratricida que podría llevarnos por caminos de violencia sin destino. Ante lo que nada deja, es preciso actuar y hacerlo pronto con los instrumentos que la constitución pone en manos de los venezolanos para las soluciones prácticas e inteligentes. Y con ello sembrar caminos de paz.

Es así para  encontrar los medios para las soluciones y, con ello, privilegiar la paz, la salud y seguridad de los venezolanos.

 

E-mail: bello.rafael@yahoo.es