• Caracas (Venezuela)

Rafael Bello

Al instante

Inevitable la legalidad

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La actitud democrática de los venezolanos no sucumbirá ante el proceder totalitario que destruye y saquea los fondos de la nación. De allí que el pueblo mantenga su presencia activa en la lucha del cambio. La sociedad en general está en una actitud determinante frente a la deplorable situación económica que vive. Además, con una pesada carga de endeudamiento desde todo punto de vista inconcebible. Todo es producto del estado maula persistente desde finales del siglo XX.

Pero la dignidad venezolana no la vence nadie, por eso hay un accionar colectivo que avanza en el rechazo a este Estado descompuesto que corroe la administración pública. Frente a ello la  presencia activa de los venezolanos en los afanes de la lucha democrática que avanza en todos los sectores de la sociedad. Es la actitud nacional por cuanto, el sentimiento de cambio tiene presencia en todos los estamentos sociales de la nación, lo que representa una realidad que nadie puede detener.

Es esa actitud nacional la que tiene consistencia en la lucha democrática. La que responda a un pueblo activo en su accionar de cambio. Que no renuncia a su condición inmanente de sus derechos y obligaciones. Una república forjada en el sentimiento de libertad muy acendrado en el pueblo venezolano. Sentimiento que cada día toma cuerpo por lo que el desenlace que copa la escena nacional es, perfectamente, la reinserción del régimen democrático. Nada ni nadie  puede evitar que Venezuela retome el rumbo de las libertades públicas.

La población tiene una actitud perseverante en cuanto a los valores democráticos que defiende. Ello se expresa de manera inequívoca en el accionar de la colectividad con la actitud decidida y valiente para la vida en libertad. Y es por lo que durante todo este tiempo de intemperancias antidemocráticas, la persistencia de la lucha está consistentemente activa y creciente en ese sentimiento de las libertades públicas. Nada ni nadie puede detener a un pueblo que aprendió a vivir al amparo de la legalidad democrática y que asume nuevamente el compromiso sagrado de la libertad. En esa lucha está fielmente la sociedad que no renuncia jamás a los derechos sustanciales que le son fundamentales.

Entonces, estamos comprometidos en una actitud de pensamiento y acción decisiva de cambio que afirma la condición democrática del venezolano.

Esa actitud democrática se manifiesta en la voluntad de la defensa del pensamiento libre. Lo que tiene una significación de persistencia en lo que respecta al régimen de derecho, que se abre paso en el accionar de la colectividad de diferentes maneras. Una de ellas es la consistente movilización en la protesta cívica, organizada y sistemática de calle que está afincada en el coraje de los ciudadanos. Esta es la Venezuela que flamea de norte a sur y de este a oeste, el tricolor nacional con sus siete estrellas, en ese sentimiento expreso de unidad nacional. 

El cambio, del que tanto se habla con insistencia, es una realidad que está a tono con el momento del cambio. Es indetenible por cuanto se trata de la libertad.