• Caracas (Venezuela)

Rafael Bello

Al instante

Expreso mandato del 6 de diciembre

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

No hubo duda alguna de la determinación de cambio con el ejercicio de la voluntad de los ciudadanos en cuanto a lo que representa la libertad y el poder del pueblo en el sentimiento venezolano. El sistema democrático está acendrado en los más diversos sectores de la sociedad. Que no haya dudas en ese comportamiento trascendente e histórico del pueblo venezolano con la expresión y manifestación de su voluntad. Ello se puso de manifiesto, no tan solo de manera determinante, sino más que todo, de actitud aleccionadora.

Sin lugar a equívocos en el proceso eleccionario del domingo 6 de diciembre del año en curso, la Venezuela de los nuevos tiempos tiene un peso que no se puede soslayar. Es el peso de las nuevas generaciones de venezolanos que aspira y quiere la acción inteligente, idónea y honesta del ejercicio en la conducción del destino político y administrativo de la República de Venezuela. Ese es el mandato, obligante, por lo demás, para la mayoría parlamentaria democrática.

La responsabilidad que ya se tiene de manera directa e inequívoca con los millones de electores y, con Venezuela en el amplio contexto de expresión cívica, tiene relevancia en la dimensión del compromiso que de ello se deriva.

Es un compromiso que cobra actitudes de identidad soberana de inmensa responsabilidad. En ello juega papel sobresaliente la responsabilidad de las organizaciones políticas y sociales que convergen con un fin superior en la unidad electoral. Con la vitalidad de un pueblo acendrado en su condición democrática, lo que se expresó de manera histórica, sin otra manifiesta pretensión que lo pueda desvirtuar por cuanto fue determinante, el hecho mismo del ejercicio de la libertad a través de la voluntad soberana con la expresión del sufragio.  

La voluntad de los ciudadanos es sólida y determinante. Ahora los caminos están francos en el ámbito de la ley y el régimen –si quiere contravenir ese mandato– que se atenga a las consecuencias. Solo es cuestión de procedimiento en el ámbito jurídico para que prevalezca el mandato obligante de la voluntad de los ciudadanos.

El pueblo venezolano se expresó contundentemente con el valor cívico de millones de ciudadanos lo que dejó claramente expreso un mandato nacional de una fuerza ampliamente reconocida democrática en el mundo como es la voluntad unitaria de los ciudadanos, así como la actitud de la dirigencia democrática venezolana, que asumió valientemente la formidable lucha cívica frente a las provocaciones de la barbarie durante años.

Así triunfó el pueblo venezolano y tomó en sus manos la determinación del mandato legislativo para actuar en el marco de la legalidad sin que nada pueda desviar su responsabilidad histórica para proceder al dictamen de los ciudadanos en el ejercicio de su voluntad democrática. Decisiva es, por tanto, la afirmación de la legalidad en esa voluntad de la sociedad democrática. La voluntad democrática que está en constante vigilia ante el proceder responsable que en atención al mandato nacional de los millones de votantes, no se puede desestimar.

Los venezolanos, una vez más, expresamos la voluntad democrática. Esa voluntad se adentra ahora, más que nunca, en el alma de millones de ciudadanos en actitud soberana.

bello.rafael@yahoo.es