• Caracas (Venezuela)

Rafael Bello

Al instante

Después de medio siglo

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Las voces retumbaron con el vigor de la protesta democrática en los espacios donde las consignas se alojan con ansias de libertad en millones de venezolanos que desafiaron y derrotaron la tiranía. Lejos de la patria la unidad también estaba allí, presente y activa, en el sentimiento que abrazaba la inquietud del ideal democrático. Nunca se desvaneció la fe en las libertades públicas y los estudiantes universitarios, en un todo militante de lucha y libertad con los muchachos de los liceos, se abrían paso en calles y avenidas de Caracas. La dictadura se hizo añicos ante el empuje de la libertad que nunca fenece en la determinación de un pueblo que nació para ser libre.

La juventud venezolana se hacía sentir y los trabajadores asumieron el compromiso de la historia republicana. Los periodistas con sus crónicas de lucha en las calles, porque allí estaban también, no cesaban en el compromiso venezolano contra la dictadura. La unidad nacional conquistaba el alma venezolana y desde las calles y los edificios el mensaje de la unión y el cambio era constante, valiente, admirable y orientador de la lucha contra la opresión.

Enero era incesante accionar de calle con esa fortaleza imbatible de la unidad militante de un pueblo decidido a ponerle punto final al fanatismo autoritario. Y se le puso punto final a la dictadura de entonces el 23 de siempre… el 23 de Enero de 1958.

Ese día del que se cumplen ya 57 años, ahora está presente y vigente en la lucha que sostienen los estudiantes, las amas de casa, los trabajadores y este pueblo venezolano que lleva en su corazón el compromiso eterno de la libertad, que lucha con ese mismo espíritu de la protesta viril, que ahora tampoco cesa por cuanto la miseria abruma la vida de millones de hombres y mujeres de esta gran nación que abrió caminos de independencia en América con la libertad eterna.

Ahora las calles las transita de nuevo la juventud que estudia y trabaja  con el tricolor nacional siete estrellas y el ímpetu de libertad de la identidad venezolana.

Hay una disposición en el pueblo venezolano de perentorio cambio que toma cuerpo día tras día en toda la nación. Frente a esa realidad el régimen echa mano a la violencia al disparar a mansalva a la valiente juventud estudiantil venezolana que levanta la voz del civilismo y la conciencia democrática. Muertos y heridos que suman decenas de hijos de esta patria, donde la gloria abraza la causa de los pueblo libres. Es la voluntad soberana dispuesta a la defensa de la libertad, por cuanto es el patrimonio que se eterniza en el tiempo y abre horizontes para la convivencia y la paz.  Ya se cuentan decenas de muertos, en su mayoría jóvenes estudiantes en varias regiones del país.

Es la protesta de la unidad nacional que levanta el tricolor nacional siete estrellas y entona gloria al bravo pueblo. Esa protesta no la someterá el régimen totalitario, porque se trata, nada más y nada menos, que de la libertad del pueblo venezolano. Allí está, cada día abriendo caminos eternos para el bienestar, el sosiego y la paz.

bello.rafael@yahoo.es