• Caracas (Venezuela)

Rafael Bello

Al instante

Compromiso unitario

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

 

Los venezolanos estamos en una actitud de cambio que avanza día a día frente a un régimen que vulnera sistemáticamente el orden democrático. Somos una nación que ya se levanta en decisiva actitud democrática para asumir el destino de la legalidad que es imperativo para la sociedad venezolana.

El país ha sufrido las consecuencias de la perversidad politiquera. Del odio que lacera el accionar del quehacer nacional. Que golpea la vida del venezolano frente a las carencias diversas que a diario sufre. Es la manifestación de la desfachatez en la conducción pública, lo que deja en el ámbito internacional una triste mirada de lo que representa en la actualidad Venezuela sumida en las carencias impensables de un país petrolero.

Una montonera del odio que ha sido capaz de destruir medios fundamentales para la subsistencia alimentaria. Esa montonera irracional persistentemente perversa en ambiciones de los dólares que entran diariamente a la tesorería nacional, por concepto de petróleo principalmente, de uno de los grandes consumidores energéticos del mundo: Estados Unidos. Todo lo cual tiene su propio esquema de orientación y conducción totalmente fuera del orden legal. Es por lo que nada importa el destino de millones de habitantes que viven en el penoso cuadro de la escasez de alimentos y medicinas, así como a la suerte de amanecer con vida frente a la violencia delictiva.

Esta es la triste realidad que consume la nación. Lo que consume a la vida venezolana en carencias diversas e impaciencia colectiva sistemática. Por eso el país está en condiciones precarias en diversos estamentos del quehacer nacional. Lamentable situación que va más allá de los diecisiete años. Años del desorden administrativo y una conducción política delirante de atraso, despilfarro de los dineros públicos y destrucción del aparato productivo de la República de Venezuela. Además, propiciador de una ola de violencia que deja ya una nación sumida en hechos lamentables de pérdida de vida. Todo queda adscrito a ese clima de descomposición que reina donde la legalidad no es más que la aversión de lo ha de ser imperativo de la civilidad.

Estamos frente a un estado alejado de la armonía social y del derecho que afirma la conducta ciudadana. La intimidación contra quienes luchan para que ello sea la norma de la convivencia y la fortaleza de la armonía social, deja huellas de dolor en quienes actúan en la preservación del Estado de Derecho. No obstante, la lucha por la legalidad es persistente.  

Ese esquema totalitario está enfrentado a los valores fundamentales del orden legal democrático. Así las cosas, ya está la sociedad venezolana ante la imperativa necesidad de ponerle fin. Y en ello también el pueblo en la calle para hacerlo realidad lo más pronto posible con la unidad para el cambio democrático.

El sistema de libertades públicas está acendrado en el sentimiento de millones de hijos de esta patria con un profundo sentimiento de libertad. Una nación abierta en lo más hermoso de la vida que lo afirma con el sentimiento de sus convicciones existenciales por lo que representa: una nación con la fuerza militante de la libertad y la democracia.

Esta es Venezuela. La que no se postra ante la petulancia del odio, la ignorancia alzada y la arrogancia de la vulgaridad y la apropiación de los bienes de todos los venezolanos.

Somos una patria libre que asume día a día su independencia.