• Caracas (Venezuela)

Rafael Bello

Al instante

Bienvenido el año de la renovación

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Ante todo, un venturoso Año Nuevo en unión y paz. El pueblo venezolano tiene derecho al sosiego y más en estos días cuando despedimos un año y hacemos votos por el venidero en la esperanza de aciertos, así como el cumplimiento de los compromisos que tenemos por delante. Entonces: sea bienvenido 2016 el año de la renovación.

Son diversos los problemas que merecen la atención pronta y efectiva de lo que a diario tiene lugar en esta nación. Situación que de manera persistente e irresponsable ha llevado a un estado de empobrecimiento que demanda acciones heroicas para evitar consecuencias impredecibles. Hay hambre en densos sectores de la nación, así como también un clima descompuesto en el ámbito social que altera la vida de millones de ciudadanos. Son problemas que a diario se exponen con preocupación y llaman al compromiso en las soluciones que ya no esperan ante el cuadro de conflictivilidad que está a la vista de propios y extraños. Entonces hay que actuar en resguardo de la seguridad de los ciudadanos. Ojalá así sea cuando ya despunta en fe y esperanza un nuevo año.    

Venezuela se fortalece en ese sentimiento de espiritualidad en la unidad que consolida la condición suprema del sentimiento nacional. Somos un pueblo de paz y en sólida afirmación de fe. Tanto así que la esperanza de las soluciones están en la agenda de la armonía social.

Con tesón los venezolanos abrieron senderos con bríos para la superación de una situación calamitosa en todos los ámbitos del quehacer nacional. Terribles consecuencias de lo que se patentiza en un  cuadro lastimoso por algo más de tres lustros. Ahora corresponde poner de relieve el espíritu nacional para la reconstrucción de la nación, lo que nos convoca en el honor de un pueblo capaz de hacerlo realidad.

Todos los que hicieron méritos en las vías de la paz traducido en esfuerzos para la reconstrucción del país, la actitud ciudadana del pensamiento democrático fue notable y sobre todo, aleccionador.  Tenemos plena conciencia de la responsabilidad que debemos asumir en este momento por el que atraviesa el país. Es un compromiso trascendente porque está en juego el sendero de la paz en una nación alejada de los conflictos guerreristas. Venezuela tiene que abrirse paso en una encomiable actitud de trabajo, organización y producción sostenida para enderezar la economía y con el ello bajar las tensiones sociales y exitosamente las soluciones exigentes. Eso es lo que tenemos planteado para este año que tiene el soberano impulso de la gran decisión del 6 de diciembre de 2015.

Esta responsabilidad que nos toca ahora, la expresamos con sentido de responsabilidad  y visón de futuro. Todo en atención de lo que somos: un pueblo que no se arredra ante las dificultades, sino que, por el contrario, se crece y abre horizontes en todo lo que le es posible para mejores posibilidades en su constante hacer.

Somos una sociedad que tiene la capacidad de superar con inteligencia, trabajo y tesón, las tentaciones de la irracionalidad que durante años destruyeron, pero la grandeza del sentimiento democrático venezolano, abrió el sendero del cambio para la prosperidad y la paz. Es lo que anhela el pueblo que nunca perdió la fe en los valores fundamentales de la libertad. Feliz Año 2016.

 

bello.rafael@yahoo.es