• Caracas (Venezuela)

Rafael Bello

Al instante

Atraso es todo que ver

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Ni se lo imagine que en la farmacia donde acostumbraba comprar sus medicinas y las encontraba porque todos los expendios estaban bien surtidos, ya no hay más que los armarios vacíos. Desde varios años y hasta el que poco le falta para el adiós, la escasez de medicinas es parte de la modalidad del atraso en la Venezuela petrolera.

La escasez es el diario padecer de las personas urgidas del medicamento que ha de aliviar sus males y salvar sus vidas. Medicinas para los niños que sufren padecimientos terribles y sus miradas inocentes parten el alma. Es una situación que lleva años destruyendo la capacidad productiva del país. Los niños son esta Venezuela que se levanta entre carencias pero con la vitalidad de la libertad.

No hay… No hay, es la desgracia que cunde y ensombrece la vida de millones de seres humanos de un país con todos los elementos posibles que la sabia naturaleza hizo propio para asegurar como Dios manda una manera de vivir en el amparo del trabajo, la seguridad y la paz.

No hay es la tortura diaria que cunde en toda Venezuela. No hay representa el accionar despiadado de quienes están ausentes de las necesidades apremiantes del pueblo venezolano. De este cuadro diario de escasez que va desde los productos indispensables de la dieta diaria, hasta las medicinas que representan el alivio y la vida de muchos seres que padecen enfermedades diversas, unas de mayor gravedad que otras, pero que tanto unas como todas las demás, dejan profundas huellas en la salud y la vida del venezolano.

Es la desgracia de la ignorancia que hace uso de los dineros de todos los venezolanos a su antojo y que, con ello, siembra desesperación y ruina en todos los ciudadanos. No hay diferencia frente a la miseria que se vive. No hay diferencias sociales ante la angustia diaria, persistente y dolorosa de la miseria que asombra a propios y extraños.

Frente a esta grave situación que cunde en toda la población de Venezuela, tenemos que asumir la defensa de la vida. De lo que vive la familia venezolana en toda su extensión geográfica, que sufre las consecuencias de la mayor distracción de los fondos nacionales de la historia. Es la manifiesta consecuencia de lo que jamás ha debido ser en Venezuela pero, dolorosamente, es. Y aun ante ese dantesco cuadro de miseria, corrupción y violencia, hay un sector con ínfulas opositoras que no tienen el coraje de manifestar que no hay condiciones ni garantías para un proceso de elecciones confiables.

Ante los hechos dirán olímpicamente –después– que la trampa estaba montada. Con esa actitud el sufrimiento venezolano se hará sentir en cualquier momento en la calle donde la libertad encuentra eco con el tricolor nacional en manos de la juventud venezolana. De los trabajadores, de los millones de mujeres y hombres que no tienen miedo y asumen a diario la defensa del derecho a la subsistencia y la vida.

No permitamos que Venezuela se hunda más en la desgracia que ya vive. Asumamos con valentía lo que está presente en el sentimiento nacional que se expresa con la firmeza de la independencia nacional. Libertad.

 

E-mail: bello.rafael@yahoo.es