• Caracas (Venezuela)

Rafael Bello

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Rafael Bello

Advertencia de la democracia

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Es la libertad el poder decisorio del pueblo en su integridad y propósito de justicia social. Es el espíritu de lucha del ser humano que en la sociedad tiene pertinencia y permanencia, por lo que fundamenta la razón de su condición libre que no se detiene en el tiempo, por cuanto va con el quehacer del ser humano en lo más elevado de su condición natural. Se asume entonces la lucha por los valores de la democracia con el vigor de la fuerza de la razón existencial. Y más aún, ante la persistencia sistemática de las violaciones que conculcan derechos fundamentales del ser humano. Esa es la práctica común del accionar totalitario en la imposición terrible del silencio.

Pero el pueblo venezolano está en la calle en lucha democrática por los derechos a los que nunca se renuncian, sino que se defienden a todo trance. Frente a toda esa andanada de acciones inquisitoriales, se sobrepone el vigor del pensamiento libre en una sociedad que lo hace suyo, lo defiende, asume y le da pertinencia en el devenir del tiempo. Ello se manifiesta ahora en el pueblo venezolano que hizo suyo el sistema democrático como forma de vida. Es por lo que nada puede detener la fuerza de la voluntad colectiva en el pensamiento y la actitud del ser libre.

En esta lucha está la Venezuela de nuestros días. Y en ello una vez más, la determinación del pueblo, en esa formidable manera de avance libertario, valiente y decidido de la consagración de su espíritu libre que le es preeminente en su condición y razón de ser en el tiempo. Venezuela se hizo libre con la lucha sin límites en la acción y el pensamiento sin equívocos de ese ideal permanente de independencia y soberanía nacionales. Y esa condición no responde, única y exclusivamente, a una actitud convencional, oportunista y con propósitos malsanos, sino que, por el contrario,  tiene asidero en la propia razón de ser del hombre libre en su condición fundamental de existencia.

La libertad es la esencia de la lucha de la juventud venezolana y de los diversos sectores de la sociedad que hacen valer frente a la manifiesta condición dictatorial, su determinación de la sociedad democrática contra la imposición totalitaria. Allí está la lucha sin miedo en la calle. Está la mujer que abraza la causa de la dignidad que la ennoblece.   

Frente a esa intención contraria a los valores que fundamentan la libertad del ser humano, se estrella la petulancia de los saqueadores del erario nacional. Porque no es más que ello la justificación de lo injustificable, cuando se arremete de manera criminal contra los estudiantes que enarbolan el tricolor nacional siete estrellas de la libertad: patrimonio sagrado de la soberanía de la República de Venezuela.

Estamos convocados los venezolanos a la legítima defensa del derecho a la subsistencia. Es el mecanismo que nos fortalece en esa condición superior, que es perseverante, por cuanto va en la condición misma de lo que somos como seres humanos, seres pensantes con valores y principios democráticos.     

Eso se asume y es por lo que los estudiantes no cesan en sus luchas. Es por lo que la mujer venezolana vibra en su espíritu y determinación libre. Es por lo que los trabajadores encuentran en su espíritu y condición la fortaleza para sumar voluntades con la juventud, con la mujer venezolana,  con los luchadores democráticos a quienes no vence el tiempo. Es la advertencia de la democracia. Es lo que permite la acción inequívoca de la intrepidez del pensamiento libre que hace causa común con la juventud que abre caminos de cambio democrático en la Venezuela de nuestros días.