• Caracas (Venezuela)

Rafael Bello

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Actualidad al tercer mes

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Sobresale en el sentimiento nacional una actitud de legítima defensa de la integridad de la nación. Esa actitud se corresponde con una postura eminentemente soberana en la que tiene preeminencia la seguridad y la vida de los venezolanos. Es lo que corre a cántaros en el sentimiento de millones de hijos de esta patria libre y soberana que late con pulso firme en la condición del ser venezolano de pensamiento y proceder democrático.

Al tercer mes ya de año 2016, el pueblo venezolano tiene tomada la decisión determinante del cambio. De ese cambio que no es una mera palabra del vocabulario, sino que responde, sobre todo, a una necesidad impostergable. Y ya no hay tiempo que perder porque cada día se agravan los problemas y se acercan, también, situaciones nada aconsejables cuando los pueblos echan mano a sus propias decisiones más allá de la justa proporción de la prudencia.

Pero las circunstancias en las que está envuelta Venezuela hacen presumir cualquier desenlace nada deseable. No obstante, la democracia tiene la fuerza de la razón, frente a circunstancias en las que la conducción inteligente ha de asumir la responsabilidad histórica de su momento.

Esta es la lucha que no cesa por cuanto responde a una razón que va más allá de lo que se pueda imaginar en cuanto a la defensa de los valores intrínsecos que son inmarcesibles en el tiempo. Lo que se vive en Venezuela es el ejercicio funesto del poder que deja graves consecuencias en la vida de millones de seres humanos.

Es una situación donde se han venido acumulando problemas sociales diversos que dejan sus efectos devastadores de diferentes maneras, pero que tienen fuerte incidencia en la vida de ese venezolano víctima de la cruenta manera del aprovechamiento de los bienes de la nación. Eso es lo que tiene lugar en un país que vive hambre. Donde se pasa hambre y duele decirlo porque la infamia no tiene límites en la ambición desmedida con el aprovechamiento de los recursos de todos los venezolanos. Desvalijadores del tesoro nacional y exhibicionistas con lo ajeno en grandes saraos con la mal habida riqueza. Riqueza impronta con los dineros públicos. Con el esfuerzo de millones de hombres y mujeres en su afán de trabajo y espíritu hacendoso del desarrollo del país.

Actualidad venezolana que salta por los cuatro costados de la geografía nacional en pos de soluciones exigentes. Este es el llamado responsable para detener definitivamente el empobrecimiento y entrega de la riqueza nacional. Es por lo que ya el tiempo llama a la responsabilidad social del empuje de su destino en una Venezuela con el vigor de su pensamiento profundamente democrático. 

Nadie en Venezuela quiere violencia, por lo que no tiene razón de ser la propaganda cobardona que le endilga al imperio su predominio de gran potencia universal. Lo que sí hay en los venezolanos es la responsabilidad del cambio democrático para la reconstrucción y la paz de una nación amante de la libertad.