• Caracas (Venezuela)

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La taquilla

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La Liga Venezolana de Beisbol Profesional celebró este mes su convenció anual y dio a conocer con bombos y platillos los números oficiales de la venta de boletos en la pasada campaña: Hubo un incremento de 27,5% de público a los parques del beisbol profesional y los Leones del Caracas encabezaron la asistencia con un promedio de casi 14 mil fanáticos por juego. ¡Bravo! ¡Bravísimo!.

La noticia es excelente, sobre todo en un país que sufre los índices de inflación económica más altos de la región y en el que la afición no tiene facilidades ni garantías de seguridad en el traslado de los estadios a sus hogares tras disfrutar del espectáculo al borde de la medianoche. Es que la LVBP se ha convertido en una de las instituciones más sólidas de la nación y en el pasatiempo predilecto de la mayoría de los venezolanos. Eso no tiene discusión.

Hace rato que el estadio Universitario se quedó pequeño para la afición de los Leones. ¿Cuántos fanáticos han dejado de asistir a la UCV en los últimos años por las complicaciones para adquirir un boleto o la poca disponibilidad de las sillas enumeradas?

Los números divulgados por la LVBP avalan la compra de tickets, más no la presencia física de fanáticos en las tribunas y gradas. En el caso de Caracas, por citar un ejemplo, a pesar de la agraciada cifra de venta se vieron muchas sillas vacías durante la campaña. Esto pasa porque hay fanáticos que tienen la oportunidad de adquirir abonos, pero luego no pueden asistir a algunos de los juegos, ya sea por razones personales, de trabajo o descontento con el rendimiento del club; que de hecho no pudo clasificar al pasado round robin.

Se puede hacer, como lo realizan los equipos de Grandes Ligas, que los abonados liberen sus sillas cuando sepan que no asistirán a un duelo, para que puedan ser vendidas a otros fans que hoy en día no gozan de la disponibilidad de las sillas en la tribuna principal.

Claro está, el equipo debe quedarse con un porcentaje significativo del valor de la entrada por concepto de logística, como la impresión del nuevo ticket y el sueldo del personal de taquilla.

Desde esta tribuna no creemos que sea una estrategia difícil de desarrollar y que sería una práctica ganar-ganar: Ganan los equipos al vender más boletos, ganan los abonados que pueden recuperar cierta cantidad de dinero por los encuentros de los que no pudieron disfrutar y los fanáticos que no poseen abonos también se beneficiarían al poder adquirir sillas que desde hace más un lustro han estado perennemente reservadas.