• Caracas (Venezuela)

PRINT

Al instante

Emilio Narciso propone un salón de jóvenes para ver, tocar y sentir 

Jóvenes FIA 2013 | Foto Manuel Sardá

Jóvenes FIA 2013 | Foto Manuel Sardá

Las creaciones de 20 artistas menores de 35 años de edad dialogan con la idea de polisensorialidad 

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Esculturas táctiles, una ambientación que incluye mandalas proyectados en el techo y un puf, objetos comestibles, instrumentos musicales y piezas tridimensionales pensadas para sentarse forman parte de la XVI edición del Salón Supercable Jóvenes con FIA, que este año apuesta a la polisensorialidad en el arte. La confrontación será inaugurada el domingo con la participación de 20 artistas plásticos menores de 35 años de edad, un grupo de creadores invitados y el grupo Contacto, que agrupa a creadores invidentes.

Quienes visiten la muestra deben saber que, entre otras sorpresas, les espera una sala de meditación creada por Adriana  Lan, quien parte de la física cuántica y de la luz para probar que toda realidad se transforma cuando es observada, indica el curador Emilio Narciso, quien construyó su relato expositivo basado en el lema “La práctica de la ficción”.

Un piso más abajo, una ambientación con siete esculturas blandas creadas por Thaís Rodríguez invita al espectador a tomar asiento y contemplar un video en el que un grupo de personas realizan, exactamente, la misma acción.  La artista relaciona objeto artístico, cuerpo y espacio en su propuesta.

El grupo Contacto, que agrupa a un grupo de creadores con limitaciones visuales y estudiantes de artes plásticas, participa en calidad de invitado especial. Ellos involucran otros sentidos además de la vista, especialmente el tacto, en el trabajo artístico. El grupo presenta un cocodrilo modelado en arcilla. Más adelante, aparece una pieza tejida de María Dopazo, elaborada con materiales de desecho. Jenny Carrero propone una serie de animales en masa flexible, hay una serie de ocarinas, instrumentos para soplar, y un conjunto de dibujos que representan a superhéroes ciegos, creado por Giovanni Velásquez.

Son obras para tocar. “Tienes que cerrar los ojos y entrar en una dimensión distinta a la que estás acostumbrado. Vamos de manera racional a ver una pintura o una escultura y nos limitamos. Esta es una manera de ampliar la percepción del arte, de quitarle la hegemonía al sentido de la vista”, señala Narciso.

Anna Montecucco presenta una serie de objetos elaborados en papel de hostia, destinados a ser ingeridos por la creadora como parte de su acción artística. La instalación incluye una cámara fotográfica, un instrumento musical, una paleta de ping-pong, entre otras cosas que simbolizan un campo de la vida en el cual la joven de origen argentino no las ha tenido todas consigo.

En fotografía se destaca la propuesta de Cristina Matos-Albers, que propone un estudio de la luz y del color naranja. Violette Bule aborda el desnudo femenino y sus estereotipos. Carlos Salazar Lermont presenta un registro del proceso de tatuar en su piel –sin usar tinta– las frases “Memento Moris” y Vanitas”. Hecdwin Carreño combina fotografía y pintura en una serie de autorretratos. Rafael Arteaga mezcla la polaroid con la plástica.

Llama la atención la presencia de obras en las que la tela y el tejido son la principal materia prima. Es el caso de creadores como Misael Carpio, Gabriela Ceballos y María Fernanda Guevara. Esta última fosiliza pañitos tejidos con cerámica.

El uso de materiales no convencionales está presente en la obra de Nadia Martínez, que construye su propuesta escultórica con piezas desechadas por la industria electrónica. Eduardo Vargas Rico revela el proceso de oxidación de metales encapsulados en yeso.