• Caracas (Venezuela)

Poncho Rentería

Al instante

Poncho Rentería

Santos va al segundo round

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

De fiesta la peluquería señorera porque cuatro millones de votos consiguieron, con preparación y buena nota, dos mujeres brillantes que deben pesar en el país político: Clara López y Marta Lucía Ramírez. Me derrotaron el domingo, voté por Peñalosa. El estudioso, el nada politiquero y experto en transportes citadinos merecía tres millones de votos y no los sacó. Lo apoyé buscando que él sacara adelante su partido ecologista, pero con aire moderno, alegrón, honrado y sin pillos en sus filas.

Un nuevo partido para alejarnos de la garrotera que tienen los santistas contra los uribistas y estos contra los santistas. Esa pelea de egos, celos, vanidades y puestos desgraciadamente marcará la política los próximos 20 años.¿Por qué? Porque llevan cinco años tirándose rayo y, penosamente, se dejaron carear.

A Santos lo derrotó Zuluaga con la ayuda de muchos pifiados liberales. Doy ejemplo: el ‘trío Mecano’ del santismo, los jóvenes Benedetti, Galán y Simón Gaviria, porque durante cuatro días, por 388 micrófonos, pidieron que renunciara Zuluaga; eso generó derrotismo. Feo exigirle la renuncia al principal adversario. Ayudaron a la derrota las Farc, al no darle bola y éxitos al Gobierno, y cometer actos típicos del infantilismo de izquierda. Hace 43 días, en Nariño, los farcos mataron a garrote a un oficial de la policía y a un joven subintendente. Eso trajo iras y le quitó votos al santismo. ¿Charlas con las FARC? Que sigan, no admitimos reversas.

“Estoy muy viejo para llorar y la derrota me duele mucho para reír”, frase del político americano Adlai Stevenson cuando lo derrotó Nixon. Ganó el domingo Óscar Iván Zuluaga, al que ningunearon durante meses los sabios del santismo, que hoy buscan tres millones más de votos. ¿Se los darán Petro & Cía.? ¿Y el mío? Lo veremos.

Buenas-buenas: a Bogotá llegó la cadena española de restaurantes Juana la Loca; esa grandiosa mujer está en la historia, porque amó locamente a su marido, al rey Felipe el Hermoso, más allá de lo normal. Error que cometen miles de mujeres y que no cometió Sofía Vergara, que mandó a la porra al gringuito “jai”, que la fatigaba con sus rabietas infantiles. Sofía Vergara quiere matrimonio; es bella, exitosa, multimillonaria, trilingüe, talentosa y algo intensa. Ella es un gran partido como para un galán barranquillero, hincha del Junior, amigo de Perea y que baile en el carnaval.