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Poncho Rentería

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Canonizado J. J. Rendón

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No crean que ese tiquete al cielo para J. J. fue un regalo del santo pontífice desde Roma. Su credencial de santidad se la dieron desde Lorica, Sincelejo y Sahagún sus alumnos en antipolítica diciéndole: “Gracias por los favores recibidos”. A J. J. se le cayó la estantería, dicen, por llevarle un mensaje al alto gobierno de unos tipos buscados por la DEA, el FBI y la Interpol. ¿Lo hizo de gratis y por puro patriotismo? No sé. Que lo responda la psicóloga Catalina Sáenz, que sí sabe analizar las conductas humanas.

Cayó J. J. Rendón. Le tocó renunciar porque les sonó feo al país y a Roy Barreras, Benedetti & Cía. que a él los “Comba brothers” lo acusaran de recibirles o ponerles conejo en doce millones de dólares, imagino que en billetes. Lo del billetón en efectivo lo dudo; los “mágicos” acostumbran decir que repartieron millonadas y resulta puro cuento. Colombia, país cómico. Contrataron a J. J. Rendón, con sueldo multimillonario, como asesor del santismo para hacer lo que podían hacer 87 periodistas o politólogos colombianos. Lo chic era importarlo; el billetón lo pagan ustedes.

Estamos en mayo, mes de la virgen María y de Fenalco, celebrando el comercial Día de la Madre. Un mayo violento con bloqueos de carreteras por los encapuchados que idolatran al poderoso César Pachón, el que tiene arrinconado al gobierno. Y, penosamente, tenemos voladura de oleoductos por la guerrilla, la que ante las ONG francesas y los izquierdistas suecos posa de ecologista. Vergüenza: los encapuchados dinamitaron el acueducto de Altamira. Punto.

De final, una súplica al santísimo gobernante: que autoricen a trabajar taxis nuevos, amplios y cómodos. Esos “pichearlos amarillos” solo aguantan un pasajero flaco. Usarlos es una tortura. Y vimos en CM& la nueva encuesta del Centro Nacional de Consultoría, que preocupó a Juan Meza, al general Naranjo y a Orlando Sardi, ideólogos del santismo, por qué su jefe Juan Manuel puede perder con Zuluaga o con “la fuerza tranquila”, Enrique Peñalosa, quien, sin insultos, con regio discurso, pinta para presidente. La democracia nuestra no es limpia y es muy costosa. Por eso, muchos sueñan con una dictadura honrada. Buenas-buenas. En homenaje a la Feria del Libro, pido a mis amigas que me devuelvan los libros prestados o en la próxima columna daré el nombre de ellas, las “cultas ladronas” de libros.