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Agresiones verbales podrían desmotivar a indecisos

El politólogo Farith Fraija | Captura Televen

El politólogo Farith Fraija | Captura Televen

Capriles y Maduro parten con ventajas: uno ha recorrido el país y el otro cuenta con el aparato del Estado

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Lo corto de la campaña electoral, lo reciente de la muerte de Hugo Chávez, las dos derrotas de la oposición y la torcedura de la Constitución para favorecer la postulación del vicepresidente sin separarse del cargo constituyen ventajas y desventajas según el cristal con que se mire para Nicolás Maduro y Henrique Capriles.

Desde la inscripción de las dos candidaturas el 11 de marzo ante el Consejo Nacional Electoral, los electores lo que han visto es un intercambio creciente de ataques, descalificativos e incluso groserías entre ambos aspirantes a dirigir el Gobierno y el Estado venezolano. El debate de ideas luce imposible por razones de tiempo y, al parecer, de estrategia, al menos del lado oficialista.

Los politólogos egresados de la UCV Carlos Valero y Farith Fraija coinciden en que las agresiones como parte del discurso electoral podrían ser contraproducentes a los fines de ganar adeptos entre los votantes políticamente no alineados.

“Capriles ataca frontalmente a Maduro, cosa que nunca hizo con Chávez, porque requiere que la gente no lo vea como ungido intocable, sino como una persona de carne y hueso. Sin embargo, esa estrategia tiene el riesgo de que el electorado indeciso sienta que esas posiciones controversiales pueden generar un clima inestabilidad que ellos rechazan. En mi opinión, eso busca molestar directamente a Maduro, no a los ni-ni, pero habrá que ver las encuestas”, dijo Valero.

Destacó que los no alineados se inclinan por los discursos de centro: “Por eso Chávez se moderaba en campaña y lo veíamos hablando de la inversión privada, invitaba a la clase media, etc. Maduro, aunque se rodea de figuras del mundo artístico para suavizar su imagen, no ha logrado moderarse y eso puede ser contraproducente”.

Fraija comparte similar apreciación: “Capriles, que el año pasado criticaba las agresiones, es ahora el agresor. Maduro, en cambio, se ha visto más reactivo: cuando ataca a Capriles lo hace como reacción. Yo creo que esto puede generar desencanto de los electores no radicalizados de ambos lados. Más que motivar la participación, estos ataques pueden radicalizar los votos duros, lo que no significa ampliar la base de votación”.

Corredor electoral. Lo breve de la campaña ha forzado a los candidatos a lanzarse a la calle desde el mismo día de la inscripción. Aunque Maduro ha aumentado su aparición en los medios de comunicación a través de actos de Gobierno transmitidos en cadena nacional, también Capriles inició una agenda de giras en todo el país.

Los resultados del 7-O revelaron que el mensaje de Capriles el año pasado llegó más a las ciudades y el de Chávez a las zonas rurales. Aun cuando el candidato opositor señaló recientemente que harían énfasis en los lugares apartados, los tiempos de competencia no permiten desarrollar una agenda de esas características.

Mientras Valero considera que fue una casualidad que los dos candidatos coincidieran en Aragua el sábado y en Lara el domingo, Fraija sostiene que ello volverá a pasar de aquí al cierre de campaña. Sin embargo, los dos analistas concuerdan en que las estrategias se centrarán en los estados en los que hay más electores.

Emociones en campaña

El politólogo Carlos Valero define la actual contienda como atípica y profundamente marcada por la emocionalidad. Destacó que no es normal que un presidente fallezca y que a cinco meses de haber acudido a una elección presidencial se convoque a otra.

“La estrategia oficialista será alargar el duelo y el funeral. Seguiremos viendo múltiples alusiones al Presidente. Para el Gobierno es sumamente importante que la gente internalice que, al votar por Nicolás, ese estará votando por Chávez, y Maduro se ha proyectado como un instrumento de Chávez, minimizando sus propias características”, señaló Valero. Agregó que Capriles, por su parte, se esfuerza en consolidar los votos que ya obtuvo en octubre y “desnudar las intenciones de Maduro” como ejecutor de las más recientes medidas económicas.

“La oposición busca romper el vinculo emocional que relaciona a Maduro con Chávez y polarizar la discusión con Maduro. El chavismo busca, legítimamente, lo contrario: afianzar que el 14 de abril no votarán, sino que rendirán un tributo al comandante. Más que personalizar la discusión, el chavismo busca darle continuidad a un proyecto político. Si el candidato hubiera sido Jaua o Cabello, sería la misma estrategia”, dijo.