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La tensión se apoderó del centro un día antes de la juramentación

Los chavistas que quedaron en el lugar negaron que hubiesen actuado de manera violenta

Los chavistas que quedaron en el lugar negaron que hubiesen actuado de manera violenta

Director de seguridad de la Asamblea impidió acceso de Henry Ramos Allup al edificio. Un grupo de chavistas acudió al lugar y lo insultó

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La mañana de ayer fue tensa en los alrededores de la Asamblea Nacional. Incluyó pequeñas protestas en contra y a favor del gobierno y una visita sorpresa de Henry Ramos Allup al edificio administrativo del Parlamento, al cual no pudo entrar porque el director de seguridad, Esmir Mendoza, se lo prohibió.

Las tensiones comenzaron cerca de las 11:00 de la mañana frente al edificio del Hemiciclo de la Asamblea, donde está la sede de la televisora del Parlamento. Algunos trabajadores protestaron contra el gobierno por las malas condiciones laborales y denunciaron que varios equipos del canal desaparecieron en los últimos días, lo que imposibilita las transmisiones del medio de comunicación.

Mientras ellos se quejaban del oficialismo, en la plaza Bolívar, a 100 metros de ese lugar, grupos pequeños vociferaban consignas a favor del chavismo y contra la oposición.

Cerca del mediodía la atención se concentró en el edificio administrativo del Parlamento, adonde llegó Ramos Allup para buscar un estado de cuenta de sus ahorros para poder hacer la declaración de patrimonio antes de asumir el cargo de presidente de la Asamblea hoy.

Luego de que el director de seguridad rechazó su entrada, los grupos chavistas que estaban en la plaza se enteraron del acontecimiento y acudieron al sitio para insultar al dirigente de Acción Democrática.

“Asesino”, “Fascista” le gritaron cerca de 30 personas, la mayoría de más de 50 años de edad. Algunos le ofrecieron golpes desde lejos, pues   guardias nacionales impidieron que la gente se acercara a Ramos, que estaba acompañado de varios ayudantes y aprovechó para hablar con algunos trabajadores del Parlamento.

Por unos minutos prosiguieron los insultos y el opositor los escuchó con paciencia y sonriente. Al ver que no podría entrar al edificio caminó hacia la calle, donde abordó una camioneta color azul que fue golpeada varias veces hasta que pudo abandonar el sitio.

“Nosotros vamos a instalarnos como es nuestro derecho porque fuimos electos por el pueblo”, alcanzó a decir Ramos antes de irse.

Los chavistas que quedaron en el lugar negaron que hubiesen actuado de manera violenta. “Estamos marcando los espacios. Aquí hubo respeto, no hubo ningún tipo de violencia física. Ellos tienen que dejar de atacar a los chavistas y a los colectivos para vivir en paz”, dijo Jorge Navas, uno de los cabecillas del grupo.

Antes de regresar a la plaza Bolívar, Navas lanzó una advertencia: “Hay que montar puntos rojos alrededor de todo este edificio. Tenemos que vigilarlos para garantizar que esos diputados no se vuelvan locos”.