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La tarjeta de la MUD se comió los votos de los partidos

Para las elecciones parlamentarias de 2015, las organizaciones tienen que obligatoriamente participar con sus tarjetas / Juan Carlos Neira

Para las elecciones parlamentarias de 2015, las organizaciones tienen que obligatoriamente participar con sus tarjetas / Juan Carlos Neira

Los grupos políticos tienen que usar sus símbolos para las elecciones parlamentarias, pues corren el riesgo de ser ilegalizados

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La tarjeta de la Mesa de la Unidad Democrática, símbolo y emblema de la unidad opositora, tuvo un efecto inesperado en 2013: desdibujó a los partidos y diluyó su votación nacional.

Quien revise los resultados nacionales por partidos que ofreció el Consejo Nacional Electoral podrá notar que ningún partido opositor aparece entre las 10 organizaciones más votadas en todo el país el 8 de diciembre.

Sí advertirá que una organización como el MAS, que logró una sola alcaldía, se ubica en el quinto lugar en la votación en el ámbito nacional. En cambio, Acción Democrática, que ganó en 17 municipios, está en el puesto 81 de los resultados nacionales; y Copei, que logró 16 alcaldías, aparece en el puesto 92 (ver tabla anexa). En las elecciones del 8-D participaron 109 organizaciones nacionales y regionales.

Los votos de la oposición individualizados por partido que dio el CNE son los que las organizaciones obtuvieron en el municipio El Hatillo, estado Miranda, en el cual no hubo alianza perfecta para la alcaldía.

Hoy es técnicamente imposible determinar cuál es el peso real de cada organización en términos de votos, pues se usó la tarjeta única en alianzas perfectas en los 335 municipios. Lo que sí se puede saber es cuántas alcaldías y concejales ganó cada partido, pues los alcaldes elegidos se midieron en primarias tras ser promovidos por sus respectivos partidos.

En las elecciones presidenciales del 7-O en 2012 se usó la tarjeta de la MUD para postular a Henrique Capriles Radonski, y los partidos también fueron con sus propias tarjetas en respaldo al gobernador de Miranda. En esa oportunidad, la MUD fue la tarjeta más votada con 2.204.962 (14,82%) y los tres primeros partidos en el ámbito nacional fueron: Primero Justicia 1.839.573 (12,36%), Un Nuevo Tiempo 1.202.745 (8,08%) y Voluntad Popular 471.677 (3,17%).

En las regionales del 16 de diciembre de ese mismo año se mantuvo el mismo criterio: usar la tarjeta de la coalición y la de los partidos. La correlación de fuerzas varió de acuerdo con cada entidad.

Sin embargo, tras la muerte del presidente Hugo Chávez la oposición decidió aglutinarse y usar la tarjeta única, y como los candidatos para las elecciones locales habían sido elegidos en primarias en 2012 optaron por participar en la contienda con una sola tarjeta: la de la MUD.

Para las elecciones parlamentarias de 2015, las organizaciones tienen que obligatoriamente participar con sus tarjetas, ya que corren el riesgo de ser ilegalizadas.

El artículo 27 de la Ley de Partidos Políticos, Reuniones Públicas y Manifestaciones establece entre las causas para cancelar la inscripción de las organizaciones “cuando hayan dejado de participar en las elecciones en dos períodos constitucionales sucesivos”.

La licuadora

Julio Borges, diputado a la Asamblea Nacional y coordinador nacional de Primero Justicia, afirmó que es necesario el fortalecimiento de los partidos para salir de la crisis, y recordó que siempre fue un crítico de la tarjeta única. Subrayó que siempre ha flotado en el ambiente un clima de antipolítica que, en su criterio, fue el germen del chavismo.

“La MUD es una coalición de partidos para construir un espacio común. Pero siempre con la mira de fortalecer a los partidos. Debe ser una incubadora, no una licuadora. Lo importante aquí es fortalecer la unidad y los partidos”, sentenció.

Enfatizó que la última elección en la que se midieron los grupos políticos fue en las regionales de 2012, y que para la escogencia de los diputados nominales y por lista se buscará construir un método que permita una representación justa de todas las organizaciones.

Una visión similar tiene el diputado de Un Nuevo Tiempo Enrique Márquez, quien comparte con Borges la opinión de que tras los resultados de 2013 las organizaciones se desdibujaron. “Los partidos requieren medirse para poder desarrollar plenamente su potencial. En este caso la unidad necesaria afecta el perfil de los partidos participantes. La unidad es indispensable y les  da potencia a las candidaturas, pero por otro lado difumina el contorno de los partidos”, explicó.

En vías de extinción

Carlos Raúl Hernández, Ph D en Ciencias Políticas y profesor de la Universidad Central de Venezuela, fustigó a los inventores del uso de la tarjeta única en 2013, pues se convirtió “en una falla geológica que se tragó a los nuevos partidos que habían surgido luego de que Chávez acabara con sus predecesores hace 15 años”. Afirmó que los defensores de la tarjeta de la MUD son los responsables de que los partidos surgidos después del 99 estén en vías de extinción.

“Gracias a los doctores de la obviedad funesta de la tarjeta única, se obtuvo la segunda votación más baja de los últimos 15 años. Aunque fuese un clamor popular, los líderes políticos no deben complacer a la opinión pública y producir catástrofes. Los dirigentes deben hacer lo correcto, no lo que la gente quiere”, cuestionó.

Subrayó que los líderes de la oposición son, después de 2013, los jefes de la MUD, los gobernadores y los alcaldes. “Los partidos salen momentáneamente del juego”. Resaltó que espera que se haga un esfuerzo para corregir el error de la tarjeta única y “resetear” a los partidos, al tiempo que afirmó que no hay democracia sin partidos y que sí se pueden enmendar los yerros.